Antonio, desarrollador de tecnologías para fincas: "Hay gente que nos pide drones para vigilancias, el problema es que los ladrones también llevan los suyos"
La tecnología de vigilancia aérea se convierte en una herramienta clave para proteger las fincas de intrusiones y optimizar recursos en múltiples sectores

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El uso de drones se ha extendido hasta convertirse en un arma de doble filo en el campo español. Lo que para muchos es una herramienta de trabajo o de ocio, para otros es un medio para delinquir. Así lo ha relatado Antonio, un oyente del programa 'Herrera en COPE' que trabaja en una empresa de tecnología para fincas, quien ha desvelado una nueva modalidad de enfrentamiento: una batalla de drones entre propietarios y cazadores furtivos.
Guerra tecnológica en fincas privadas
Según ha explicado Antonio, los intrusos utilizan sus propios dispositivos para espiar las propiedades desde el aire. "El malo primero mete el dron, vigila, ve cómo está el tema", detalla. Si confirman que el terreno está despejado y hay algo de interés, proceden a entrar. Para contrarrestar esta amenaza, los propietarios están instalando sistemas de vigilancia que no solo detectan la presencia de un dron ajeno, sino que identifican el modelo, la localización del piloto y otros datos clave.
Una vez detectado el intruso, la respuesta es enviar otro dron. Este aparato se convierte en una herramienta fundamental para los guardas, permitiéndoles localizar a los furtivos tanto de día como de noche. La versatilidad es una de sus grandes ventajas, ya que el dron es "la aeronave que soporta todos esos elementos", a la que se le pueden añadir distintos accesorios.
Las posibilidades son numerosas y disuasorias, como ha confirmado el propio Antonio: "Se le puede poner con un altavoz, se puede poner con focos, se pueden hacer muchas cosas". Incluso se baraja la idea de usar altavoces para lanzar advertencias directas a los cazadores, como un "¡Fuera de ahí!" desde el cielo.
De la agricultura a la Fórmula 1
Pero las aplicaciones de los drones van mucho más allá de la vigilancia. En Jaén, tierra de olivos, el ingeniero de montes Carlos los utiliza en el sector agrícola. Su función es sobrevolar las fincas antes de instalar o modernizar un sistema de riego para determinar con precisión qué zonas necesitan más o menos agua. "De esa manera, pues se discrimina esa aplicación de agua, ¿no? Para hacerlo más eficiente", afirma. Carlos subraya que lo realmente complejo no es el vuelo, sino "la interpretación de esos datos".

Agricultor cereal, imagen de archivo
El salto de un hobby a una profesión de altos vuelos es la historia de Miguel, quien en 2013 empezó a montar una GoPro en un dron de consumo. Hoy, tras una importante inversión, trabaja para Mediapro en series de Netflix y otros proyectos cinematográficos. Su ingenio le llevó también a colaborar con una empresa de software para analizar el tráfico en rotondas, ayudando a optimizar los semáforos y disminuir las retenciones. Su próximo objetivo es la agricultura de precisión y fumigación.
La seguridad en eventos masivos es otro de los campos beneficiados. Aladino, organizador de la Subida Internacional al Fito, ha explicado cómo se usan en pruebas del campeonato de España y de Europa de montaña para detectar accidentes de forma inmediata. También son los responsables de las espectaculares tomas frontales en la Fórmula 1. El fenómeno dron incluye a auténticos pioneros como José María, un jubilado que en 2007 se construyó su propio dron por "curiosidad", un aparato que ya entonces incluía un sistema de regreso automático a su punto de origen.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.




