Con el juez de silla

Serena Williams multada con 17.000 dólares por violaciones código de conducta

Serena Williams dejó la imagen más penosa de su carrera en la final del US Open con rotura de raqueta y una discusión con el juez de silla Carlos Ramos al que acabó acusando de sexismo.

Serena Williams

Serena Williams amenaza el juez de silla portugués Carlos Ramos. EFE

EFE

Tiempo de lectura: 4' Actualizado 20:09

Serena Williams fue multada con 17.000 dólares por los organizadores del Abierto de EEUU por cometer tres violaciones del código de conducta durante el segundo set de la final femenina que perdió este sábado frente a la japonesa Naomi Osaka por 6-2 y 6-4.

Williams fue sancionada en el segundo set por el juez de silla, el portugués Carlos Ramos, por recibir ayuda desde el palco de su entrenador, Patrick Mouratoglou, romper la raqueta contra el suelo y abuso verbal al acusarlo de "ladrón".

Las acciones de Williams, que en la rueda de prensa posterior al partido dijo que las sanciones fueron "sexistas", eclipsaron el triunfo de Osaka, de 20 años, que se convirtió en la primera tenista japonesa que gana el Abierto de Estados Unidos y un torneo del Grand Slam.

Williams, de 36 años, que disputó su decimocuarta final del Abierto de Estados Unidos, no pudo lograr su séptimo título en el último torneo de Grand Slam de la temporada y el vigésimo cuarto de su carrera profesional, lo que le hubiese permitido empatar con la legendaria australiana Margaret Court, que tiene la mejor marca.

La estadounidense recibió un premio de 1.850.000 dólares por haber jugado la final.

La exnúmero uno del mundo y considerada por muchos como la mejor tenista de todos los tiempos, Serena Williams, buscaba hacer historia en la final del Abierto de EE.UU. frente a la japonesa Naomi Osaka y, sin embargo, dio la imagen más lamentable de su carrera al perder el control.

La sanción de un punto con la que fue castigada Williams en la recta final del segundo set fue el desencadenante de una reacción completamente antideportiva de la exnúmero uno ante el juez de silla Carlos Ramos, convertido en villano y chivo expiatorio del pobre nivel de juego que ofreció la seis veces campeona del Abierto estadounidense ante una rival que fue siempre superior.

Williams no tuvo ningún tipo de respeto por la autoridad de Ramos, que actuó con total apego al reglamento. Además, el público, totalmente entregado a Williams, tampoco respetó a la nueva campeona, quien con lágrimas en los ojos mientras la abucheaban pedía disculpas porque el partido hubiese terminado de esa manera.

"Sé que todos la estaban animando. Lamento que haya tenido que terminar así ", dijo una llorosa Osaka, que casi deja caer su trofeo, el primero que consigue de Grand Slam en su carrera y con el que hace historia dentro del tenis femenino japonés.

Tuvo que ser la propia Williams la que se diese cuenta de que la imagen que el público estaba dando no era mejor que la que ella misma había protagonizado anteriormente con Ramos. "No quiero ser grosera, no quiero interrumpir su celebración. Ella jugó bien. Este es su primer Grand Slam", declaró Williams, que trataba de calmar al público que estaba tan descontrolado como ella misma. "Sé que ustedes estaban aquí para apoyarme y lo sentí, pero démosle todo el crédito a quien lo merece. Ya no abucheemos. ... Felicidades, Naomi. No más abucheos ".

Previamente la menor de las Williams había protagonizado el espectaculo más bochornoso de su carrera al pelearse con Ramos, algo que no influyó en el resultado final ya que Osaka fue muy superior en casi todas las facetas del juego. El dominio de la nipona fue, además, anterior a que Ramos amonestara a Williams al entender que recibió ayuda en el primer set de su entrenador, Patrick Mouratoglou, con movimientos de la mano, como se mostró en repeticiones de televisión y reconoció posterimormente el propio Mouratoglou en la cadena ESPN.

Las protestas de Williams diciéndole a Ramos: "No hago trampa para ganar, prefiero perder", no hicieron cambiar de opinión al juez de silla. La tenista estadounidense pidió a Ramos una disculpa pública, e incluso le amenazó con que "nunca más" le permitirá arbitrar un partido suyo.

"Nunca, nunca estarás en otro partido mío mientras vivas", amenazó Williams. "Tú eres el mentiroso. ¿Cuándo me ofrecerás disculpa?.¡Dilo! Di que lo sientes. Entonces no me hables ¿Cómo te atreves a insinuar que estaba haciendo trampa?... Eres un ladrón, también".

Ramos, de nuevo con un criterio totalmente profesional y apegado al reglamento, le amonestó por tercera vez, en este caso por abuso verbal, lo que costó a Williams un juego para el 5-3 del segundo set. Williams respondió con un "¿Me estás tomando el pelo?, ¿Estás bromeando?".

La menor de las hermanas Williams llamó a un funcionario del torneo y discutió su caso, diciendo que los hombres la habían discriminado y no la habían tratado bien en las advertencias y el castigo con un tanto. "Perder un juego por decir eso no es justo", reiteró Williams. "Hay muchos hombres aquí que han dicho muchas cosas, y como son hombres, no sucede lo mismo". "Creo que el quitarme un juego por ser mujer cuando le dije 'ladrón' es algo sexista. Nunca le quitó un juego a un hombre porque dijeron 'ladrón'".

La perdida de papeles de Serena había comenzado después de renunciar a su primera ventaja en el partido en un juego en el que cometió una doble falta dos veces, rompiendo su raqueta.

El desaguisado culminó durante la entrega de premios cuando Serena Williams se echó a llorar, tratando de corregir su lamentable actuación durante el encuentro y  ante la falta de respeto de los aficionados por la campeona a la que abuchearon.

Esta acción ha sido considerada, en un comunicado difundido en Twitter por la organización del US Open, por Katrina Adams, exjugadora y presidenta de la Asociación de Tenis de Estados Unidos, "un gesto de clase de una campeona de verdad", ya que "era el momento de Naomi y Serena quería que ella lo disfrutara".

Ahora falta ver cuál será la decisión que tomen los máximos dirigentes del torneo y del tenis femenino cuando estudien con todo detalle lo sucedido.  Por su parte, los organizadores del Abierto de Estados Unidos, dieron a conocer un comunicado en el que en el que decía que la decisión de Ramos era "definitiva y no revisable por el Árbitro del Torneo o el Supervisor de Grand Slam que fueron llamados a la pista en el momento que fueron llamados a la pista".

Esta fue la primera final de individuales femenina de Ramos en el Abierto de Estados Unidos, quien al concluir el polémico partido no recibió la tradicional replica del trofeo que se les da a todos árbitros que trabajan en el mismo.

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