Valvanera, propietaria en Logroño a los 69 años: "Prefiero cobrar menos por mi piso, pero dormir tranquila sabiendo que el alquiler está garantizado"
El impago del alquiler crece en La Rioja mientras muchas familias destinan ya más de un tercio de sus ingresos a la vivienda. Programas públicos como Habita Rioja intentan aportar soluciones y reducir la morosidad en un mercado cada vez más tensionado

Logroño - Publicado el - Actualizado
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Alquilar un piso en La Rioja se está convirtiendo en un auténtico reto para muchas familias. No solo porque el precio de la vivienda continúa subiendo, sino porque cada vez hay más personas que directamente no logran hacer frente al pago mensual.
Los datos lo reflejan con claridad. El impago del alquiler ha aumentado un 12,6% en 2025 en La Rioja, según el último informe del Observatorio del Alquiler. Es un salto importante si se compara con el año anterior, cuando la morosidad apenas creció un 2,8%.
Este incremento no solo preocupa a los propietarios. También pone sobre la mesa un problema más profundo, cada vez más hogares tienen dificultades reales para llegar a fin de mes.
Alquiler más caro, sueldos estancados y familias al límite
La explicación que dan los expertos es bastante sencilla y, sobre todo, muy cercana a lo que muchas familias viven cada mes. Los alquileres suben con rapidez, pero los salarios no avanzan al mismo ritmo.
En España, los inquilinos destinan de media el 34% de sus ingresos al alquiler, según distintos estudios del sector inmobiliario. Los especialistas consideran que superar el 30% ya supone un nivel de esfuerzo elevado para cualquier hogar.
Cuando ese porcentaje sube demasiado, el equilibrio económico se rompe. Cualquier imprevisto —una avería, un gasto médico o una pérdida de ingresos— puede acabar provocando retrasos en el pago del alquiler.
En La Rioja, la situación todavía se mantiene algo por debajo de la media nacional, pero la tendencia empieza a preocupar. La deuda media de un inquilino moroso supera los 4.000 euros, una cifra que equivale aproximadamente a seis meses de alquiler sin pagar.
En comparación con el conjunto del país, donde la deuda media alcanza los 8.489 euros, la cifra riojana es menor. Sin embargo, el aumento progresivo refleja que el problema se está extendiendo.

Un cartel anuncia que se alquila un piso en un edificio de viviendas
Cuando la vivienda se convierte en una preocupación diaria
El mercado del alquiler ha cambiado mucho en los últimos años. En ciudades como Logroño, cada vez más personas optan por alquilar porque comprar vivienda resulta complicado o directamente imposible para muchos jóvenes y familias.
Esto ha provocado que la demanda aumente y que los precios se tensionen. Según diferentes portales inmobiliarios, el precio del alquiler en la capital riojana ha ido creciendo de forma constante durante la última década, especialmente en zonas céntricas y bien conectadas.
En este contexto, cada subida de precio tiene un impacto directo en la economía doméstica. Para muchas familias, el alquiler se convierte en el mayor gasto mensual, por encima incluso de la alimentación o la energía.
Cuando los ingresos no crecen al mismo ritmo, el margen para afrontar imprevistos desaparece.

Vivienda en alquiler
Habita Rioja: un programa público que busca soluciones
En medio de este escenario, hay iniciativas que intentan aliviar la situación tanto para propietarios como para inquilinos. Una de las más destacadas en La Rioja es Habita Rioja, el programa de intermediación del Instituto Riojano de la Vivienda (IRVI).
Este sistema actúa como un puente entre propietarios e inquilinos. Los técnicos del IRVI acompañan a ambas partes desde el principio del contrato hasta su finalización, ofreciendo asesoramiento y mediación en caso de conflicto.
El objetivo es claro, facilitar alquileres asequibles y garantizar seguridad para quien pone su vivienda en el mercado.
Los resultados llaman la atención. Según los datos del propio organismo, la tasa de impago dentro del programa es de apenas el 0,3%, una cifra prácticamente residual si se compara con el mercado general.
Actualmente, Habita Rioja suma 1.207 contratos activos, lo que demuestra que cada vez más propietarios confían en este modelo. Valvanera: “Prefiero cobrar un poco menos, pero dormir tranquila”
Detrás de estos programas también hay historias personales que explican por qué funcionan.
Es el caso de Valvanera Nieto, una riojana de 69 años que lleva más de una década alquilando un piso en Logroño a través del programa del IRVI.
Ella lo tiene claro. Prefiere ingresar algo menos cada mes, pero saber que todo está supervisado y que existe una garantía detrás.
“Estoy encantadísima con este sistema”, explica. “El IRVI es quien valora la renta que puedo cobrar al inquilino y antes revisan el piso, hacen fotografías y un inventario de todo lo que hay dentro”.
Ese proceso previo aporta seguridad. La vivienda queda documentada y las condiciones del alquiler están claras desde el principio.
Para Valvanera, la clave está en la tranquilidad. “Es mucha mayor la tranquilidad tener una renta un poquito más baja y saber que no vas a tener problemas”, asegura.
Además, destaca que el propio organismo actúa como mediador si surge cualquier conflicto. “Si pasara algo, que nunca me ha ocurrido, es el IRVI quien media. Yo no tengo que preocuparme de nada”.

Javier Caldito, gerente del IRVI
Más viviendas en alquiler, también en los pueblos
Otro de los retos del programa es ampliar su alcance más allá de las ciudades.
Actualmente, siete de cada diez viviendas del plan se concentran en Logroño y su área metropolitana. Sin embargo, desde el IRVI quieren impulsar también el alquiler en el medio rural.
Muchos pueblos riojanos cuentan con viviendas vacías que podrían convertirse en una oportunidad para familias que buscan alquileres más asequibles o un estilo de vida más tranquilo.
El programa establece además un precio máximo de 600 euros mensuales para las viviendas libres, lo que permite mantener alquileres por debajo de los precios del mercado en muchas zonas.
Para los responsables del IRVI, esta fórmula demuestra que la mediación pública puede ayudar a reducir conflictos y facilitar el acceso a la vivienda.

Construcción vivienda
Un reto social que va más allá de los números
El aumento del impago del alquiler no es solo una cuestión económica. También refleja una transformación social que afecta a miles de personas. La vivienda se ha convertido en uno de los principales desafíos para muchas familias en España. Y La Rioja, aunque mantiene cifras algo más moderadas que otras regiones, no es ajena a esa realidad.
Historias como la de Valvanera muestran que existen fórmulas que pueden funcionar cuando hay acompañamiento, transparencia y confianza entre las partes.
Porque detrás de cada contrato de alquiler hay algo más que números. Hay hogares, proyectos de vida y personas que simplemente buscan estabilidad.





