Carlos Herrera celebra las medallas logradas por España en los Juegos Olímpicos de Invierno

Es uno de los temas que ha analizado el comunicador este viernes 20 de febrero

(Foto de ARCHIVO)El piodista Carlos HerreraREMITIDA / HANDOUT por COPEFotografía remitida a medios de comunicación exclusivamente para ilustrar la noticia a la que hace referencia la imagen, y citando la procedencia de la imagen en la firma18/6/2025
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Escucha el análisis de Carlos Herrera a las 8H del 20 de febrero

Redacción Herrera en COPE

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Señoras, señores, muy buenos días.

Bueno, fue seis viernes seguidos; yo no tengo la culpa. Pero, al menos, es un viernes en el que Pedro se va. Pedro, la borrasca, insisto, como ya les hemos dicho a las seis: después de tantos temporales consecutivos vuelve la estabilidad, el sol, el tiempo tranquilo, temperaturas casi primaverales. Y, hombre, en el Cantábrico, a lo mejor alguna lluvia débil y puntual.

Pues los Juegos de Invierno… yo, la verdad, no sigo las audiencias que pueden tener en los medios de comunicación en España. Hay países que viven el invierno; aquí, los Juegos de Invierno se asocian más al entretenimiento que al deporte. Pero, indudablemente, es un deporte duro, vistoso, hermoso y de auténticos héroes, porque cualquiera se puede pegar un leñazo por ahí, por la montaña, y te descuajeringas.

Pues bien, Juegos Olímpicos de Invierno que nosotros les estamos contando. Ahí está Angelito García, que ayer nos devolvió a algunos a aquella mañana de febrero de hace 50 años —que manda narices—. Me acuerdo hasta de lo que llevaba puesto: estaba dando un paseo por Mataró, provincia de Barcelona. Y aquella mañana, en los bares, salía la gente diciendo: «¡Un español ha ganado una medalla de oro!». Y era el grandioso, inolvidable Paquito Fernández Ochoa, de quien los que le conocimos y tratamos solo podemos decir que era un tipo único. Paquito, y luego Blanca consiguió un bronce en su día.

El medallista de oro español Oriol Cardona Coll reacciona durante la ceremonia de entrega de la medalla de oro en la prueba de velocidad masculina de esquí de montaña de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán Cortina 2026

EFE

El medallista de oro español Oriol Cardona Coll reacciona durante la ceremonia de entrega de la medalla de oro en la prueba de velocidad masculina de esquí de montaña de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán Cortina 2026

Aquí no nos pasa como a los de Jamaica y su equipo de bobsleigh, que tienen que entrenar en la bañera prácticamente. No: nosotros tenemos nieve y tenemos Pirineo, pero no somos una potencia. Por eso, ayer sale un tipo de Banyoles, donde el lago, y se sube a ese altar que durante 54 años ha estado vacío, porque solo estaba Paquito. Se llama Oriol Cardona. Ha dado la campanada en el sprint de montaña, que es una cosa que hay que tener ganas: hay que subir una montaña con los esquís debajo del brazo, corriendo como si no hubiera mañana, y luego bajar por el otro lado —o por el mismo— esquiando a carajo sacado hasta meta. Dos minutos y medio. Y este catalán, en primera posición.

«Quizá la parte más complicada ha sido el principio, que me he quedado un poco atrás; pero luego he tenido tiempo para recuperar y hacer mi carrera. He llegado arriba y he visto que llevaba un poco de margen, y la bajada la he tomado con calma, en el sentido de asegurar».

O sea, encima ha bajado con calma… y ha ganado.

Y luego, una granadina, Ana Alonso, tercera en la categoría femenina en esquí de montaña. Pero es que esta chica tenía la rodilla destrozada hace poco: la atropelló un coche mientras entrenaba en bicicleta. Rotura del ligamento cruzado anterior, del ligamento colateral interno, edema óseo, fisura del maléolo, luxación de hombro… Es decir, un cuadro. Te dejan hecho un guiñapo. Pues esta mujer, después de todos los dolores y la preocupación que pasó, ha ganado una medalla de bronce. No me digan cómo, pero lo ha conseguido.

«He creído mucho; al final he tenido mucha fe. Me dijeron que existía la posibilidad de que, si no me operaba la rodilla, podía llegar. Y creí con toda mi energía y la de toda la gente que me ha acompañado. La francesa se cayó justo ahí y se abrió la oportunidad. Y, de pronto, voy tercera. No me lo creía. Miraba hacia atrás para comprobar que sí, que iba tercera, y dije: baja como sea y llega».

Reconocimiento para Ana Alonso y para Oriol Cardona. Que el esfuerzo… el esfuerzo tiene reconocimiento. Si te acompaña un poco la suerte, además, tiene recompensa: un oro y un bronce olímpicos. En fin, casi ganamos en un día lo mismo que en toda la historia: teníamos un oro y dos bronces hasta ahora. Y además participan de nuevo hoy o mañana.

la polémica del ex dao

Bueno, vamos al asunto de la semana, el asunto del día: el modo de operar del Gobierno es, indudablemente, noticia. Porque estamos casi anestesiados con los casos de corrupción: un secretario en la cárcel, luego otro… Si todos los escándalos de este Gobierno se tapan unos a otros. Y ahora el esfuerzo es echar paladas de tierra sobre la presunta violación denunciada por una policía, que apunta a la cúpula. No te da tiempo a indignarte con algo porque sale otra cosa que requiere tu atención y tu indignación. Y además hay una bolsa de gente dispuesta a tragar con lo que haga falta —incluidos los socios de Sánchez— para que no gobierne la malvada derecha, etcétera.

Nos hemos acostumbrado al hecho de que no hay escándalo que haga mella en este Gobierno. Primero se hacen los sorprendidos: «no tenemos la culpa»; luego, silencio absoluto. No habla el ministro, no habla la secretaria de Estado, no habla nadie. Aquí no ha pasado nada: circulen, circulen, circulen. Así va quedando en la cuneta la gente que pudo contagiarse por la bomba vírica que supuso la manifestación del 8-M, pocas horas antes de que anunciaran restricciones; la gente que perdió la vida… nada. Mutis. A tantos.

Ahora, en fin, el caso de la policía que ha denunciado haber sido violada: nos encontramos con que el ministro Grande-Marlaska —que dijo que dimitiría si se lo pedía la víctima— ni siquiera la ha llamado. La ha llamado la DAO interina, Gema Barroso, y le han puesto protección policial. Fíjense de lo que estamos hablando: la propia Policía está reconociendo implícitamente que esa mujer puede estar en peligro por parte de algunos elementos de la propia cúpula policial. Esto es realmente estomagante.

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska,

Eduardo Parra / Europa Press

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska,

¿Va a pedir la dimisión de Marlaska la víctima? Ella ha dicho: «¿Soy yo la que tiene que pedir la dimisión?». No sale de la propia dimisión de Marlaska. No, hija, no: tienes que ser tú —que seguramente no lo vas a hacer—. Pero, hombre, solo por ver qué hacía Marlaska, solo por ver cómo reaccionaba Pedro, yo la pedía. Tanta reacción posturera… Nos hemos acostumbrado a que nadie dimita bajo el argumento de que, si ellos no lo han hecho en primera persona, la cosa no va con ellos. Pero lo de la responsabilidad política ya es un cuento, una historia para no dormir.

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