Carmen de la Fuente, jefa de UCI del Reina Sofía: "Nunca se está preparado del todo para una catástrofe"
La responsable de la Unidad de Cuidados Intensivos del hospital cordobés narra la tensión y la respuesta masiva de los profesionales tras la tragedia ferroviaria de Adamuz

Carmen de la Fuente sobre la UCI
Córdoba - Publicado el
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El accidente de tren de Adamuz ha supuesto una prueba extrema para los servicios de emergencias y, de una forma más silenciosa, para la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). La doctora Carmen de la Fuente, jefa de esta unidad en el Hospital Reina Sofía de Córdoba, ha relatado cómo se afrontaron las horas de máxima presión técnica y humana para salvar vidas.
Todo comenzó con una llamada. “Era un domingo por la tarde y yo no estaba trabajando, estaba en casa”, explica De la Fuente. Tras ser activada por la dirección del hospital, se desplazó inmediatamente al centro y activó a su vez a todo el equipo de profesionales. Se hizo un llamamiento general que obtuvo una “respuesta masiva” por parte de personal de todas las categorías.
Una respuesta masiva
La información inicial era incierta. “Recibimos la información de que ha habido un accidente de tren cerca, en Adamuz, y que se preveía que había muchas víctimas”, señala la doctora. A su llegada al hospital, se coordinó un dispositivo con dos equipos principales: uno para la recepción de pacientes críticos en Urgencias y otro dedicado a preparar los boxes en la UCI para los posibles ingresos.
En este tipo de catástrofes, los cuadros más complejos que se manejan en las primeras horas son los traumatismos de todo tipo: torácicos, abdominales, craneoencefálicos con pérdida de conciencia y problemas de sangrado. El hospital se preparó para un escenario con cerca de 100 víctimas.
El trabajo a largo plazo de la UCI
A diferencia del trabajo en Urgencias, la labor en la UCI se extiende a largo plazo. El equipo colabora en el triaje inicial, pero su principal función es el seguimiento posterior. “Tenemos mucho contacto con la familia, una relación de información y seguimiento de toda la evolución”, detalla De la Fuente sobre el vínculo que se establece con el entorno del paciente.
Nunca se está preparado para una catástrofe de dimensiones grandes
Jefa de la UCI
La gestión de la carga emocional
Aunque los profesionales de intensivos están más entrenados para afrontar situaciones límite, la doctora admite que “nunca se está preparado para una catástrofe de dimensiones grandes”. Considera que la clave en estos momentos es la organización: “Lo importante en estas situaciones es que cada uno haga lo que mejor sabe hacer”.
Equilibrar las decisiones técnicas con el lado humano es el día a día en esta especialidad, donde la empatía y la comunicación son destrezas fundamentales. “No por estar muy entrenado y por llevar muchos años haciendo esto no nos afecta, porque las caras de los pacientes las tenemos”, confiesa.
El impacto emocional más grande se lo llevaron los equipos de emergencia extrahospitalaria
Jefa de la UCI
Finalmente, De la Fuente cree que la huella más profunda de esta experiencia no ha quedado en su unidad, sino en quienes estuvieron en el lugar del accidente. “El impacto emocional más grande se lo llevaron los equipos de emergencia extrahospitalaria, los que atendieron esa ‘zona cero’. Nosotros recibimos al paciente ya más trabajado”, concluye.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.




