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Así reaccionan los cristianos en la India ante el miedo a enterrar a los muertos por COVID 19

En la India nadie quiere enterrar a los muertos por coronavirus, debido al temor a poderse infectar

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Tiempo de lectura: 2'Actualizado 14:12

La India es uno de los países más diversos y con mayores contrastes. Destaca por su belleza pero también por la escasez de medios sanitarios. Hace dos días, el país cuenta con 1,6 millones de personas que han dado positivo, y 35 mil personas han perdido la vida a causa de la pandemia, aunque esos datos son relativos. En un país que tiene una población de casi mil 400 millones de personas, te puedes imaginar que, si aquí tenemos bailes de cifras, en la India los hay a mucha mayor escala.

En la India puedes encontrar grandes fortunas y paisajes maravillosos y, al mismo tiempo, es uno de los países con mayor pobreza del mundo. Otra de las particularidades de la India es que la sociedad es muy tradicional, apegada a sus costumbres, y muy supersticiosa. La combinación de ambas realidades ha provocado que el entierro de personas que mueren por coronavirus se haya convertido en un auténtico problema, porque los encargados de hacerlo tienen miedo y se ha generado un estigma alrededor de las víctimas de la pandemia.

Mucha gente no sabe a quién contactar para enterrar a sus seres queridos, porque los enterradores incluso preguntan antes de aceptar el encargo, y lo rechazan si la muerte ha sido provocada por el virus. Pero ha surgido un grupo de gente que sí está dispuesto a enterrar a los muertos.

Son jóvenes, lo hacen de forma voluntaria y son católicos, una religión minoritaria en el país. La iniciativa surgió de la diócesis de Idukki, en Kerala, pero más diócesis católicas de todo el país se han ido sumando. El padre Matthew Navarakkattu, director de la Pastoral Juvenil de la diócesis, explica a la Agencia FIDES que el grupo de voluntarios está ayudando en el entierro de personas de todas las religiones, y también va a colaborar a partir de ahora con el Gobierno en la distribución de alimentos y medicinas en los lugares en los que se ha decretado el confinamiento.

De momento son 48, pero cada día se suman más a esta iniciativa. Los primeros ya han recibido un curso de formación para poder realizar enterramientos siguiendo todas las directivas de los departamentos de salud locales.

En Faribarad, al norte del país, el grupo está constituido por 12 sacerdotes, 10 religiosas y 25 laicos. El padre Julius Cob, coordinador de este equipo, recuerda que, cuando comenzó la pandemia, se pidieron 4 voluntarios por cada una de las 30 parroquias que conforman la archidiócesis. Sin embargo, el Arzobispado recibió 250 solicitudes. El sacerdote explica que, en principio, este grupo solo pensaba atender y ayudar en los entierros de católicos. Sin embargo, pronto se dieron cuenta de que víctimas de otros credos también necesitaban sus servicios. Y es que la dignidad, también la de los muertos, no entiende de religiones.

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