Un rescatista del accidente de Adamuz relata el infierno vivido: "He visto gente atrapada, fallecida y cosas que no estás preparado para ver"
Narra en 'Herrera en COPE' su experiencia ayudando a las víctimas entre el caos y la oscuridad

Escucha la entrevista de Alberto Herrera a Gonzalo. Ha estado toda la noche trabajando en el rescate de víctimas de la tragedia ferroviaria en Adamuz
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Un accidente ferroviario de enormes dimensiones ha sacudido la localidad de Adamuz (Córdoba). El suceso ha tenido lugar este pasado miércoles sobre las 19:39 horas, cuando un tren que cubría la ruta Málaga-Madrid ha descarrilado, impactando contra un Alvia que circulaba en sentido contrario. Las cifras provisionales hablan de 39 personas fallecidas y más de 70 heridos, en lo que ya se considera una de las mayores tragedias ferroviarias de la historia reciente de España.

Cruz Roja y voluntarios asisten a los afectados por el accidente de Adamuz
"llegamos allí y te encuentras lo que no quieres encontrar"
Gonzalo, uno de los primeros voluntarios en llegar al lugar de los hechos, ha relatado la crudeza de la escena en el programa Herrera en COPE, con Alberto Herrera. Alertado por las sirenas y los mensajes de WhatsApp, no dudó en coger sus herramientas y su equipo de luz para ayudar. "Llegué, veo a un guardia civil y le digo que traigo un equipo de luz y herramientas, y me dice: pasa adentro", ha contado. Lo que encontró fue "lo peor".
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Aún en shock y con la voz temblorosa, ha descrito una escena dantesca. "Te encuentras allí una imagen terrorífica. He visto gente atrapada, gente no atrapada y gente fallecida, cosas para las que no estás preparado", ha confesado. Nada más llegar, su primer impulso fue correr junto a la Guardia Civil hacia la zona cero, un lugar de muy difícil acceso: "Llegamos allí y te encuentras lo que no te quieres encontrar".
La peor parte, según su testimonio, se encontraba en los dos primeros vagones del Alvia, que cayeron por un talud de cuatro metros. La imagen, que ha descrito como "terrorífica", era desoladora. "Yo creo que el infierno puede ser más caliente, pero no tan malo", ha expresado con dureza para describir el horror que presenció en la zona del siniestro.

Imagen de uno de los dos trenes que han descarrilado a la altura de Adamuz, Córdoba, este domingo 18 de enero de 2026
En medio del caos y la oscuridad, Gonzalo ayudó a romper vallas para facilitar el acceso de los equipos de emergencia. El sonido de los gritos de auxilio se ha quedado grabado en su memoria, especialmente el de una joven que le suplicaba: "Recuerdo perfectamente a una chica: saca a mi madre, que mi madre está ahí debajo". Una petición que evidencia la impotencia del momento. "Chiquilla, ¿cómo crees que saque a tu madre, si yo no puedo?", le respondió.
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El voluntario ha destacado las enormes dificultades del rescate por la mala accesibilidad del terreno. "Allí un camión no puede entrar a levantar aquello", ha explicado, sugiriendo que serán necesarios vehículos de gran tonelaje. Gonzalo ha albergado serias dudas sobre las cifras oficiales: "Los fallecidos, yo creo que hay más, porque en el primer tren, según tengo entendido, no se ha podido acceder".
Tras una noche entera ayudando, desde las ocho y media de la tarde hasta las tres de la madrugada, las secuelas psicológicas son profundas. "No me he acostado, porque eso es imposible. Cierro los ojos y veo lo que ves allí", ha admitido, todavía conmocionado. "En ese momento no echas cuenta, pero ahora mismo estoy temblando todavía. A ver cuándo te vienen las imágenes fuertes".
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.





