"Cada vez hay más debates donde la diferencia entre izquierda y derecha, aunque todavía son categorías útiles que nos permiten conducirnos dentro del espacio político"
El filósofo Diego Garrocho analiza en 'Herrera en COPE' por qué las categorías políticas nacidas en la Revolución Francesa son cada vez menos operativas para entender el mundo actual

Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo
Madrid - Publicado el
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El panorama a la izquierda del PSOE afronta una reconfiguración. Sumar, Izquierda Unida, Más Madrid y los comunes de Cataluña han alcanzado un preacuerdo para concurrir juntos a las próximas elecciones generales. Sin embargo, la coalición se enfrenta a la incertidumbre sobre la marca y, sobre todo, el liderazgo, en lo que se ha descrito como un yolandismo sin Yolanda. En paralelo, el portavoz de Esquerra, Gabriel Rufián, ha propuesto la creación de un nuevo frente de izquierdas territoriales, una iniciativa que de momento no ha generado consenso.
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Ante este escenario, surge la pregunta sobre la vigencia de los conceptos que han definido la política moderna. En ‘Herrera en COPE’, el periodista Jorge Bustos ha trasladado esta cuestión al filósofo Diego Garrocho en la sección ‘Laboratorio de ideas’: ¿qué significa realmente ser de izquierdas o de derechas en el año 2024?
Un origen que se remonta a 1789
Garrocho explica que la distinción tiene su origen en la Revolución Francesa de 1789, lo que convierte a estas categorías en conceptos “un poco viejos y obsoletos”. En la Asamblea Nacional Constituyente, los diputados se distribuían físicamente: a la derecha se sentaban los monárquicos, defensores del viejo orden y contrarios a los cambios abruptos. A la izquierda, los llamados “patriotas”, como los jacobinos, que exigían una revolución rápida y el fin de los privilegios.
También existía un centro, representado por los girondinos, que podrían considerarse una especie de centroderecha de la época. Garrocho recuerda, como anécdota, que el equipo de fútbol Girondins de Burdeos aún conserva en su nombre la herencia de esta facción política moderada.
¿Qué significan hoy estas etiquetas?
Definir estos términos en el presente es mucho más complejo. El filósofo acude a la célebre cita de Ortega y Gasset para ilustrar la dificultad, quien afirmaba que “ser de izquierdas, como ser de derechas, es una de las infinitas maneras que tiene el hombre de elegir para ser un imbécil, porque ambas formas son una forma de hemiplejia moral”.
Aun así, Garrocho esboza una definición general. La derecha se asociaría con la defensa de ciertas jerarquías, la importancia del orden, un escepticismo ante el cambio, la confianza en la tradición y, en una de sus vertientes, la prioridad de la libertad. Por el contrario, la izquierda se caracterizaría por la defensa de la igualdad social, una mayor confianza en el progreso y una clara inclinación hacia las transformaciones.

Alberto Núñez Feijóo, durante un pleno en el Congreso
El filósofo critica las definiciones simplistas, como la que ofreció Gabriel Rufián, quien afirmó que “ser de izquierdas es que la gente crea que si te caes por la calle, te van a coger”. Para Garrocho, esta es una visión “un poco pobre” de una ideología política.
Debates que rompen el eje clásico
El principal problema, según el análisis, es que cada vez más debates escapan a estas categorías. Un ejemplo claro es la abolición o regulación de la prostitución, una cuestión en la que “no es sencillo señalar dónde está la izquierda o dónde está la derecha”. Las propias ideologías, además, presentan contradicciones, como una derecha con variantes liberales y otras más tradicionales que chocarían en ciertos temas.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez
Otros fenómenos contemporáneos rompen el molde tradicional. Garrocho señala cómo el intervencionismo estatal y los aranceles son defendidos por figuras como Donald Trump, algo tradicionalmente alejado de la derecha liberal. Del mismo modo, ciertos sectores de la derecha actual son “mucho más críticos con el rey de lo que son algunos sectores de la izquierda”, invirtiendo un posicionamiento histórico.
En definitiva, el filósofo concluye que, aunque las etiquetas de izquierda y derecha “son categorías todavía útiles y nos permiten conducirnos dentro del espacio político”, la realidad es que “cada vez hay más debates donde la diferencia entre izquierda y derecha es poco operativa”.
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