La resurrección de un pueblo de La Rioja que pone de manifiesto que se puede combatir la despoblación rural: "Los niños han cambiado los sonidos de las calles"
A sus 61 años y tras una decisión postpandemia, esta funcionaria teletrabaja desde una pequeña localidad de Ocón y anima a dar el paso a la vida rural

Santa Lucía, pueblo de La Rioja
Logroño - Publicado el
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La pandemia llevó a muchas personas a replantearse su modo de vida, y ese fue el caso de Maite, una funcionaria de 61 años que hace cuatro decidió cambiar la ciudad por el campo. Tras superar la enfermedad, sintió la necesidad de vivir en un entorno más saludable, más ecológico, con más paz. Sin tener ningún vínculo previo con la zona, encontró una casa en Santa Lucía de Ocón que le gustó muchísimo y allí se instaló en busca de una nueva etapa vital.

Santa Lucía, pueblo de La Rioja
Una vida conectada entre el pueblo y la ciudad
Su día a día combina la tranquilidad del teletrabajo con la actividad laboral presencial. Maite trabaja en Logroño, a algo más de 30 kilómetros, pero solo se desplaza a la oficina dos días a la semana, mientras que los otros tres teletrabaja desde su casa. Su vida social y personal no se ha resentido, ya que participa activamente en asociaciones y cursos en pueblos cercanos, donde ha hecho pilates o pintura. Define su rutina como una vida normal en un entorno privilegiado.
Aunque en Santa Lucía no hay tienda ni bar, Maite asegura que la organización es sencilla, ya que aprovecha los viajes a Logroño o Arnedo para hacer la compra. Para ella, la gran recompensa es la tranquilidad que ha encontrado. "Yo me levanto por la mañana y lo único que escucho es el sonido de los pájaros", afirma, describiendo su nuevo hogar como un paraíso.
Es imposible estar aburrido en Santa Lucía"
Vecina de Santa Lucía
El resurgir de la aldea
Maite no es la única que ha apostado por Santa Lucía. Desde que ella llegó, se han vendido otras tres casas y el pueblo ha dado la bienvenida a nuevas familias, algunas con niños. Este hecho, explica, ha cambiado los sonidos del pueblo, que pasó por momentos en los que se quedó prácticamente sin habitantes. Ahora, el bullicio de los niños jugando o celebrando Halloween forma parte del nuevo paisaje sonoro de la localidad.
El ambiente es especialmente diferente en verano, con la llegada de los veraneantes y la apertura de la piscina y su bar. Maite celebra la llegada de nuevos pobladores, ya que considera que "todo es bienvenido y todo genera riqueza", tanto en el plano humano como en el económico para el pueblo.
Una recomendación sin fisuras
Para quienes dudan sobre dar el salto al mundo rural, el mensaje de Maite es contundente: "Yo lo lo recomiendo 100%". Admite que su principal temor era cómo pasaría el primer invierno, sin actividades en el pueblo y con el día acabando pronto. Sin embargo, su experiencia ha disipado todas las dudas. "Es imposible estar aburrido en Santa Lucía", sentencia, explicando que es una forma de vivir de otra manera.
No es un sacrificio, todo lo contrario"
Vecina de Santa Lucía
La decisión la tomó con una edad madura y con sus hijas ya independizadas, pero destaca que otras familias con niños también se han instalado en el pueblo sin problemas. La clave, según ella, es la buena comunicación, ya que Santa Lucía está muy cerca de Logroño, Arnedo y Calahorra. Mientras se disponga de vehículo, la distancia no supone una barrera. "El sacrificio no es, no existe. Es coger el coche y moverte y ya está", concluye, comparando la comodidad de su situación con los largos trayectos en transporte público de grandes ciudades como Madrid.
Un regreso a los orígenes
Santa Lucía de Ocón, uno de los seis pueblos habitados del Valle de Ocón, ha pasado de estar al borde de la desaparición en los años 60 a experimentar un notable crecimiento en las últimas décadas. La tendencia, acelerada por la pandemia, ha llevado a la localidad a contar con 89 habitantes censados, de los cuales unos 60 residen de forma permanente durante todo el año, convirtiéndose en el pueblo que más ha crecido en la zona en los últimos 30 años.
El pueblo ha protagonizado un cambio administrativo singular. Tras 31 años funcionando como entidad local menor, ha decidido reintegrarse en el Ayuntamiento principal del Valle de Ocón. La decisión se debe a la falta de viabilidad económica para gestionar las competencias que hasta ahora se llevaban desde Santa Lucía, como el cuidado y vialidad del pueblo, en aspectos como caminos y aguas. A partir de ahora, todo se llevará a cabo desde el Ayuntamiento de la Villa de Ocón.
La situación actual contrasta con la vivida en los años 60, cuando la emigración a las ciudades industriales dejó a Santa Lucía con apenas 10 personas viviendo allí. El punto de inflexión llegó a finales de los 70, con el regreso al mundo rural en busca de segundas residencias. Fue clave la labor del entonces alcalde, Manuel Fernández, quien trabajó a destajo para dotar al pueblo de servicios básicos como la construcción calles, un buen sistema agua y una red eléctrica estable.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.





