El tesoro líquido de Cazorla: la revolución del aceite con sello de mujer
Mari Carmen del Río, gerente de la Cooperativa Nuestra Señora de la Cabeza de Huesa, explica cómo la tradición y la innovación se unen en un AOVE que ya triunfa en todo el mundo

Mari Carmen del Río, gerente de la Cooperativa Nuestra Señora de la Cabeza de Huesa.
Jaén - Publicado el
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La Cooperativa Nuestra Señora de la Cabeza de Huesa (Jaén) ha recorrido una larga trayectoria desde su fundación en 1953. De los 23 socios fundadores ha pasado a contar con 1100 socios activos, de los cuales el 50% son mujeres, un dato que su gerente, Mari Carmen del Río, destaca con orgullo. La producción también ha crecido exponencialmente, pasando de 300.000 kilos a picos de 15 millones de kilos, consolidándose como un referente en la denominación de origen Sierra de Cazorla.
Dos marcas para un consumidor exigente
Para adaptarse a las nuevas tendencias, la cooperativa ha desarrollado distintas líneas de producto. La marca Picos del Guadiana Menor responde a la creciente demanda de aceite de cosecha temprana, elaborando aceites de las variedades picual y royal. “Nuestros picuales se distinguen por ser muy fragantes, muy aromáticos”, explica Del Río, quien atribuye esta potencia a la climatología semidesértica de la zona, que favorece una alta concentración de matices.
Junto al picual, la cooperativa trabaja la variedad royal, una joya autóctona de la Sierra de Cazorla que no se encuentra en ninguna otra denominación de origen. Este aceite se caracteriza por ser “más dulce, más suave, más aterciopelado”. Entre sus notas de cata destacan los matices a manzanilla, vainilla y a plátano maduro, ofreciendo un perfil sensorial único y muy apreciado.
Es auténtico zumo de aceituna, se extrae directamente sin ningún tipo de temperatura y guarda todas sus características""
El liderazgo femenino y el futuro del olivar
Como mujer al frente de una cooperativa histórica, Mari Carmen del Río valora el papel femenino en el sector “de una forma muy positiva”. Celebra que, aunque “la mujer siempre ha estado presente a lo largo de la historia” pero “ha sido invisible”, cada vez se encuentran más mujeres en “órganos de control y de dirección”. Este avance, señala, es un motivo de gran orgullo y un reflejo del cambio en el sector.
La mujer siempre ha estado presente, ha sido invisible, sí que es cierto, pero estamos presentes""
Uno de los grandes desafíos que afronta el sector es el relevo generacional. La cooperativa juega un papel “fundamental” para fijar la población al territorio, no solo como motor económico, sino también como “un bien cultural y social”. El reto más importante, según Del Río, es la comercialización del producto para asegurar una rentabilidad que permita a las nuevas generaciones quedarse en su tierra y dar continuidad a la tradición olivarera.
Calidad y trazabilidad como señas de identidad
La clave de la excelencia de sus aceites reside en el proceso de elaboración. La extracción en frío es un pilar fundamental, ya que permite obtener un “auténtico zumo de aceituna” que conserva intactas todas sus propiedades organolépticas y físico-químicas. Este método garantiza que el aceite no sea “castigado” por la temperatura, preservando su frescura y complejidad.
En los mercados internacionales, los consumidores valoran especialmente la trazabilidad del producto y la garantía que ofrece el sello de la Denominación de Origen Sierra de Cazorla. Saber que el aceite procede directamente de la almazara, donde manos expertas lo cuidan desde el campo hasta la botella, aporta una confianza clave. El resultado es un producto que no solo se percibe como alimento, sino también como una fuente de salud.
Este texto ha sido elaborado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



