Las lluvias récord en Castilla y León: Un "regalo" con dos caras para el campo y los embalses
Las precipitaciones de enero, las segundas más abundantes del siglo, recargan acuíferos pero anegan campos e impiden las labores agrícolas en la región

Javier Sanz Ronda, Catedrático de Universidad, Ingeniero Agroforestal, explica en COPE el impacto de la lluvia en el terreno
Valladolid - Publicado el - Actualizado
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Castilla y León ha cerrado el mes de enero con un superávit del 53 % en precipitaciones, lo que lo convierte en el segundo enero más lluvioso del siglo XXI por detrás del de 2001. Para analizar el impacto de este episodio de lluvias extraordinario, el Catedrático de Ingeniería Agroforestal, Javier Sanz Ronda, explica que este fenómeno, aunque inusual, es en realidad "un regalo".
Según el experto, estas precipitaciones "ocurren una vez cada 25 años" y son un evento cíclico que volverá a repetirse. Su principal beneficio es la recarga de los acuíferos y el llenado de los embalses. Aunque ahora los suelos están encharcados, el agua se drenará y permitirá afrontar la primavera con una reserva de humedad inicial, algo que Sanz considera "positivo, ya que el agua siempre es bienvenida".
Son precipitaciones que ocurren una vez cada 25 años y que son un regalo"
Catedrático de Ingeniería Agroforestal
Un 'regalo' envenenado para el campo
La cara negativa de las lluvias la sufren los agricultores, que se encuentran con serias dificultades para "entrar a faenar" en sus explotaciones debido a los suelos encharcados. En la cuenca del Duero, la mayoría de los terrenos están repletos de humedad, impidiendo las labores agrícolas porque "ni es la época ideal ni tampoco el suelo lo permitiría", señala Sanz.
En las zonas más próximas a los ríos, las inundaciones han provocado pérdidas en los cultivos que han quedado bajo el agua. No obstante, el experto recuerda que son zonas que se inundan cada cierto período de tiempo, por lo que los agricultores afectados podrían beneficiarse de los seguros agrícolas.
A pesar de la humedad acumulada, que recarga el suelo, existe un riesgo futuro de incendios. Sanz advierte que las lluvias provocarán "un crecimiento de vegetación muy potente". Si la primavera es seca, esta vegetación se convertirá en una gran carga de combustible para el verano.
La gestión de embalses y el nivel freático
Los embalses juegan un papel clave en la regulación de las crecidas, ya que almacenan agua y reducen la velocidad de las avenidas. Sin embargo, por seguridad, cuando alcanzan el 80 % de su capacidad, comienzan a desembalsar agua de forma controlada. Este proceso, aunque genera desbordamientos en zonas de ribera, también tiene efectos positivos como "mover sedimentos y mantener la geomorfología del cauce".

Imagen del desalojo de los residentes de un centro de mayores en Aldeamayor Golf (Valladolid)
Las intensas lluvias también han provocado la subida del nivel freático, que es el nivel del agua bajo la superficie. Como explica Sanz, cuando las precipitaciones son elevadas, este nivel sube y puede provocar inundaciones desde el subsuelo, como ocurrió en la residencia de Aldeamayor, donde el patio se inundó.

Labores de achique del dispositivo de bomberos y Protección Civil
El experto subraya que el problema de fondo en este y otros casos es construir en zonas inundables, que, por su naturaleza, recuperan su espacio cuando hay un exceso de agua. "No debemos olvidar que las zonas inundables se inundan", insiste Sanz, y advierte de que el problema volverá a ocurrir: "en 5 años, en 10 años, eso ocurrirá, y es algo natural completamente".
No debemos olvidar que las zonas inundables se inundan"
Catedrático de Ingeniería Agroforestal
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