La ciencia revela que estás flotando en tu silla y tu cuerpo es una chapuza evolutiva
El divulgador Sergio Parra explica en ‘Herrera en COPE Cataluña’ que el ser humano está “mal construido” y que la realidad física desafía toda nuestra percepción

Parra ha argumentado que el ser humano es una máquina “muy mal construida”, llena de “parches” evolutivos, y cuya percepción de la realidad es extremadamente limitada.
Barcelona - Publicado el
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El divulgador Sergio Parra ha ofrecido una perspectiva reveladora sobre la condición humana en el programa ‘Herrera en COPE Cataluña’, presentado por José Miguel Cruz. Durante su intervención, Parra ha argumentado que el ser humano es una máquina “muy mal construida”, llena de “parches” evolutivos, y cuya percepción de la realidad es extremadamente limitada. Según el experto, esta visión, lejos de ser pesimista, es simplemente la que se ajusta a los descubrimientos científicos más recientes, los cuales desafían por completo nuestro sentido común y la manera en que entendemos nuestra propia existencia y el universo que nos rodea.

Un ejemplo sorprendente es el ojo, que, según ha descrito, “está mal montado, al revés”.
Una máquina 'mal construida'
Parra ha comenzado su exposición detallando las múltiples imperfecciones del cuerpo humano. Un ejemplo sorprendente es el ojo, que, según ha descrito, “está mal montado, al revés”. Ha explicado que el nervio óptico se cruza por delante de la retina, lo que debería provocar una mancha ciega en nuestro campo de visión. Sin embargo, no la percibimos porque “el cerebro lo que hace es borrarte esa negritud, esa falta de información, y rellena lo que falta imaginándoselo”. Este proceso de relleno es similar al de la inteligencia artificial generativa y es la razón de los movimientos sacádicos del ojo, pequeños ajustes constantes para construir una imagen completa en nuestra mente.
Somos máquinas muy mal construidas, muy mal hechas
Las deficiencias no terminan en la vista. El divulgador ha afirmado que la columna vertebral, las piernas y hasta el propio cerebro están “mal diseñados”. La evolución, según Parra, no corrige los defectos, sino que añade parches. “Si vas más o menos tirando y llegas a la edad de reproducción más o menos vivo, ya lo da por válido”, ha sentenciado. A estas limitaciones se suma nuestra pobre capacidad sensorial: solo vemos el 1 % del espectro electromagnético y oímos el 1 % del espectro acústico. No podemos ver la luz infrarroja para saber si una sartén está caliente, ni tampoco vemos los colores reales, ya que el cerebro crea una ilusión a partir de solo tres básicos: rojo, verde y azul.

La escala se dispara de forma exponencial: contar hasta mil millones ocuparía 32 años de nuestra vida, mientras que llegar a un billón se extendería durante 32.000 años.
La incomprensible barrera de los números
La mente humana tampoco está preparada para comprender magnitudes muy grandes. Parra ha ilustrado esta incapacidad con ejemplos prácticos sobre el tiempo necesario para contar. Si contar hasta mil llevaría unos 17 minutos, alcanzar la cifra de un millón requeriría 12 días seguidos contando sin parar. La escala se dispara de forma exponencial: contar hasta mil millones ocuparía 32 años de nuestra vida, mientras que llegar a un billón se extendería durante 32.000 años. Para contextualizarlo, Parra bromeó con la idea de que si Elon Musk quisiera contar su fortuna dólar a dólar, necesitaría milenios para completar la tarea.
Esta dificultad para procesar la escala se refleja también en un conocido experimento mental. Según ha relatado el experto, si una hoja de papel normal se pudiera doblar por la mitad 32 veces, algo físicamente imposible por la resistencia del material, su grosor alcanzaría para llegar hasta la Luna. Si se continuara doblando, su espesor llegaría a cubrir el universo observable. Estos ejemplos, que Parra extrae de “libros raros”, demuestran que nuestra intuición es completamente inútil cuando nos enfrentamos a las verdaderas dimensiones del cosmos, el tiempo o las cantidades.

Utilizando una metáfora, ha comparado un átomo con un estadio de fútbol: el núcleo sería un guisante en el centro y los electrones, unos alfileres en las gradas más lejanas.
Flotando en un universo casi vacío
La revelación más impactante de Sergio Parra ha sido la que atañe a la naturaleza de la materia. “Tú realmente no estás tocando nada. Estás flotando, de hecho”, ha afirmado. Ha explicado que los átomos que nos componen están 99 % vacíos. Utilizando una metáfora, ha comparado un átomo con un estadio de fútbol: el núcleo sería un guisante en el centro y los electrones, unos alfileres en las gradas más lejanas. Toda la masa se concentra en esos elementos minúsculos, mientras que el resto es espacio vacío.
Tú ahora mismo estás flotando encima de la silla, estás flotando encima del suelo
Entonces, ¿por qué no atravesamos los objetos? La respuesta reside en la repulsión electromagnética. Aunque estemos prácticamente vacíos, “hay fuerzas electromagnéticas tan poderosas que producen repulsión en otros átomos”. Por tanto, cuando damos la mano a alguien o nos sentamos en una silla, nuestros átomos y los del objeto nunca entran en contacto directo; una fuerza invisible los mantiene separados. “Es totalmente imposible que dos cosas se toquen, porque violarías las leyes fundamentales del universo”, ha añadido. En esencia, estamos permanentemente levitando sobre todo lo que nos rodea, de forma similar a un tren Maglev.
Para culminar su exposición, Parra ha recordado que todo este conocimiento, basado en el Modelo Estándar de la física, se refiere únicamente al 4 % del universo físico que podemos detectar. El 96 % restante es materia oscura y energía oscura, componentes misteriosos que los científicos infieren por sus efectos gravitacionales, pero que nunca han podido observar directamente. “Tampoco veis prácticamente nada, porque lo que sabemos es el 4 % del universo”, ha concluido. Esta frustrante pero fascinante realidad, como ha reconocido el propio presentador, nos acerca a la máxima socrática de “solo sé que no sé nada”, aunque en una versión actualizada: “solo soy que no soy nada”.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



