El nuevo turismo de masas impone su ley: viajar para exhibir y no para conocer
La masificación de los destinos más populares y la obsesión por las redes sociales desvirtúan la experiencia de viajar. La Escuela de Vida aborda la cuestión con Pedro Martínez, Carmen Candela e Ingeborg Schlichting

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La reciente decisión de cobrar entrada en Roma para visitar la Fontana de Trevi ha encendido el debate sobre el rumbo que ha tomado el turismo. Esta medida, similar a otras ya implantadas en ciudades como Venecia o Barcelona, pone de manifiesto un fenómeno creciente: la masificación está transformando la forma en que viajamos.

Fontana di Trevi
El viaje como producto de consumo
Lejos queda la idea del viaje como descubrimiento. La doctora Carmen Candela contrapone su luna de miel en Canarias con los destinos exóticos de sus hijos, que viajan a lugares como las Islas Mauricio para alojarse en hoteles de lujo "sin mezclarse con la gente ni conocer la realidad local". Para Candela, el concepto ha cambiado por completo, ya que ahora los viajeros están "más pendientes de la exhibición, que luego supone subir a Instagram".
El psicólogo Pedro Martínez apoya esta visión, afirmando que "viajar es un producto" impulsado por el "marketing y el prestigio social". Según Martínez, este prestigio obliga a los turistas a buscar la foto perfecta para publicarla, generando largas colas en puntos específicos solo para conseguir una instantánea. "Lo primero que que sale del bolsillo es el iPhone", añade Candela, para quien el resumen del turismo actual es claro: "es consumo y exhibición".
La pérdida de la esencia y la 'turismofobia'
Esta transformación no solo afecta al viajero, sino también al destino. Cristina López Schlichting relata cómo en un bar de la Puerta del Sol de Madrid le ofrecieron cenar a las siete de la tarde un plato llamado "Madrilenian's squid", una traducción literal de los calamares a la romana para el público extranjero. Este episodio ilustra cómo la identidad local se diluye para adaptarse al turista. "Te tienes que adaptar a sus costumbres, no ese sitio a las tuyas, que es lo que está pasando en España", lamenta Carmen Candela.

El equipo de la Escuela de Vida
El problema se agrava con la homogeneización de las ciudades. Ingeborg Schlichting recuerda un Madrid "muy especial y muy diferente" que contrasta con el actual, donde las tiendas locales han sido reemplazadas por las mismas cadenas internacionales que se encuentran en Berlín, Londres o Roma. Como consecuencia, apunta Pedro Martínez, "lo que quieres ver de ese lugar queda totalmente transformado en algo artificial, ortopédico". Este fenómeno alimenta la 'turismofobia', pues los habitantes locales sufren el aumento de los precios y la crisis de la vivienda provocada por los alquileres vacacionales.
Alternativas para un viaje más auténtico
Frente al "horror de cómo se viaja ahora", en palabras de Ingeborg Schlichting, los expertos reivindican un turismo más humano y consciente. Recuerdan los viajes de antes, "sin hacer reserva", recorriendo carreteras secundarias y descubriendo lugares apartados. Proponen alternativas como "desestacionalizar" los viajes para evitar momentos álgidos, pero también redescubrir destinos cercanos y menos conocidos.

Plaza Mayor de Madrid
La propia Cristina López Schlichting anima a explorar joyas nacionales como "Palencia, que tiene un románico extraordinario" y que no recibe visitas masivas. La solución, concluyen, pasa por "cambiar el chip" y empezar a mirar hacia esos rincones que nadie atiende, recuperando así el verdadero sentido de viajar, resumido en un antiguo dicho alemán citado por Ingeborg: "¿Por qué ir a la lejanía si cerca hay cosas tan buenas?".
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



