El porno encuentra a los niños a los 12 años: "Alguno accede incluso antes, a los 6"
Un estudio de EHU con adolescentes de Álava destapa los graves riesgos asociados al consumo de pornografía y advierte: "Hay que legislarlo, es imposible que un menor luche contra un algoritmo"

Un estudio de Universidad del País Vasco revela que el 44% de los adolescentes consume porno de forma habitual
Vitoria - Publicado el - Actualizado
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Un estudio de la Universidad del País Vasco (EHU/UPV) sobre el consumo de pornografía online entre los adolescentes de Álava revela que el 44 % accede de forma habitual. La cifra más preocupante, sin embargo, es la edad del primer contacto: la media se sitúa en los 12 años, aunque se han reportado casos de acceso a los "seis años".
La investigación, para la que se ha encuestado a 1.413 estudiantes de 14 centros educativos, busca no solo conocer la prevalencia de esta práctica, sino también los factores que ayudan a entenderla para poder tomar medidas efectivas.
La pornografía les busca a ellos
Una de las conclusiones del estudio que más llama la atención es el modo en que se produce ese primer contacto. Para un 65 % de los encuestados, fue "casual e incidental". Su responsable, la investigadora de la EHU Joana Jaureguizar, lo explica de forma clara.
"Solemos decir que ellos no buscan la pornografía, sino que la pornografía les busca a ellos", algo que pone de manifiesto cómo los "algoritmos" empujan estos contenidos hacia los menores sin que ellos los busquen activamente. En un momento, además, en el que el porno que se consume online es cada vez "más violento".

Joana Jaureguizar, investigadora de la EHU, en el centro
Del total de adolescentes que han consumido pornografía alguna vez, el 67,5 % son chicos frente al 32,5 % de chicas. Esta diferencia se acentúa todavía más entre quienes la consumen actualmente, donde el 80,3 % son varones. Además, el consumo aumenta con la edad, hasta el punto de que entre los 15 y 17 años se convierte en una práctica "casi normalizada". El estudio también distingue entre el primer contacto, a los 12,04 años, y la edad en la que el consumo se vuelve habitual, establecida en los 13,38 años.
Un cóctel de riesgos asociados
La investigación analiza qué otros comportamientos se relacionan con esta práctica y los resultados muestran que los adolescentes que consumen pornografía también son más propensos a practicar sexting, es decir, "el envío de mensajes, imágenes o vídeos de contenido sexual".
Un vínculo especialmente preocupante es el que se establece con la victimización sexual online. El estudio constata que los consumidores de pornografía, y en especial "las chicas", sufren en mayor medida el contacto de adultos desconocidos que les piden material sexual. Según la investigadora, ellas son más víctimas de acoso, "incluso con presiones y amenazas para que compartan imágenes íntimas".
También se constata un mayor nivel de actitudes sexistas, ya que los contenidos a los que se exponen muestran de forma recurrente "relaciones de sometimiento, dominación, conductas coercitivas y abusos sexuales".
menos empatía y más soledad
El perfil del adolescente consumidor refleja a alguien con menores niveles de empatía, un hallazgo que coincide con investigaciones internacionales que apuntan a que "al final normalizan la violencia". También perciben menor riesgo en Internet, "protegen menos sus cuentas" y se abren en mayor medida a interactuar con desconocidos.

Los consumidores de porno declaran sentir menor apoyo por parte de familias
En el plano personal, estos jóvenes declaran sentir menor apoyo por parte de familias, amigos u otras personas significativas, lo que conecta con el creciente problema de la soledad en la adolescencia pese a estar hiperconectados.
No podemos darles esa responsabilidad
Ante estos resultados, Jaureguizar subraya la "necesidad de reforzar la educación afectivo sexual integral", adaptada a cada etapa educativa y extendida tanto al ámbito escolar como al familiar, e incorporar una "perspectiva crítica frente a la pornografíay el consentimiento".
Sin embargo, la educación no es suficiente. "Hay que legislarlo, al final hay que proteger a nuestros menores", insta a las instituciones. La investigadora sostiene que la carga no puede recaer sobre los propios adolescentes. "No podemos dejar en sus manos eso de que hagan un uso responsable de Internet, es imposible, son adolescentes, son menores de edad, no podemos darles esa responsabilidad", afirma con rotundidad.
No podemos dejar en sus manos eso de que hagan un uso responsable de Internet, es imposible"
La reclamación es clara, es necesaria una actuación decidida contra una industria "que lo que busca son clientes". Jaureguizar, que se muestra esperanzada por la creciente conciencia social al respecto, se pregunta cómo se puede esperar que un adolescente luche contra algoritmos diseñados para captarlo. La solución, apunta, pasa por implantar medidas eficaces. Entre ellas, cita sistemas de verificación de edad adecuados que sean reales y no una simple casilla, así como un mayor control de los algoritmos. "Se necesita controlar todo esto, porque si no es imposible luchar contra ello".




