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Asociación 'El Pato Amarillo': una nueva oportunidad

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Tiempo de lectura: 2'Actualizado 22:48

'El Pato Amarillo' surgió en los años 80 como parte del movimiento 'Madres contra la droga' en el madrileño barrio de Orcasitas. Su cofundadora es Pilar. Con 14 años, su hijo se enganchó a la heroína. Era fácil conseguir ese tipo de sustancia, ya que por entonces la vendían a las puertas del instituto. El hijo de Pilar murió a los 47 años.

En el barrio de Orcasitas, Pilar junto a varias madres luchan para sacar a las personas de eso mundo oscuro. Abrieron un pequeño local para dar comida, consuelo y terapia a la gente con pocos recursos. Hoy, 30 años después 'El Pato Amarillo' ayuda a decenas de familias diariamente. Todos las labores de ayudan están a cargo de voluntarios del barrio. Un equipo de 'La Linterna' se ha desplazado hasta allí y ha podido hablar con Pilar Aural, su fundadora.

''Con una estufa de gas y comprando nosotros la leche y los bocadillos empezamos''. Así comenzó una nueva oportunidad para esos chicos que vendían pañuelos en los semáforos. ''No me canso de ayudar a las personas, pero a veces estoy quemada. Muchas familias enteras se me han muerto''.

Desde comida y pañales hasta vestidos de comunión. ''Tenemos de todo porque tengo muchos corazones solidarios que me traen cositas''. Españoles e inmigrantes, gente que vive en la calle, personas que sufren malos tratos y enfermos. Todo ese tipo de gente acude para pedir ayuda en 'El Pato QAmarillo'. ''Aquí no hay distinción para nadie''.

Juan Francisco, Daniel y José Fernando son algunos de los compañeros de 'El Pato Amarillo'. Ayudan en todo lo que pueden como, en la colocación de la ropa, en la cocina o en la organización de los alimentos. Son jubilados y pasan entre 3 y 4 horas colaborando con Pilar. ''Hasta que no entras aquí, no te das cuenta de que hay mucha gente necesitada'', nos contaba uno de los compañeros.

También hemos hablado con Toñi. Ella, en el pasado, fue una persona que pidió ayuda. Ni su marido ni ella tenían trabajo. ''No teníamos para comer y Pilar me dio un carro de la compra''. Así ha estado nuestra protagonista durante dos años. Ellos pudieron conseguir trabajo y ahora son voluntarios. ''Lo que más me duele es la ropa. Viene gente porque sus bebés pasan frío. Es muy duro de ver''.

Es muy sencillo ayudar. Todo el mundo puede hacer una compra online y enviarla a la Calle Salado sin número. En el barrio de Orcasitas en Madrid o llevarla físicamente a la asociación. Todos podemos ayudar con esta causa. ''No me cansaría nunca de ayudar. Fui tan pobre que si estoy aquí es para no olvidar de donde vengo'' dice Pilar.

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