Un alud en Panticosa se cobra tres vidas y recuerda el riesgo que también existe en el pico San Lorenzo de La Rioja, donde en diciembre se han vivido rescates extremos y sustos evitables
La tragedia en los Pirineos nos recuerda el riesgo de aludes en el pico más alto de La Rioja, el San Lorenzo

Estación de esquí de Valdezcaray
Logroño - Publicado el
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Tres esquiadores han muerto tras una avalancha en el Pirineo aragonés. En La Rioja, el pico San Lorenzo también ha vivido rescates de riesgo por nieve y aludes. La Guardia Civil pide prudencia y equipamiento adecuado ante la llegada de nuevas nevadas.
La montaña ha vuelto a mostrar su cara más dura. Un alud en el Pirineo aragonés, concretamente en el pico Tablato, muy cerca del balneario de Panticosa (Huesca), ha acabado con la vida de tres esquiadores y ha dejado a una mujer herida. La avalancha sorprendió a un grupo de seis personas que se encontraban fuera de pista, en una zona de fuerte pendiente y nieve inestable.
Cuatro de ellos quedaron atrapados bajo toneladas de nieve. Los otros dos, que pudieron salvarse, dieron la voz de alarma a los servicios de emergencia, activando un operativo contrarreloj del GREIM (Grupo de Rescate e Intervención en Montaña) de la Guardia Civil y equipos de emergencias de Aragón.

El alud ha caído en las inmediaciones del Balneario de Panticosa.REMITIDA / HANDOUT por ELABORACIÓN PROPIAFotografía remitida a medios de comunicación exclusivamente para ilustrar la noticia a la que hace referencia la imagen, y citando la procedencia de la imagen en la firma29/12/2025
La tragedia ha conmocionado al mundo de la montaña: entre las víctimas se encontraba Jorge García-Dihinx, pediatra y divulgador muy conocido en el ámbito del alpinismo y la meteorología, que llevaba años enseñando a miles de seguidores a leer los boletines de aludes y respetar la montaña.
A pesar de su experiencia, la avalancha fue implacable.
Las condiciones eran malas, nieve reciente, fuerte viento y una placa de viento inestable, esa capa traicionera que puede ceder con solo un paso.
El accidente de Huesca ha servido como aviso para los montañeros riojanos, especialmente en torno al pico San Lorenzo, el techo de La Rioja con sus 2.271 metros.
Hace apenas unos días, dos senderistas de Haro, de 55 y 58 años, vivieron su propio susto cuando una avalancha los arrastró más de 200 metros en la cara norte de la montaña, en una zona conocida como La Hoya. Practicaban senderismo con crampones cuando la nieve cedió y los arrastró por una pendiente abrupta.
Fueron ellos mismos quienes, doloridos y conscientes de la gravedad, lograron llamar al 112 para pedir ayuda. Gracias al sistema de localización AML, fueron ubicados con rapidez, pero su rescate no fue fácil. El terreno era demasiado inclinado, la nieve inestable y el acceso para una evacuación, imposible por tierra.
La Guardia Civil movilizó al GREIM de Ezcaray, al Servicio Riojano de Salud y a personal de la estación de esquí de Valdezcaray, que puso en marcha un telesilla cerrado por temporada para facilitar el acceso a los rescatadores.
Desde allí, los agentes y sanitarios caminaron hasta el punto donde se encontraban los heridos.
El helicóptero “Cuco” de la Guardia Civil, con base en Agoncillo, tuvo que intentar varias aproximaciones entre niebla, viento fuerte del sur y nieve levantada por el rotor que formaba una nube blanca de visibilidad nula. Pese al riesgo, los pilotos consiguieron llegar al lugar y evacuar a los heridos a Valdezcaray.
Uno de ellos, el más grave, fue trasladado al Hospital San Pedro de Logroño, acompañado por personal sanitario del SERIS.
Desde SOS Rioja y la Guardia Civil agradecieron la colaboración de los trabajadores de Valdezcaray, “que, pese a estar la estación cerrada, acudieron sin dudarlo para ayudar en el rescate”.
Un rescate que pudo acabar en tragedia: sin experiencia, sin equipo y con zapatillas
El mismo mes de diciembre, otro susto ha encendido las alarmas en San Lorenzo. Un joven de 24 años, vecino de Benidorm, fue rescatado en pleno ascenso al pico más alto de La Rioja.
Lo hacía sin experiencia en montaña, sin material de escalada, sin abrigo técnico y en zapatillas deportivas. Según relató después, unos esquiadores le recomendaron que diera la vuelta, pero él continuó su camino con la idea de pasar la noche en el refugio cercano a la cima.
Lo que no sabía es que ese refugio es una estructura mínima, sin chimenea ni aislamiento, un simple abrigo de chapa que apenas sirve para resguardarse unas horas.
La temperatura esa noche bajó de los -6 grados, con nieve reciente y fuertes rachas de viento. El joven, sin batería en el móvil, decidió hacer un vivac improvisado, es decir, cavar un agujero en la nieve para protegerse del viento. “Las primeras horas fueron horribles, pensé que no salía de allí”, reconocería después.

Un excursionista de 24 años, sin experiencia ni equipo, tuvo que ser auxiliado por el GREIM
Afortunadamente, los equipos del GREIM lograron localizarlo al día siguiente, a 1.800 metros de altitud y con más de 20 centímetros de nieve.
¿Quién paga un rescate así?
Estos casos reabren un debate recurrente cada invierno: ¿deberían cobrarse los rescates por imprudencia?. El presidente de la Federación Riojana de Montaña, Daniel Rey Rubio, lo explica con claridad:
En La Rioja, por ahora, todos los rescates son gratuitos, aunque los profesionales recuerdan que “gratuito no significa inocuo”: cada salida implica riesgos reales para los agentes que vuelan y actúan en condiciones extremas.
Un invierno con más afición y más riesgo
El interés por el turismo de naturaleza y las actividades al aire libre ha crecido de forma espectacular en los últimos años.
El último Anuario de Estadísticas Deportivas indica que unos 42.000 riojanos practican senderismo o montaña al menos una vez al año, aunque solo existen 1.200 licencias federadas de Montaña y Escalada en la comunidad. Esto significa que miles de personas suben cada temporada sin estar federadas, sin seguro ni formación específica.

Pico San Lorenzo
El auge de las redes sociales, los vídeos de aventuras y el deseo de desconexión llevan a muchos a buscar la nieve sin valorar sus peligros. La Guardia Civil insiste en que el 90% de los accidentes en montaña se deben a imprudencias o errores humanos: salir sin revisar el parte meteorológico, sin equipamiento técnico, o sin avisar a nadie de la ruta.
Pequeñas decisiones que pueden marcar la diferencia entre disfrutar de la montaña o protagonizar un rescate.
Lecciones que deja diciembre
Tanto la tragedia de Panticosa como los rescates en San Lorenzo dejan una enseñanza común, la montaña no perdona la improvisación.
Antes de aventurarse sobre la nieve, los expertos recomiendan:
Consultar los boletines de aludes de AEMET o MeteoPirineoRiojano.
Llevar equipo de seguridad básico: ARVA (Transmisor para avalanchas) , pala y sonda.
No salir solo ni fuera de rutas conocidas.
Respetar los avisos de cierre o peligro en zonas altas.
Formarse en técnicas de progresión y rescate en nieve.
Porque la montaña no solo exige respeto, también exige conocimiento. El mes de diciembre ha recordado que la belleza blanca de la nieve puede ser también una trampa mortal.
Desde los Pirineos hasta la Sierra de la Demanda, la nieve pide prudencia, respeto y preparación.
Cada invierno, los equipos de rescate riojanos demuestran su profesionalidad enfrentándose a lo imprevisible, pero su mensaje es claro, “disfruta de la montaña, pero nunca la subestimes”.



