La historia del pastor navarro que da nombre a una calle en Pamplona y que se convirtió en pirata y genio militar

La popular vía del Segundo Ensanche esconde la biografía de un personaje navarro de película que adoptó múltiples nombres y luchó en varios bandos

Pamplona
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Juan Echenique con la historia de Conde Oliveto

Alberto Sanz

Pamplona - Publicado el

3 min lectura6:07 min escucha

Muchas de las calles más conocidas de Pamplona esconden historias y personajes sorprendentes. Es el caso de la avenida Conde de Oliveto, en pleno Segundo Ensanche, que debe su nombre a un "personaje novelesco" y bastante desconocido para el gran público, según ha explicado el escritor Juan Etchenique, autor de la trilogía "Secretos de Pamplona". Este militar navarro adoptó diferentes nombres a lo largo de su vida: nació como Pedro Bereterra, en Italia se hizo llamar Pedro Navarro y finalmente fue reconocido como Conde de Oliveto por el rey Fernando el Católico.

Juan Echenique

Juan Echenique

Un genio de la artillería

La vida de este personaje arranca en Garde, una pequeña localidad navarra, en 1460. Allí ejerció de pastor durante su infancia, pero "aquello se le quedaba muy pequeño a alguien con su cabeza y con su iniciativa", relata Etchenique. Siendo muy joven, marchó a Italia para luchar a las órdenes del cardenal Juan de Aragón y, tras la muerte de este, se alistó en el ejército florentino.

Su verdadera vocación, sin embargo, fue la ingeniería militar. Etchenique destaca que era "un crack con la artillería", hasta el punto de que está considerado "como uno de los mejores ingenieros militares de su época". De hecho, se le atribuye ser "el inventor, incluso el perfeccionador de las minas terrestres de pólvora", un sistema que destruía fortificaciones y que generó una enorme expectación en toda Europa, reconociéndole como el inventor de la mina moderna militar.

Está considerado como el inventor, incluso el perfeccionador de las minas terrestres de pólvora"

Juan Echenique

Autor de "Secretos de Pamplona"

De pirata a héroe de guerra

Antes de alcanzar la gloria, su vida dio un giro inesperado cuando se dedicó a la piratería, asaltando barcos en el norte de África. Durante un asalto, fue herido y apresado por los españoles. "Le dieron a elegir entre ser ahorcado o luchar para ellos, y te puedes imaginar qué es lo que eligió", comenta el escritor. A partir de entonces, se puso del lado de la corona española.

Como militar al servicio de España, su habilidad fue decisiva en las guerras de Italia contra Francia, que se desarrollaron entre 1500 y 1507. Las crónicas de la época destacan su papel clave en batallas como las de Zerinola, Cariñano y Nápoles. Como recompensa por sus servicios, el rey Fernando el Católico le otorgó el título de Conde de Oliveto, una zona situada en los Abruzos italianos.

Un final trágico al servicio del enemigo

Ya como Conde de Oliveto, obtuvo importantes victorias en Túnez y Argelia, aunque también alguna derrota. Su suerte cambió en 1512, cuando volvió a Italia y fue hecho prisionero por los franceses. De nuevo, "cuestión de supervivencia", se vio obligado a cambiar de bando y luchar para sus captores. Como gesto de honor, tuvo "el detalle de devolver aquel título de Conde de Oliveto" al rey español, ya que no podía ostentarlo mientras luchaba contra sus tropas.

Al servicio de Francia, participó en la defensa de Génova y se enfrentó a los españoles en Nápoles. Allí fue apresado de nuevo y encerrado en el Castillo de Castelnuevo, donde murió en 1528 víctima de "dos puñaladas por la espalda". Nunca se supo quién fue el autor del crimen, pero su epitafio en la iglesia de Santa María de la Nueva resume su increíble vida: "Ilustre capitán español, muerto al servicio de los franceses".

Ilustre capitán español, muerto al servicio de los franceses"

Juan Echenique

Autor de "Secretos de Pamplona"

Imagen de archivo del Hotel La Perla de Pamplona

Eduardo Sanz - Europa Press

Imagen de archivo del Hotel La Perla de Pamplona

Tuvieron que pasar 402 años para que su figura fuera reconocida en su tierra natal. El 21 de mayo de 1930, el Ayuntamiento de Pamplona, con el alcalde José María Landa a la cabeza, buscaba un nombre de un militar navarro para una nueva calle. Fue el propio alcalde quien propuso el nombre de Conde de Oliveto para honrar la memoria de aquel Pedro Bereterra nacido en Garde, uniendo así para siempre su historia a la de la capital navarra.

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.

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