Fecha de caducidad y consumo preferente: la guía definitiva para que no vuelvas a dudar frente a la nevera
Un estudio de AECOC revela que gran parte de la población consume productos tras su fecha límite guiándose por el aspecto, sin ser consciente del verdadero peligro

Entrevista a Marta Munné, responsable de estudios de AECOC
Barcelona - Publicado el
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Abrir la nevera y encontrar un yogur cuya fecha de caducidad ya ha pasado por unos días es una situación común en muchos hogares. Ante la duda, una gran parte de los consumidores se guía por el aspecto, el olor o el sabor del producto para decidir si consumirlo o no. Esta práctica, aunque extendida, entraña riesgos que no siempre se perciben correctamente. Un reciente estudio de AECOC, la asociación de fabricantes y distribuidores, ha puesto de manifiesto que un porcentaje significativo de la población consume alimentos que han superado su fecha de caducidad, lo que subraya la importancia de entender bien las etiquetas.
Fecha de caducidad vs. consumo preferente
La clave para evitar riesgos innecesarios reside en una distinción fundamental que a menudo se pasa por alto. Marta Munné, responsable de estudios de AECOC, aclara la diferencia. La "fecha de caducidad" marca un límite estricto por motivos de seguridad. "A partir de esa fecha, no es seguro consumir el producto, ya que existe un riesgo para la salud", explica Munné. Por otro lado, la "fecha de consumo preferente" se relaciona con las cualidades organolépticas del alimento. Un producto que ha superado esta fecha puede haber perdido parte de su sabor o textura, pero su consumo sigue siendo seguro.
El estudio de AECOC revela que, aunque la mayoría de la población parece comprender estos dos conceptos, la confusión es mayor entre los menores de 30 años. Este segmento de la población, según el informe, necesita más pedagogía o una comunicación diferente para asimilar las diferencias. Curiosamente, incluso entre quienes conocen la distinción, muchos deciden igualmente consumir el producto una vez superada la fecha, confiando en sus propios sentidos para juzgar su estado.

Yogures
Donde encontramos un mayor riesgo es en los productos precocinados o listos para el consumo"
La importancia de la 'caducidad secundaria'
Otro aspecto crucial que destaca el informe es la llamada "caducidad secundaria", que es la que se aplica una vez que el envase del producto ha sido abierto. Indicaciones como "una vez abierto, consumir en tres días" son tan relevantes como la fecha principal. Marta Munné subraya que esta segunda fecha es "igual de importante que la primera", porque las condiciones de conservación en el hogar no siempre son las óptimas y pueden acelerar el deterioro del alimento. Por tanto, es fundamental prestar atención a estas instrucciones para garantizar la seguridad.
A pesar de las conductas de riesgo que algunos consumidores adoptan, el interés por la información de las etiquetas es muy alto. De hecho, el estudio de AECOC confirma que la fecha de caducidad o de consumo preferente es, con diferencia, el dato más buscado por los españoles en el etiquetado a la hora de hacer la compra. Esto demuestra una preocupación general por la seguridad y la calidad, aunque la interpretación de la información no siempre sea la correcta.
¿Cuáles son los alimentos de mayor riesgo?
No todos los alimentos caducados presentan el mismo nivel de peligro. La experta de AECOC advierte de que el verdadero problema está en aquellos que no requieren un tratamiento térmico antes de ser ingeridos. "Donde encontramos un mayor riesgo es en todos aquellos productos precocinados o listos para el consumo que no pasan por una fuente de calor", señala Munné. En esta categoría se incluyen, por ejemplo, las ensaladas de bolsa o platos preparados fríos, en los que las bacterias pueden proliferar más fácilmente si se ha superado la fecha de caducidad.
Es igual de importante que la primera"
Afortunadamente, la percepción general sobre la seguridad alimentaria en España es positiva. La mayoría de los consumidores considera que ha mejorado considerablemente en los últimos 30 años, gracias a los estrictos controles y normativas. Según Munné, la gestión de las alertas sanitarias y la retirada de productos cuando se detecta un problema son factores que, lejos de alarmar, "generan confianza en que los controles se están aplicando correctamente". Esto refuerza la idea de que, aunque el "riesgo cero" no existe, el sistema funciona para proteger al consumidor.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



