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Herrera: "Sánchez es capaz de darle el pésame a Bildu, pero se excluye de los actos donde está el PP"

Carlos Herrera critica que el presidente visitara el Hospital de La Paz aprovechando que Ayuso estaba en Barcelona y sin avisar al alcalde Almeida

Carlos Herrera

Carlos Herrera

'Herrera en COPE'

Tiempo de lectura: 5'Actualizado 10:51

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Señoras, señores, me alegro, ¡buenos días!

Es lunes 30 de noviembre del 2020, o sea, esto ya se acaba, se acaba este mes, quiero decir, y empieza el mes definitivo de este año 2020 que en teoría dará paso a un 2021 en el que llegará el doctor Fleming con la jeringuilla en la mano. Bueno, eso ha dicho Sánchez, hará falta que sea verdad porque ya no ha vuelto a hablar de las vacunas, pero antes o después llegarán, es evidente.

Pero mientras tanto, ¿qué pasa? Hoy nos hemos planteado una pregunta, este último día de noviembre, porque a cuenta del 'black friday' y a cuenta de la iluminación del centro de muchas ciudades y pueblos, lógicamente la gente ha salido a la calle y las aglomeraciones se han visto. Pues nos ha llevado a preguntarnos hoy cómo vamos a evitar la tercera ola del covid. Se lo he dicho a las seis y también se lo recuerdo ahora, seguramente usted me dirá: “No sea usted cenizo. No me de el último día de noviembre también”. Es que se lo tengo que dar, es que se van a duplicar los contagios si no relajamos las aglomeraciones y las celebraciones.

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Oiga, mire, la calla Larios de Málaga, yo creo que la iluminación es la más bonita de España. Espectacular. Vamos, yo estoy en Málaga y yo voy a verla porque entre otras cosas nadie me ha dicho que no podemos ir a verla o que podemos ir solo los que tenemos el DNI acabado en par o en impar. Y tampoco nos vamos a poner los ciudadanos entre nosotros de acuerdo. Manolo, ¿vas tú? Pues entonces no voy yo. Ya iré mañana. Se marcan normas o es normal que la gente después de estar desde marzo saturada como está saturada un viernes por la noche o un sábado por la noche vaya a ver la iluminación de Navidad. Y le digo Larios como le puedo decir la Puerta del Ángel en Barcelona o la calle Preciados en Madrid o lo que corresponda. La gente sale porque le apetece salir y es normal.

Calle Preciados de Madrid

Ambiente en el centro de Madrid (EFE)victor lerena

LA NAVIDAD, LA PUERTA A LA TERCERA OLA

Claro, tú ves tanta gente que algunos se asustan y se van a su casa o no entran en una tienda. Los comercios lo están haciendo con bastante cabeza. Oiga, caben 60 según las normas covid, con lo cual, cuando haya 61, hay cola en la puerta y hay que poner un guardia y así se hacen las cosas. Pero es indudable que las aglomeraciones como las celebraciones que vivieremos en los próximos días ayudan indudablemente a la multiplicación de los contagios. Pueden ser normales las celebraciones, pero son una bomba de contagios. Dejémoslo ahi. Así que, ¿qué vamos a hacer? No lo sé.

Los datos de este fin de semana no son relevantes porque están incompletos hasta esta tarde, pero desde el viernes 180 fallecidos. Los pacientes covid tienen el 28% de las plazas de UCI, lo cual sepera el listón del 25% que ya se considera preocupante. Y llegará la Navidad y llegarán otros enfermos que no sean simplemente covid. Nos da una tregua o una cierta tregua que esta segunda ola está siendo menos mortal que la primera. De marzo a mayo murieron casi 45 mil 600 personas más de lo normal, de lo que murieron otroa años. Ahora, en un periodo más largo, que han sido cuatro meses, el exceso de fallecidos es más o menos de la mitad, 22 mil, es decir, se muere menos gente, pero siguen siendo datos tremendos porque hablamos de decenas de miles de muertos.

¿Y qué se puede esperar a largo o a corto plazo? Ya le decía yo que Merkel tiene, a través de una universidad alemana, un plan de proyecciones y dice que, efectivamente, de aquí a final de año, la curva en España va a seguir cayendo como está cayendo, pero un hipotético escenario de aglomeraciones o de celebraciones sin freno lleva a que haya una tercera ola porque, además, es lo que está pasando en Asia y en Japón y en Corea del Sur, etcétera, etcétera. Tendremos que hacérnoslo mirar, pues seguramente.

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EL SECTARISMO DE SÁNCHEZ CON EL PP

Mientras tanto Pedro Sánchez, el lince de La Moncloa, el que hizo un aló presidente dicendo: “Nos vacunamos todos. Antes de junio estamos todos con inmunidad de rebaño” y estas cosas ahora ya no dice nada de las vacunas. Ahora habla de la tercera ola en enero. Hoy, por cierto, visita Canarias y dirán: “Ala, se va de visita a Canarias, es decir, va allá donde hay un problema a que se le visualice a la par que el problema”. No sean ustedes cándidos, va a Canarias de forma telemática. Ha preparado un plan perfecto para Sánchez dar una charla sobre turismo, “Poniendo en marcha la recuperación del turismo internacional”. Ha salido la ministra Reyes Maroto diciendo que eso de bajar el IVA al sector turístico no porque serviría para engordar la cuenta de resultados de los empresarios. Hombre, de forma muy indirecta. Si baja el IVA bajan los precios, se contrata más, el IVA que se pagará es lo que entra por lo que sale. Y qué preocupación tiene. Es que los empresarios cuando tienen beneficios es cuando contratan a más gente. Es un pequeño detalle que habría que explicárselo a la ministra.

Aunque, claro, Sánchez ir a los sitios ahora mismo sabe que es garantía de un abucheo que se va a encontrar. Todo primer ministro sabe que tiene que contar con ello, pero este va a contar con ello más que Rajoy, más que Rodríguez Zapatero, más que Aznar o más que González. El numerito que montó para ir a visitar la clínica de La Paz el pasado viernes es lo que se llama “visitas de guerrilla”. Guerra de guerrillas consiste en estar escondido y entonces sales, atacas al enemigo de forma muy rápida y luego ye vuelves a esconder y así. Pero este hace “visita de guerrillas”. Se enteró de que la presidenta Ayuso estaba en Cataluña con la gente del PP y tal y que cual y dice: “Es el momento”. No se lo dice ni al alcalde. Y se presenta a visitar el Hospital de la Paz. Nueve meses sin visitar un hospital y, vamos, lo anuncia el día anterior y justo el día que no está Ayuso en Madrid. Hombre, ¡qué casualidad!

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Ahí tienen lo que le pasa a "Su Sanchidad" cuando en lugar de soltar monólogos en La Sexta y todas las teles babeando se enfrenta a la vida real. Cuando se enfrenta a la vida real le abuchean. En este tiempo ha sido más fácil verle en la playa que en un centro sanitario. Y para los ciudadanos más sencillos verle en uno de sus interminables "Aló presidente" que le caracterizan. Y sabemos las razones: que cuando pisa el mundo normal ciudadanos, familiares de pacientes, de sanitarios, le dicen cosas. Y tiene miedo a ir a Madrid.

Hemos llegado a un punto en el que Sánchez es capaz de dar el pésame a Bildu por el suicidio de un etarra o dejar que Junqueras decida desde la cárcel qué impuestos tiene que pagar la gente de Madrid, pero se excluye a sus representantes de actos institucionales en instalaciones autonómicas porque son del PP. En la vida real de Sánchez, pese a ese sectarismo, pasa como en los partidos de fútbol televisados, los de ahora, que los aplausos de la afición son enlatados por el Iván Redondo de turno y sus campañas de propaganda. Y la afición real está en la calle o en su casa. Y en cuanto puede o le dejan silba al árbitro. Que se siga dando paseos, que es lo importante. Pasearse siempre es muy aconsejable.

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