La ‘tasa single’: el peaje invisible que penaliza a quienes compran una vivienda en solitario
No es un impuesto oficial, sino un conjunto de barreras y sobrecostes que la banca impone a una sola persona, dificultando enormemente el acceso a la hipoteca

Entrevista a Verónica Rodríguez, portavoz de Asufin
Barcelona - Publicado el
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En el complejo camino hacia la adquisición de una vivienda, surge un obstáculo adicional para quienes deciden emprenderlo sin compañía: la conocida como ‘tasa single’. Este término, popularizado en el sector, no se refiere a un impuesto o una tarifa oficial, sino al conjunto de complicaciones y sobrecostes que enfrentan las personas que solicitan una hipoteca de manera individual.
Se trata de una barrera no escrita que endurece las condiciones de acceso al crédito y que, en el contexto actual de precios tensionados, se ha convertido en un auténtico escollo para miles de ciudadanos.
Verónica Rodríguez, portavoz de la Asociación de Usuarios Financieros (Asufin), arroja luz sobre este fenómeno. "Más que un sobre coste, es una dificultad de acceso", aclara. Según la experta, el problema principal no reside tanto en pagar más, sino en la barrera de entrada que la banca impone a un perfil de un solo titular. Este escollo se suma a las ya de por sí elevadas exigencias del mercado hipotecario, creando una situación especialmente delicada para el comprador individual.

Comprar un piso en solitario se puede convertir en una odisea
El banco ve números, no proyectos de vida
El principal temor de las entidades financieras es el riesgo. Con una hipoteca a nombre de dos personas, el riesgo de impago se diluye. Si uno de los titulares pierde su fuente de ingresos, el otro puede seguir haciendo frente a las cuotas.
Sin embargo, con un único titular, el banco percibe que toda la responsabilidad recae sobre una sola fuente de ingresos, lo que dispara las alarmas y lleva a la entidad a protegerse duplicando el rigor de sus análisis.
Esta mayor aversión al riesgo se traduce en requisitos más estrictos. "Tienes que demostrar ante ellos un grado mayor de solvencia", explica Rodríguez. La banca exige al solicitante en solitario una mayor capacidad de pago, ingresos más elevados y una estabilidad laboral a prueba de bombas. Además, factores como la edad y el plazo del préstamo se miran con lupa.
Por ejemplo, la suma de la edad del solicitante y el plazo de la hipoteca no suele superar los 70 años, una condición que, para una persona de 40 años, limitaría el préstamo a 30 años, afectando directamente a la cuota mensual.
Aunque esta situación pueda parecer injusta, la portavoz de Asufin matiza que "al final, el banco tiene ante sí números". Detrás de cada solicitud hay un proyecto de vida, pero para la entidad prima la seguridad de la operación. "Es injusto porque, en fin, detrás de esos números hay personas, proyectos de vida, pero al banco lo que le interesa es que tú cumplas con ese cuadrante que el banco se ha hecho", señala Rodríguez. Este proceder, que siempre ha existido, cobra ahora una nueva dimensión debido a la crisis de acceso a la vivienda.
Más que un sobre coste, es una dificultad de acceso"
¿Una práctica legal o discriminatoria?
Pese a las dificultades que impone, esta práctica no es ilegal ni se considera discriminatoria desde un punto de vista jurídico. De hecho, la normativa obliga a la banca a realizar un estudio exhaustivo del perfil de solvencia de cada solicitante antes de conceder una hipoteca. "El banco está obligado a estudiar muy bien el perfil de solicitud de de de quién va a firmar esa hipoteca", insiste Verónica Rodríguez.
Esta obligación tiene su origen en las lecciones aprendidas de la crisis financiera de principios de siglo. Tal como recuerda la portavoz de Asufin, "buena parte del origen de la crisis que tremenda que vivimos tuvo que ver con ese otorgamiento indiscriminado de hipotecas a todo tipo de perfiles sin un estudio serio de la solvencia". Aquellas prácticas llevaron a una dramática situación de impagos y ejecuciones hipotecarias, por lo que los reguladores reforzaron los controles para evitar que la historia se repita.
El banco está obligado a estudiar muy bien el perfil de solicitud de quién va a firmar esa hipoteca"
Un obstáculo insalvable en zonas tensionadas
El impacto de la ‘tasa single’ se multiplica en las zonas tensionadas, donde los precios de la vivienda han alcanzado niveles récord. En ciudades como Barcelona o Girona, y en otras grandes capitales, una sola persona debe asumir un coste de adquisición tan elevado que la operación se vuelve prácticamente inviable. "Esa sola persona tiene que asumir una vivienda ya de por sí muy tensionada, como comentas, muy encarecida, y, por tanto, tiene que responder ante ella con unos ingresos y con una solvencia equiparable", argumenta la experta.

Barcelona es una de las principales ciudades tensionadas de Cataluña
En estos mercados, el acceso a la compra de un piso en solitario queda reservado a "unos pocos privilegiados", convirtiendo el sueño de la propiedad individual en una quimera para la mayoría. La solución a este problema, según Asufin, no pasa por modificar la ‘tasa single’ en sí misma, sino por abordar la cuestión de fondo: el acceso a la vivienda. Las asociaciones de consumidores continúan luchando para que se implementen medidas que otorguen "racionalidad al mercado", lo que en última instancia favorecería a todo tipo de perfiles, incluyendo a los compradores que deciden dar el paso en solitario.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



