"Toda España sabe, empezando por los andaluces, que María Jesús Montero no asume el reto de las elecciones por propia voluntad"

Jorge Bustos analiza la rueda de prensa de la ministra de Hacienda que habla de sí misma en tercera persona "como Julio César"

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Como no se trata de empezar el día con malas noticias que le pongan a uno de mal café, te voy a hablar de María Jesús Montero. Siempre es muy entretenido hablar de Hacienda, gran pasatiempo de los contribuyentes, pero en este caso mucho más. Ya sabes que los próximos días, quizá las próximas horas, dicen que este mismo viernes, Montero va a dimitir de todos sus cargos en este gobierno, dejará de ser ministra de Hacienda y de presidenta primera para centrarse en su candidatura a la presidencia de la junta y ayer dio una deliciosa rueda de prensa en la sede del Partido Socialista de Andalucía en Sevilla para explicarles a los andaluces lo agradecidísimos que tienen que estar de que alguien como ella se haya dignado a dejar sus cargos en Madrid para hacer política autonómica.

“Una persona que tiene grandes responsabilidades en el gobierno, en este caso vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, que probablemente ha sido la persona o la mujer, sin duda, con más poder del conjunto de la democracia decida presentarse a unas elecciones autonómicas, que eso no se ve habitualmente, que una persona con ese recorrido decida venir a Andalucía para rescatar a los ciudadanos andaluces del desgaste, del deterioro de los servicios públicos para rescatar a los ciudadanos andaluces”.

Impresionante saeta dirigida a sí misma, María Jesús del Gran Poder. Hablando de ella en tercera persona como Julio César y además mintiendo una vez más porque toda España sabe, empezando por los andaluces, que ella no asume este reto por propia voluntad. No tenía ninguna gana de volver a su tierra para perder clamorosamente las elecciones contra Juanma Moreno, quizá sacando el peor resultado de la historia del socialismo andaluz, con el PP doblándole en intención de voto y Vox pisándole los talones.

Ha sido su señorito Pedro Sánchez el que la ha obligado como a otros ministros y ministras a ir a las elecciones autonómicas para que nadie se le levante las federaciones al señorito. Así que mejor que no use en campaña este argumento del admirable gesto de generosidad porque suena lo que es, un insulto a la inteligencia de sus paisanos. Entonces, ¿qué argumento va a usar para hacer campaña? Pues parece que el de la defensa de la sanidad pública.

“Comenzando por la sanidad. En estas elecciones nos jugamos la salud y la vida. Estamos, por tanto, ante un referéndum sobre la sanidad pública. Estamos optando entre sanidad pública o Moreno Bonilla. Y literalmente quiero decirle a las ciudadanas, a los ciudadanos, que se nos va la vida en ello”.

El problema de esta bandera es que podría alzarla cualquier otro candidato de izquierdas menos María Jesús Montero, porque a la ministra Montero hay que recordarle quién fue la consejera Montero, consejera de sanidad en los gobiernos de Chaves y Griñán en la época dorada de la apoteosis de la corrupción socialista. En aquella época, Montero se distinguió por dos cosas: por criticar al nacionalismo catalán que detraía recursos que necesitaban regiones más pobres como Andalucía y por fomentar la privatización de la sanidad andaluza y los recortes. Aquella Montero, eh, cómo ha cambiado.

He mirado los datos del informe de la Cámara de Cuentas de Andalucía. Solo entre los años 2011 y 2013 la plantilla del Servicio Andaluz de Salud se redujo en 7.773 profesionales, un recorte del 8,2 de la plantilla total y la entonces consejera de salud despidió a 1.286 médicos, a 1.919 enfermeros, a 1.609 administrativos, a 700 celadores, a 73 fisioterapeutas, a 63 matronas y a 1266 auxiliares de enfermería. El gasto sanitario sufrió un tijeretazo del 7,26%. En esos años se disparó la precariedad laboral en el sector y la eventualidad. Contratos basura de sanitarios que todavía recuerdan hoy perfectamente aquella época y no parece que quieran revivirla.

Así que buena suerte ondeando la bandera de la sanidad pública, María Jesús. Ahora lo que no se le puede negar es desparpajo, desahogo que dicen por allí. 8 años a la vera de Pedro endurecen la jeta de cualquiera, porque en la comparecencia de ayer, además de hablar de sí misma en tercera persona, dio un paso más, no solo escondió su propia gestión sanitaria en Andalucía, no solo ocultó lo que sí hizo, sino que presumió de lo que no ha hecho. Presumió de haber cumplido con la tarea de elaborar los presupuestos generales del Estado, como lo oyes.

“Cuando digo inminente es inminente. Eso significa que será la persona que me sustituya quien presentará los presupuestos generales del Estado que están justo preparados para poder empezarlo. Yo he terminado mi tarea en el gobierno de España, he dejado la tarea realizada”.

Pero, ¿cómo que dejado la tarea realizada? Vamos a ver, pero si no tenemos presupuestos actualizados en este país desde hace más de 3 años. Pero si las cuentas públicas, que ahora mismo están en vigor a base de prórrogas estiradas como el chicle, se votaron en 2022 con un parlamento en el que se sentaba todavía Ciudadanos con Inés Arrimadas al frente, un parlamento que salió de las elecciones generales del 2019. Y luego pasa lo que pasa, claro, que no hay dinero para infraestructuras, que descarrilan los trenes como de Adamuz o que se cae las pasarelas como la de Santander, cuyo mantenimiento dependía del Ministerio de Transición Ecológica.

Pero si no hay presupuestos, pues ministerios no pueden financiar el mantenimiento de las obras públicas, entre otras cosas, entre otras partidas. Montero solo ha sido capaz de aprobar tres presupuestos en 8 años en el cargo. Tres. Y los que sacó fue gracias a las facilidades de Bruselas durante la pandemia. Pero ahora que se ha acabado la manga ancha y que se acaban los fondos europeos, la AIReF, la autoridad independiente fiscal, avisa de que España puede ser expedientada por incumplir la regla de gasto por culpa del plan anticrisis que se vota mañana jueves. Esa es la herencia de María Jesús Montero. Impuestos daneses, gestión caribeña. Por cierto, María Jesús Montero no ha dejado el escaño de diputada nacional para no perder su plaza de médico en excedencia en el Hospital Virgen del Rocío. Veremos cuánto dura la oposición hasta que se vuelva al hospital. Pero si vuelve, que alguien allí le avise de que hacen un presupuesto nuevo cada año, que las vendas y las jeringuillas no se pueden reutilizar.

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