El crimen de Villanueva de la Cañada: mata a puñaladas a un niño de 11 años tras una obsesión no correspondida
El asesino, de 23 años y con trastorno autista, acosó al menor con notas y amenazas hasta que este rompió la relación, lo que desató el trágico final

Mata a puñaladas a un niño de 11 años tras una obsesión no correspondida
Publicado el - Actualizado
3 min lectura10:37 min escucha
La sección de Sucesos en Herrera en COPE, con Nacho Abad, ha analizado el caso del asesinato de David, un niño de 11 años, a manos de Julio, un joven de 23 años con un trastorno del espectro autista. Los hechos ocurrieron el pasado jueves en los baños de un centro cultural de Villanueva de la Cañada, Madrid, donde el agresor mató a puñaladas al menor.
escúchalo en podcast
Nacho Abad ha querido subrayar que este suceso es "absolutamente excepcional" y ha pedido no estigmatizar a las personas con trastorno del espectro autista, ya que esta condición no está vinculada con la violencia. De hecho, ha señalado que habitualmente son ellos las víctimas de acoso y no los agresores.
Habitualmente son ellos las víctimas de acoso y no los agresores"
Periodista de sucesos
La historia se remonta a hace dos años, cuando la familia de David acogió a Julio, que entonces aparentaba unos 15 o 16 años, para integrarlo en el grupo de amigos de su hijo. La familia de Julio explicó que el joven sufría acoso y rechazo, por lo que los padres de David, con empatía, decidieron incluirle en sus juegos y rutinas.
Una obsesión mortal
Con el tiempo, Julio desarrolló una obsesión por David. Hace aproximadamente un mes, empezó a decir a los amigos del niño que "es novio de David y que están enamorados". Este comportamiento afectó al menor, quien decidió cortar la relación pidiéndole que dejara de mentir: "yo no estoy enamorado de ti, tú y yo no somos pareja, no quiero saber nada más de ti".
Tras la ruptura, el acoso se intensificó. Julio comenzó a dejarle notas en arbustos o a través de amigos con mensajes amenazantes. En uno de ellos llegó a escribir que si no era correspondido, se desataría la ira, una "amenaza directa sobre la integridad física de David", según Abad.
Si no estás dispuesta a concederme el amor, voy a permitirme desatar la ira"
Presunto asesino
El día del crimen
El día del asesinato, David acudió a sus clases de inglés en el centro cultural. Sobre las ocho de la tarde, pidió permiso para ir al baño. Julio lo siguió hasta allí y lo apuñaló de forma salvaje. Minutos después, un padre encontró al niño sangrando en el suelo y dio la voz de alarma.
Una madre, que resultó ser policía nacional fuera de servicio, reconoció que las heridas eran de arma blanca y alertó a la Guardia Civil. El grupo de homicidios de Tres Cantos se desplegó rápidamente e interrogó a los testigos, quienes identificaron a Julio y mencionaron el conflicto que tenía con David.
Detención y conciencia forense
Tras el crimen, Julio fue a casa de su tía y desde allí su familia lo llevó al Hospital Puerta de Hierro de Majadahonda. La Guardia Civil lo localizó en la sala de espera, "tranquilamente", sin mostrar signos de un brote psicótico, y procedió a su detención. El joven no confesó los hechos.
Nacho Abad ha destacado que Julio actuó con un plan y conciencia forense. El cuchillo y la ropa ensangrentada no han aparecido, lo que indica un intento de ocultar pruebas. Esta premeditación choca con la idea de un brote, ya que, según el periodista, "en un brote psicótico, si tú tienes una desconexión con la realidad y cometes un crimen, pues tú tiras inmediatamente después de cometer el crimen, tiras el arma homicida en el entorno".
El padre de David ha declarado que a su hijo "lo mataron por no corresponder al amor" y ha culpado a los padres de Julio por no haber dicho la verdad sobre su edad y por haberlo "tenido medio abandonado en la calle solo a su libre albedrío".
A mi hijo lo mataron por no corresponder al amor"
Finalmente, el juez ha decretado para Julio prisión comunicada y sin fianza, al entender que no sufría una desconexión de la realidad y que era consciente de la gravedad de sus actos. El caso pone de manifiesto una tragedia derivada de una obsesión, y no de una condición como el autismo.
Este texto ha sido elaborado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.




