Nacho Abad, periodista de sucesos, subraya que la tardanza en el rescate fue clave para poder salvar vidas de pasajeros del Alvia
La versión oficial es que las víctimas del tren que chocaba con los vagones del Iryo murieron al instante. ¿Nos están diciendo la verdad?

Nacho Abad ofrece nuevos datos sobre la tragedia de Adamuz en Fin de Semana
Madrid - Publicado el
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La investigación sobre la tragedia ferroviaria de Adamuz ha destapado graves fallos en la gestión del accidente. Según ha desgranado el periodista Nacho Abad en su cita habitual con Cristina López Schlichting en Fin de Semana, uno de los hechos más graves es que los equipos de socorro tardaron más de una hora en atender a las víctimas del tren Alvia implicado, un retraso que pudo ser fatal.
Este lapso de tiempo excede con creces la llamada “hora dorada”, los primeros 60 minutos cruciales para atender a heridos en una catástrofe. El neuropsiquiatra forense José Miguel Gaona ha apuntado que este retraso podría acarrear “responsabilidades de tipo ético, profesional, legal”, especialmente tras conocerse el testimonio de un rescatista que vio cómo “una de las víctimas, justamente, había fallecido literalmente en sus brazos”.
Esto contradice la versión oficial de que las víctimas mortales que viajaban en el Alvia fallecieron en el acto.
Un tren 'perdido' y comunicaciones deficientes
El origen del caos parece estar en una cadena de comunicaciones nefastas. La primera llamada del maquinista del Iryo hablaba de un “enganchón en la catenaria”, sin percatarse de la magnitud del siniestro. La comunicación posterior con la interventora del Alvia, que tenía “sangre en la cabeza”, fue tan deficiente que el centro de control pensó que se trataba de un frenazo brusco y no de un descarrilamiento.
A esta confusión se suma un fallo tecnológico crítico: el tren Alvia desapareció de las pantallas del centro de control de Atocha. Los operadores sabían que el convoy estaba en un tramo concreto, pero no tenían constancia de “dónde está con exactitud”, según Nacho Abad esto impidió dirigir los servicios de emergencia al lugar correcto.
Civiles convertidos en rescatistas
Ante la inacción, fue un pasajero, José María Galán, quien se convirtió en una pieza clave. Tras ayudar a otros heridos, caminó 800 metros por las vías a oscuras, encontrándose con cadáveres y cables de alta tensión, hasta llegar donde estaban los primeros servicios de emergencia, que desconocían la existencia del segundo tren. La reacción de un guardia civil al verlo lo resume todo: “Oye, ¿y de dónde vienes? ¿Tú de dónde sales?”.
En un segundo episodio insólito, el maquinista de un tren Iryo detenido a tres kilómetros recibió la orden del centro de control de bajarse del tren e ir caminando por las vías para buscar al Alvia. Acompañado por dos voluntarios, se adentró en un túnel y descubrió las vías reventadas en tres puntos de fractura distintos, una imagen que documentaron con sus móviles.
Si es que ya veníamos denunciando que esto estaba mal, que las vías estaban mal"
Fue durante este recorrido cuando el maquinista del Iryo no paraba de repetir una frase que ahora resulta premonitoria y que fue escuchada por uno de los voluntarios: “si es que ya veníamos denunciando que esto estaba mal, que las vías estaban mal”. Estas palabras, según Nacho Abad, coinciden con denuncias de sindicatos que durante meses alertaron de “vibraciones y problemas” en ese mismo tramo sin obtener respuesta.
Dolo eventual: la sombra de un delito intencional
Este cúmulo de presuntas negligencias abre la puerta a una calificación penal más grave. Tanto Abad como Gaona han señalado que si se demuestra que se conocían los riesgos y no se actuó, los hechos podrían ser constitutivos de homicidios con dolo eventual y no de una simple imprudencia. "Si tú eres conocedor de que algo no funciona (...) estás ante no un homicidio imprudente", ha sentenciado Abad.
Además, se ha desmentido la versión de que todos los fallecidos murieron en el acto. El periodista ha afirmado que es “rigurosamente falso”, basándose en testimonios como el de Santiago, un pasajero que “ayudaron a sacar a una persona de 120 kilos del tren, viva, y murió a su lado”.
El triple crimen de morata de tajuña: La tormenta perfecta
En el mismo espacio radiofónico se abordó la sentencia del triple crimen de Morata de Tajuña. Se ha confirmado la condena de 36 años de prisión para Dilaguar, el autor del asesinato de tres hermanos por una deuda de 60.000 euros originada por una “estafa de amor”.
El jurado popular consideró de forma unánime su culpabilidad, aunque se le aplicaron las atenuantes de confesión y arrebato, junto a una de alteración psíquica. Según el análisis de José Miguel Gaona, el condenado sufría un “trastorno delirante”, lo que, unido a la afrenta por la deuda, fue el detonante. “Se dio la tormenta perfecta, desgraciadamente”, ha concluido el psiquiatra.
La audiencia nacional sobre julio Iglesias: falta de competencias
Finalmente, se han clarificado las razones por las que la Fiscalía de la Audiencia Nacional ha archivado la investigación contra Julio Iglesias por presuntos abusos. El periodista Nacho Abad ha explicado que la decisión se fundamenta en la “falta de competencias” de los tribunales españoles para juzgar los hechos.
Según Abad, no se cumplen los requisitos legales, ya que, aunque Julio Iglesias es español, su vinculación con España “es muy poca”. Además, las denunciantes “no han estado nunca en España” y la denuncia no se ha interpuesto en los países donde ocurrieron los hechos, República Dominicana y Bahamas, por lo que no se puede argumentar que dichos países desprecien la investigación.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



