Julen Linazasoro, experto en educación digital, alerta del "porno" a través de "gifts y stickers"

En COPE Euskadi aborda el cambio en la forma de consumir este material y cómo llega a los niños desde los 12 años

menores
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LINAZASORO

Elisa López

Vitoria - Publicado el

3 min lectura13:39 min escucha

Un estudio de la Universidad del País Vasco (EHU) revela que el 44 % de los adolescentes alaveses accede de forma habitual a pornografía online. La edad media de este primer contacto se sitúa en los 12 años, aunque se registran casos por debajo de esa edad, a los 6 años. 

El problema, además, es que en la mayoría de las ocasiones los menores no buscan activamente estos contenidos, sino que son encontrados por ellos a través de algoritmos. Este cóctel de riesgos digitales y violencia sexual normalizada preocupa a familias y educadores. En COPE Euskadi analizamos esta situación con el experto en educación digital, Julen Linazasoro.

“me sorprende que le sorprenda a las familias”

Para Linazasoro, los datos del estudio no son una sorpresa. “Es algo que yo veo en el día a día”, afirma, tras lamentar que las advertencias que los expertos lanzan desde hace tiempo no parecen calar en los hogares. El principal obstáculo, según el educador, es una falsa sensación de seguridad por parte de los padres

´Hablar porno hablar´

El 65 % de los menores alaveses tuvo un acceso casual e incidental al porno

“La mayoría de las familias piensan que los hijos de los demás a lo mejor sí que están en riesgo, pero los suyos no”, explica. 

Una de las conclusiones más llamativas del informe es que el 65 % de los menores tuvo un acceso casual e incidental al porno. No lo estaban buscando. Linazasoro señala que las herramientas de control parental son insuficientes. “Puedes controlar el uso que hacen, que desde el propio smartphone no se acceda a páginas web porno, pero es que dentro de las redes sociales hay un montón de cosas”. 

sexualización normalizada

El contenido se mueve sin control a través de grupos de WhatsApp, pero también de formas más sutiles. “Desde hace un par de años la forma de consumir porno también está cambiando mucho, porque ya no es ver vídeos y fotos, es que ahora a través de los gifts también hay un montón de porno, a través de los stickers también se mandan y comparten ese tipo de contenidos”.

Detrás de esta exposición masiva no solo hay algoritmos, sino también potentes intereses comerciales. Linazasoro apunta a plataformas como OnlyFans, que “hacen campañas de marketing para animar a chicas jóvenes a crear pornografía y animar a chicos jóvenes a consumirla”. 

normalización de la violencia

A esto se suma que los propios creadores de contenido para adultos “se promocionan a través de Instagram, YouTube, Facebook y TikTok”. El resultado es que un menor está a solo “dos clics” de acceder a contenido explícito, a menudo saltándose las barreras de control parental a través de los navegadores integrados que incluyen muchas de estas aplicaciones.

Este entorno digital hipersesexualizado tiene consecuencias directas en el comportamiento de los jóvenes. El estudio refleja un mayor nivel de actitudes sexistas y una normalización de la violencia. “Si tú estás constantemente en un entorno en el que es normal la pornografía, porque ya a partir de unas edades, el estudio apunta que es habitual el consumo, pues vas adquiriendo ciertas actitudes que al principio a lo mejor no harías, pero que ahora te parecen normales”, advierte Linazasoro. 

Conductas como exigir fotos íntimas a la pareja se vuelven comunes bajo la premisa de que “lo hace todo el mundo”. 

El porno de ahora no es como el de hace 20 años, ahora es violencia, es degradación, es humillación"

Julen Linazasoro, experto en educación digital

educación como salida

El informe también desvela una preocupante brecha de género: aunque el 67,5 % de los consumidores son chicos, las chicas sufren una mayor victimización sexual online. Linazasoro explica que quienes consumen este contenido se sienten con el derecho de exigir ciertos comportamientos, que en realidad son ataques sexuales

Lo más grave es que, en ese contexto de normalización, “muchas veces ni siquiera saben identificarlos como ataques”. Esto moldea su percepción de las relaciones y el consentimiento hasta el punto de no identificar una agresión sexual como tal porque asimilan que el sexo debe ser “muy violento”, como el que ven en pantalla.

Julen Linazasoro en los estudios de COPE Bilbao

Julen Linazasoro en los estudios de COPE Bilbao

La solución, concluye, es doble: limitar el acceso y, sobre todo, ofrecer una educación afectivo-sexual integral. “Las familias tienen que hablar de sexo y de porno con los menores, ya piensen que sus hijos lo ven o no”. 

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.

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