Abraham Molina, gruista: "Hoy levantaremos y saldrá el último vagón para que puedan identificarlos; cada uno pesaba 60 toneladas"

El gerente de la empresa de grúas que opera en el siniestro detalla a Jorge Bustos la complejidad de los trabajos para retirar los trenes y poder rescatar a las víctimas

Uno de los vagones del tren de Iryo que descarriló, a 20 de enero de 2026, en Adamuz, Córdoba, Andalucía (España)
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Paco Delgado

Madrid - Publicado el

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Los trabajos de rescate en la zona del accidente ferroviario de Adamuz entran en su fase final. Desde este lunes, dos grúas de gran tonelaje y una góndola trabajan para retirar los vagones siniestrados, una labor fundamental para poder acceder a las últimas víctimas. Abraham Molina, gerente de Grúas Alhambra y al frente de la operación, ha confirmado en el programa 'Herrera en COPE' con Jorge Bustos que el objetivo es inminente: "Hoy salen de allí, sí, seguro", ha asegurado sobre los trenes que quedan en el terraplén.

Las máquinas empleadas son de una envergadura colosal. Cada grúa necesita 100 toneladas de contrapeso para operar y puede levantar "por lo menos, 70, 80 toneladas fácilmente", ha explicado Molina. Esta capacidad es suficiente para mover cada vagón del Alvia, cuyo peso estimado se sitúa entre las 60 y 70 toneladas.

Hoy los vagones del tren Iryo salen de allí para poder identificarlos, sí, seguro"

Abraham Molina

Gruista

Un rescate contra el reloj y el terreno

La mayor dificultad técnica, según el responsable del operativo, ha sido el propio entorno. "No teníamos casi acceso y donde teníamos que meternos, pues no es ancho para una grúa", ha detallado Molina. Ha explicado que una de sus máquinas mide tres metros de ancho pero necesita un espacio de 10 metros para emplazarse, algo inexistente en un terraplén de 4 metros no preparado para un descarrilamiento. A esto se sumó el caos inicial, con "muchísima gente, muchísimos coches, muchísimos medios".

A pesar de los obstáculos, los trabajos avanzan. El equipo comenzó a levantar los trenes al mediodía del lunes, retirando ya los vagones octavo y séptimo. "Hoy vamos a empezar a levantar el sexto", ha avanzado Molina. Su compromiso es total para que al final del día se haya movido el último tren, permitiendo la inspección completa y el rescate: "Nos mojaremos, ya está, porque al final hacerlo hay que hacerlo".

Del dolor a la exigencia de respuestas

Mientras los operarios luchan contra el terreno y el tiempo, en el centro de atención a las víctimas la incertidumbre se mezcla con el dolor. La cifra de fallecidos asciende a 42, aunque podría aumentar. El periodista Jorge Bustos, desplazado a la zona, ha relatado la angustia de familiares como Marimar, que esperaba la confirmación de la muerte de su hermano, tripulante del Alvia que acababa de cumplir 39 años.

La rabia empieza a sustituir al dolor. El hermano de Marimar le había confesado que "pasaba miedo últimamente en su trabajo por cómo se meneaban los trenes". Su testimonio se suma a un clamor creciente que exige depurar responsabilidades por la "mala gestión y la falta de inversión en el mantenimiento de las infraestructuras", como ha señalado Bustos.

Accidente de trenes en Adamuz (Córdoba)

Jorge Zapata

Accidente de trenes en Adamuz (Córdoba)

Esta exigencia de explicaciones se produce mientras surgen informaciones sobre decisiones políticas. El ministro Óscar Puente ha rebajado la velocidad en parte del trayecto Madrid-Barcelona y, al mismo tiempo, se investigan adjudicaciones a una empresa de la trama Koldo para renovar, precisamente, el tramo ferroviario de Adamuz, lo que ha avivado el debate sobre si "la corrupción cuesta vidas".

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.

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