Paloma Borregón, dermatóloga: "Recomendamos protección solar todos los días sea invierno o verano, los ultravioleta son los responsables del cáncer de piel y del envejecimiento"
La dermatóloga Paloma Borregón ha explicado en 'Fin de Semana' las claves para proteger la piel del frío, el viento y los cambios bruscos de temperatura

Cristina López Schlichting conoce consejos para el cuidado de la piel durante el frío con Paloma Borregón
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Las navidades más frías de los últimos 15 años ponen a prueba la salud de nuestra piel. El frío, el viento e incluso la nieve son agentes externos que afectan directamente al órgano más extenso del cuerpo. Para abordar cómo proteger la piel en estas circunstancias, la dermatóloga Paloma Borregón, del Grupo Español de Dermatología Estética y Terapéutica, ha compartido una serie de consejos en el programa Fin de Semana de COPE con Cristina López Schlichting.
La hidratación, el pilar fundamental
La doctora Borregón ha destacado que el primer paso para proteger la piel es mantenerla siempre bien hidratada. "Para protegerla, lo que tenemos que tener en cuenta es que tiene que estar muy bien hidratada siempre", ha afirmado. La experta recomienda aplicar crema diariamente, por la mañana y por la noche, especialmente en la cara, que es la zona más expuesta, para reforzar lo que se conoce como barrera cutánea. Aunque pueda parecer paradójico, el frío reseca la piel, independientemente de la humedad ambiental, a lo que se suma el efecto de las calefacciones en interiores. Como ha señalado en otras ocasiones, la piel únicamente necesita tres cosas: higiene, hidratación y protección solar.
Estos cambios bruscos de temperatura son especialmente agresivos para ciertas pieles, como aquellas con rosácea. "Te pondrás roja cada vez que entres en un sitio caliente, porque es lo que nos pasa, los capilares empiezan a entrar en calor y se dilatan", ha explicado la dermatóloga. Esta reacción supone "otra agresión, no solo el frío, sino el cambio frío-calor", por lo que una buena hidratación es clave para mitigar sus efectos.

Mujer mayor con piel sensible afectada por rosácea.
El sol de invierno y el riesgo del cáncer de piel
A pesar del frío, no hay que olvidar la protección solar. Aunque la radiación ultravioleta B es menor en invierno, la ultravioleta A se mantiene constante durante todo el año. Por ello, la doctora insiste: "Recomendamos protección solar todos los días, por esto que decimos que al final los ultravioleta, pues, están ahí, y esos son los responsables del cáncer de piel y del envejecimiento de la piel". De hecho, la ciencia ya ha identificado cómo la piel controla la inflamación de una quemadura solar, lo que abre la puerta a prevenir el cáncer.
Los ultravioleta son los responsables del cáncer de piel y del envejecimiento de la piel"
Dermatóloga
Borregón ha matizado que en los meses de invierno se puede ser "un poco más laxos", utilizando un factor de protección 30, siempre que no haya una exposición directa al sol. Sin embargo, en la nieve o la montaña, la protección debe ser máxima, con un SPF 50, ya que "el sol nos da más cerca y la nieve refleja más la radiación", provocando quemaduras solares severas. Aunque la exposición solar es necesaria para sintetizar la necesaria vitamina D, debe hacerse siempre con precaución.

Un hombre sonriente se aplica protector solar FPS 50 en la cara mientras se relaja en una playa de arena junto al mar, promoviendo la seguridad solar y unas vacaciones de verano saludables.
Cuidados específicos para labios y sabañones
Los labios son otra de las zonas que más sufren, secándose y cuarteándose. La solución, según la experta, es mantenerlos "muy hidratados" con cacao o vaselina, y si se va a estar al sol, que sea con protección 50. Además, ha recomendado exfoliarlos una vez por semana con el mismo producto que se usa para la cara para eliminar las pieles muertas.
Finalmente, para quienes sufren de sabañones por trabajar en el exterior, la prevención es clave: "Cubrir muy bien las zonas expuestas, las orejas y las manos y los pies". Si ya han aparecido, el tratamiento consiste en dejar que la piel se regenere sola y, fundamentalmente, evitar los cambios de temperatura drásticos. "Cuando volvamos a entrar en calor, [hay que intentar] que no pasen del frío al calor demasiado rápido, que sea un poco progresivo", ha concluido la dermatóloga.
El cambio de temperatura no sea muy brusco y muy rápido"
Dermatóloga
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