Las lluvias ahogan el campo de Valladolid y prolongan la incertidumbre entre los agricultores
Las intensas precipitaciones inundan los campos y retrasan la siembra, poniendo en jaque la rentabilidad de las cosechas y el futuro del sector agrícola

Sergio Herrero, un agricultor de la provincia de Valladolid que analiza cómo vive el sector el aumento de los costes de producción
Valladolid - Publicado el - Actualizado
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El campo de Valladolid está viviendo una situación crítica. Las intensas lluvias de las últimas semanas han provocado inundaciones y están impidiendo realizar las labores de siembra en el momento adecuado, lo que amenaza seriamente las cosechas de este año. El agricultor Sergio Herrero explica en Mediodía COPE que cultivos como el cereal y la cebolla son los más afectados por una situación que se suma a la crisis de precios y costes que ya ahogaba al sector.
El retraso en la siembra es un factor determinante. "Todo cultivo tiene una fecha de siembra y una fecha de recolección", señala Herrero. Salirse del ciclo óptimo de la semilla se traduce directamente en una pérdida de kilos en la cosecha. Ahora mismo, los agricultores se encuentran en una carrera contrarreloj, esperando que la tierra se seque para poder entrar con la maquinaria. "Andamos con miedo y a la expectativa de que no nos ponga más lluvias para que nos deje trabajar en condiciones", confiesa.
Costes disparados y contratos en el aire
A la incertidumbre climática se suma una crisis económica sin precedentes para el sector. El incremento desbocado de los costes de producción, como el gasoil, los fitosanitarios y los abonos, complica la viabilidad de las explotaciones. Para agricultores como Sergio, que tienen contratos con un precio ya fijado, la situación es dramática. "Si cuando firmé el contrato sí que cubría costes, con todos los incrementos y las pérdidas que estamos teniendo, no lo sé si los voy a cubrir", lamenta.
Un oficio sin relevo a la vista
Esta tormenta perfecta de mal tiempo y crisis de rentabilidad está acelerando la falta de relevo generacional. Sergio, de 37 años, forma parte de esa joven generación que ve el futuro con pesimismo. "Conozco a gente joven que ha dejado la agricultura", afirma. La dureza del trabajo, sin horarios ni festivos, solo se sostiene por vocación, pero la recompensa es cada vez menor.
Si a esto se dedicara alguien que no le gusta el campo, el primer año echaba a correr"
Agricultor de Valladolid
Empezar de cero es prácticamente una utopía. La inmensa inversión en maquinaria y tierras hace que solo aquellos que heredan una explotación puedan continuar. "Si nos pusiéramos todos los agricultores a hacer esas cuentas detalladamente, no quedaba nadie en el campo", asegura Herrero, quien puede continuar gracias a que utiliza la maquinaria de su padre. Este escenario, unido a amenazas externas como el acuerdo de Mercosur, deja a los jóvenes agricultores en una encrucijada: "Llega un punto en el que te planteas muchas cosas".
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