Los misterios que rodean a la tribu de los Mashco Piro: viven "como en el Paleolítico" y "no tienen una conciencia individual"
Relata Javier Sierra que viven en aislamiento voluntario en la selva peruana y amenazan a quienes se acercan, un comportamiento que esconde una profunda conexión con la naturaleza

Escucha 'Lo Misterioso' con Javier Sierra de este martes 20 de enero
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En la selva amazónica peruana, en la región de Madre de Dios, vive una de las tribus no contactadas más grandes del mundo: los Mashco Piro. Su decisión de vivir en aislamiento voluntario se ha visto interrumpida por apariciones en las que amenazan a pueblos cercanos para conseguir alimentos. El experto Javier Sierra, en el programa Herrera en COPE, ha analizado las claves de un comportamiento que revela una cosmovisión única y una lucha por la supervivencia.

Javier Sierra en el estudio de Herrera en COPE
¿Quiénes son los Mashco Piro?
Se trata de una de las etnias del grupo guaraní, de la que apenas se han documentado ocho familias. Su aislamiento, según Sierra, es una respuesta directa a la presión de las empresas extractivas de madera, petróleo o minerales, que han arrasado su entorno. Para estas tribus, la selva no es un recurso, sino una extensión de su propia comunidad. "No hay una distinción entre el entorno y la comunidad, todo forma parte de lo mismo", explica el experto.
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Tribus no contactadas
Tienen una visión holística muy integrada con la selva y, por lo tanto, se sienten profundamente agredidos por la destrucción de su hábitat. Esta conexión es tan profunda que consideran que la naturaleza les castigará si abusan de sus recursos, por lo que solo cazan los animales que necesitan para comer en el momento.
Un viaje al Paleolítico
Javier Sierra ha recordado la experiencia del periodista Joaquín Grau, quien en 1978 convivió durante meses con una tribu similar. En su libro ‘Mi vida con los aucas’, Grau describió una sociedad sin un concepto del tiempo lineal, donde todo es un "eterno presente". La comunidad prima sobre el individuo, hasta el punto de que, como ha señalado Sierra, "no tenían una conciencia individual, es decir, no había sujetos, lo que había era comunidad".
Esta visión colectiva tenía, sin embargo, un lado dramático. La tribu practicaba el infanticidio selectivo con las niñas si consideraban que su nacimiento podría generar un aumento de la población y, con ello, un desequilibrio en el entorno que pondría en riesgo su supervivencia.
El peligro del contacto
El contacto con el mundo exterior es, de hecho, una amenaza existencial. Sierra ha relatado el trágico suceso de 1987, cuando el obispo vasco Alejandro Labaka y una monja fueron lanceados por una tribu. El motivo, según Grau, fue que llegaron en un helicóptero con el logotipo de la petrolera Shell, a la que consideraban enemiga. "Funcionan por símbolos, no funcionan por palabras", aclara Sierra sobre un código cultural que el mundo moderno no siempre comprende.
La historia demuestra que este temor está fundado. En los años 80, la mitad del pueblo Nahua desapareció en una década por los virus occidentales tras ser contactados. Es un ejemplo de lo que Sierra describe como una ley histórica: "Cuando una cultura muy desarrollada técnicamente comunica con otra inferior, la inferior termina disolviéndose".
Según la ONG Survival International, hoy existen menos de 200 tribus no contactadas en el planeta, y la mitad está en vías de desaparecer. La presión de las industrias y la contaminación genética por el aislamiento amenazan a estos últimos reductos de una forma de vida ancestral, cuyo estudio es, para Sierra, "una de las lecciones más importantes del mundo de la antropología".
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



