"Si le dices a mi hijo que no puede entrar en el colegio llevando dentro de la mochila el bocadillo vas a tener otro problema; decirle a un vasco que no coma"
Familias de varios colegios de Vizcaya denuncian que se retiró la comida a los alumnos por la normativa que prohíbe alimentos de fuera en el 'jantoki'

Madrid - Publicado el - Actualizado
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La huelga de los trabajadores de comedores escolares en el País Vasco ha provocado una situación que ha generado una fuerte polémica y estupor, un debate que ha sido analizado en programas como 'Herrera en COPE'. Varias familias de la escuela pública Cervantes, en Bilbao, han denunciado que se impidió a sus hijos comer los bocadillos que habían llevado desde casa, una situación que se ha repetido en varias escuelas de Vizcaya.
Una situación que ha criticado María José Navarro junto a Jorge Bustos en la sección 'Maneras de Vivir', donde han recogido algunas de las reacciones en redes sociales a la polémica, como un usuario que señalaba que "si le dices a mi hijo que no puede entrar en el colegio llevando dentro de la mochila el bocadillo vas a tener otro problema". Por su parte, Bustos bromeaba asegurando que "imagínate decirle a un vasco que no coma".

Jorge Bustos
El origen: una huelga con servicios mínimos
El conflicto tiene su origen en las tres jornadas de huelga convocadas entre el martes y el jueves por los trabajadores de los comedores de gestión directa. El Gobierno vasco decretó unos servicios mínimos que solo garantizaban la comida para el alumnado desde el aula de 2 años hasta 1º de Primaria, dejando sin servicio a los de cursos superiores. Ante esta situación, muchas escuelas avisaron de que debían recoger a sus hijos a mediodía, lo que llevó a algunos padres a optar por enviar a los niños con comida de casa.
Indignación frente a la normativa
A pesar de los avisos, la sorpresa ha sido mayúscula cuando personal de los centros retiró los alimentos a los niños. La justificación es la normativa de los 'jantokis' (comedores escolares), que prohíbe introducir comida ajena al servicio de catering por motivos de seguridad alimentaria y para evitar contaminaciones cruzadas. La controversia ha generado un profundo malestar entre los afectados.
No entendemos que haya alumnos que se queden sin comer, no doy crédito"
Una madre del colegio Cervantes ha censurado la decisión en El Correo: "No entendemos que haya alumnos que se queden sin comer. No doy crédito". La misma madre ha cuestionado directamente al Gobierno: "¿Por qué hay servicios mínimos solo hasta los 6 años? ¿Por qué esa discriminación?". Además, ha recordado que "en esta escuela hay menores vulnerables y es donde hacen su única comida saludable al día".
Otra de las madres afectadas se ha sumado a la queja y, aunque respeta el derecho de los trabajadores, ha reprochado la medida. "¿Defiendo el derecho a la huelga, pero ¿negar la comida a los niños? ¿Dónde se ha visto?", ha expresado con indignación.
La seguridad alimentaria como argumento
Sin embargo, no todas las opiniones son unánimes. Otro padre, Rafael Ibáñez, con horario flexible para recoger a sus hijos, se ha mostrado más comprensivo con la normativa del centro. Considera que las quejas de algunas familias son una reacción desmedida y defiende la postura de los monitores.
"Algunas familias han reaccionado mal, pero es que en el horario del jantoki no se puede meter comida de fuera", ha señalado Ibáñez. En su opinión, es una cuestión de "puro sentido común", ya que "las monitoras no pueden dar a los niños comida que no controlan". La dirección del centro, por su parte, no ha ofrecido declaraciones al respecto.
La noticia ha causado asombro generalizado, como reflejaron los periodistas Jorge Bustos y María José Navarro en COPE, quienes calificaron el hecho de "alucinante". La prohibición de comer un simple bocadillo en una situación de huelga ha abierto un debate sobre la rigidez de las normas y el bienestar de los menores.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



