Niñez, juventud y madurez: ¿Quién fue Jesús de Nazaret antes de su muerte y resurrección?
Expertos reconstruyen, con fuentes históricas y arqueológicas, la biografía del hombre que cambió el mundo más allá de la fe y la religión

Monográfico en 'La Noche de Adolfo Arjona' sobre la figura de Jesús de Nazaret: desde su infancia, juventud y madurez hasta su crucifixión y resurrección
Málaga - Publicado el - Actualizado
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Fue un hombre que vivió hace más de 2.000 años en una pequeña provincia del Imperio romano, no escribió ningún libro y nunca ostentó poder político o riquezas. Sin embargo, la vida de Jesús de Nazaret sigue marcando a millones de personas. Más allá de la fe, la investigación histórica y la arqueología se esfuerzan por reconstruir quién fue realmente aquel predicador judío que murió crucificado. En 'La Noche de Adolfo Arjona', en los micrófonos de COPE, nos preguntamos: ¿Qué dice la ciencia sobre su existencia, vida y muerte?
El punto de partida es su propia existencia. Para Jorge Manuel Rodríguez Almenar, presidente del Centro Nacional de Sindonología, no hay duda. "Sí, sin duda alguna, porque tenemos bastantes fuentes, no solamente fuentes cristianas, sino fuentes no cristianas que hablan de Jesús", afirma. Explica que, aunque puedan parecer pocos, los historiadores de la época y lugar que podían hablar de él, como Flavio Josefo, lo hicieron. "El 100 por 100 de los historiadores que hablan de Jesús, del tiempo y del lugar de Jesús, lo citan", sentencia.
¿Quién fue el niño de Nazaret?
La investigación académica actual sostiene que Jesús fue un judío galileo, nacido probablemente entre el año 6 y el 4 antes de nuestra era. Creció en Nazaret, que en aquel entonces era una aldea diminuta de entre 200 y 400 habitantes, descrita como una comunidad agrícola, pobre y profundamente religiosa. Su madre se llamaba María y su padre, José, es descrito con el término griego téktōn, que no significa exactamente carpintero, sino más bien constructor, obrero o artesano. Una familia trabajadora sin relevancia social.

Niñez, juventud y madurez: ¿Quién fue Jesús de Nazaret antes de su muerte y resurrección?
Rodríguez Almenar añade que Nazaret era una especie de "ciudad dormitorio" de los constructores que trabajaban en Séforis, la capital de Galilea, situada a solo tres kilómetros. Sobre su infancia, los datos apuntan a una vida sencilla, marcada por la religiosidad judía. Un hito importante era la presentación en el templo sobre los 12 años, cuando los niños pasaban a ser "hijos de la ley" y podían leer las escrituras en público, un episodio que los evangelios recogen en la vida de Jesús.
A veces la historiografía marxista se ha empeñado en decir que Jesús era una especie de perro flauta, pero eso no es verdad"
Presidente del Centro Nacional de Sindonología
Frente a la imagen de una familia indigente, Rodríguez Almenar sostiene que pertenecían a la clase media de la época. "Un téktōn era un autónomo", explica, una persona que no dependía de otros. Esta posición, defiende, choca con ciertas visiones. "A veces la la historiografía marxista se ha empeñado en decir que Jesús era una especie de perro flauta, pero eso no es verdad", asegura, añadiendo que la familia descendía del linaje del rey David y gozaba de una situación económica suficiente para vivir.
De artesano a líder de masas
Entre los 12 años y el inicio de su vida pública, cerca de los 30, hay casi dos décadas de silencio en las fuentes. Los investigadores creen verosímil que Jesús trabajara como téktōn en la cercana Séforis, una ciudad en plena expansión. Esta experiencia le habría puesto en contacto con la arquitectura romana, la desigualdad entre el mundo urbano y el rural, y el funcionamiento del poder. Se habría formado en un contexto de fuerte identidad judía y resistencia a la ocupación romana.

Niñez, juventud y madurez: ¿Quién fue Jesús de Nazaret antes de su muerte y resurrección?
El inicio de su actividad pública está marcado por la figura de Juan el Bautista, un predicador que anunciaba un juicio inminente y bautizaba en el Jordán. El historiador Luis Antequera matiza la relación entre ambos: "No existe para nada un consenso académico en el sentido de que Jesús pudiera ser discípulo de Juan, más bien parece lo contrario". Según Antequera, Juan admira a Jesús, de quien ha oído hablar, y tras bautizarlo, algunos de sus propios discípulos, como Andrés, pasan a seguir al nazareno.
Tras la muerte de Juan, Jesús asume un nuevo papel. Su mensaje, según explica Antequera, fue gradual: primero se presenta como un profeta, luego como el Mesías y, finalmente, como el "mismísimo hijo de Dios". Su fama de sanador y obrador de prodigios fue clave. "Que Jesús gozó de la fama de hacer milagros y de sanar, de eso no nos debe caber la menor duda", afirma Antequera, señalando que lo recogen no solo las fuentes cristianas, sino también "todas las fuentes extracristianas", desde historiadores clásicos hasta el Talmud o el Corán.
Desde una perspectiva histórica, la fama de sanador se interpreta también como una forma de liderazgo. En un mundo donde la enfermedad física y la exclusión social estaban unidas, sanar era también reintegrar y devolver la dignidad. Este poder de convocatoria, sin embargo, pronto le generó enemigos. Saduceos, herodianos y los propios romanos comenzaron a verlo como una amenaza al orden establecido, mientras que los fariseos, pese a los enfrentamientos, demostraron ser un grupo "permeable" al mensaje de Jesús, con figuras como Nicodemo o San Pablo.
Condenado a morir en la cruz
El final de su vida se precipita en Jerusalén, alrededor del año 30, durante la fiesta de la Pascua judía. La ciudad, bajo ocupación romana, era un polvorín. Tras una última cena con sus seguidores, Jesús fue detenido de noche en el huerto de Getsemaní. José María Rivas Alba, catedrático de Derecho Romano, considera que el arresto nocturno tiene sentido histórico "para evitar cualquier tumulto". El cargo principal, explica, fue la blasfemia, aunque también se valoraron otros comportamientos que cuestionaban el poder del Templo.
El procedimiento desde el punto de vista formal, aunque nos pueda resultar un poco chocante decirlo, se ajustó a derecho"
Catedrático de Derecho Romano
Sobre el proceso judicial, Rivas Alba sostiene la teoría de que hubo dos juicios: uno judío ante el Sanedrín, que lo condenó por blasfemia, y otro romano ante el prefecto Poncio Pilato. Y aquí llega una de las afirmaciones más llamativas del experto: "El procedimiento desde el punto de vista formal, aunque nos pueda resultar un poco chocante decirlo, se ajustó a derecho, tanto desde el punto de vista del derecho judío, como desde el punto de vista del derecho romano". Lo realmente excepcional, asegura, es que se celebrara un juicio, ya que otros pretendientes mesiánicos de la época fueron reprimidos militarmente sin proceso alguno.
La condena fue la crucifixión, un castigo romano de máxima crueldad. La flagelación, según Rivas Alba, era una "pena accesoria" habitual. La muerte en la cruz solía ser lenta, pero en el caso de Jesús fue "muy rápida", probablemente "por la crueldad con la que se materializó la represión previa". La causa final, según los estudios médicos, suele ser un fallo cardíaco o multiorgánico.
Uno de los últimos puntos de debate es su sepultura. Aunque la crucifixión buscaba la humillación póstuma, dejando el cuerpo insepulto, en Judea las normas eran distintas. La petición de José de Arimatea a Pilato para enterrar el cuerpo antes del sábado "entra dentro de lo normal y de lo razonable", según el catedrático. La arqueología, además, ha confirmado que el lugar donde la tradición sitúa el enterramiento, (justo donde hoy se encuentra la Iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén, en la Ciudad Vieja), estaba fuera de las murallas en tiempos de Jesús, lo que otorga credibilidad histórica al relato evangélico.
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