Así es el doble infierno de las niñas soldado: explotadas en la guerra y rechazadas en la paz
Ruth Abril, una profesora valenciana de Derecho Internacional, ha profundizado en esta problemática a través de una investigación con la justicia para la paz en Colombia, Naciones Unidas y asociaciones de víctimas

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Valencia - Publicado el
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En el marco del Día Internacional contra el uso de Niños Soldado, conmemorado este 12 de febrero, emerge una realidad doblemente trágica y a menudo invisible: la de las niñas soldado. La profesora de Derecho Internacional de la Universidad CEU Cardenal Herrera, Ruth Abril, ha profundizado en esta problemática a través de una investigación con la justicia para la paz en Colombia, Naciones Unidas y asociaciones de víctimas. En una entrevista en el programa 'Mediodía COPE MÁS Valencia' con Carles Villeta, la experta ha desgranado las claves de un drama que va más allá del campo de batalla.
Una doble victimización
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El principal problema, según explica la profesora Abril, es que la victimización de las niñas es mayor y más silenciosa. "La carga que tienen las niñas, la mayor parte de la gente no se da cuenta de que es mucho mayor por los roles que ocupan, por la la carga que tienen y cuando están allí, incluso cuando vuelven a sus casas", asegura. La aceptación de un niño soldado que regresa a su comunidad es mayor que la de una niña, que a menudo desaparece o se ve forzada a mudarse a otra zona para sobrevivir.
A la dureza del combate se suma la violencia de género. "En algunos conflictos, hasta el 80% de las niñas soldado han sufrido algún tipo de agresión sexual", detalla Abril. Son obligadas a casarse o a ejercer otros roles forzados y, si regresan a sus hogares, a veces con hijos fruto de esas agresiones, se enfrentan al rechazo. Las familias no las aceptan y en las escuelas son vistas "como personas peligrosas". Además, los conocimientos prácticos que pudieran haber adquirido, como enfermería o logística, no son reconocidos por la sociedad, dejándolas en una situación de total desamparo y discriminación.
El reclutamiento: entre el engaño y la fuerza
El derecho internacional humanitario es claro: un menor de 15 años no puede dar su consentimiento, por lo que su alistamiento siempre se considera forzado. Entre los 15 y los 18 años se distingue entre el secuestro directo y el engaño. Los reclutadores acuden a escuelas y zonas de recreo para secuestrarlos o para convencerlos con falsas promesas. Ruth Abril advierte que ahora "están utilizando incluso Internet, y se y aparecen imágenes como si en la guerrilla estuviesen todo el día bailando de verbena", una táctica para atraer a menores que viven en entornos de violencia y pobreza.
La impunidad del derecho internacional
La impunidad es uno de los mecanismos más fáciles para promover un crimen"
Profesora de Derecho Internacional
Uno de los grandes fracasos del sistema es la falta de consecuencias para los reclutadores. "Ponerse de acuerdo y firmar un papel es muy fácil, pero luego hacerlo cumplir es muy difícil", lamenta la profesora. Esta situación provoca que "mucho más del 50%" de los responsables queden impunes. "La impunidad es uno de los mecanismos más fácil para promover un crimen, cuando tú sabes que si lo haces no te pasa nada", sentencia.
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Aunque en países como Colombia se están haciendo esfuerzos, el sistema de justicia transicional es demasiado lento. Como consecuencia, se ha convertido en el segundo país con más mercenarios del mundo, muchos de ellos desmovilizados a los que el Estado no ha garantizado sus derechos. Para las niñas, aunque son consideradas víctimas hasta los 18 años, los recursos son escasos. Abril señala que, por estrategia, el Estado prioriza desmovilizar a los niños, ya que se percibe que una niña "supone una menor amenaza para el estado" si no es reintegrada, a pesar de que "la paz no se puede hacer sin tener en cuenta a las niñas, a las mujeres y a todas las víctimas del conflicto".
El terror persiste incluso después de escapar. La profesora relata el caso de una niña secuestrada a los 11 años que, tras lograr salir de la guerrilla a los 18, sigue siendo perseguida. "Ha recibido 9 ataques, y eso que se supone que es testigo protegido de la justicia", concluye, evidenciando la extrema dificultad de abandonar por completo el círculo de violencia.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.





