'Con basket sí hay paraíso'

Vuelven los Celtics

El 17 de Octubre Gordon Hayward, uno de los flamantes fichajes de los Boston Celtics para esta temporada, se hacía trizas el tobillo a los cinco minutos de comenzar la temporada. Uno de los dos fichajes estrella decía adiós a la temporada en su misma inauguración, cuando se supone que todo son luces de neón, alegría, fiesta, expectativa.

Los Celtics suman la duodécima victoria consecutiva ante los Raptors de Ibaka

Los Celtics suman la duodécima victoria consecutiva ante los Raptors de Ibaka Reuters

cope.es

Tiempo de lectura: 3' Actualizado 18:53


Si ese día Boston Celtics no hubiera sido un proyecto sujetado por una estructura de equipo posiblemente la temporada verde también se habría ido al garete como el tobillo de Hayward. Ocurre sin embargo que Boston sí tenía un plan, el equipo más reforzado seguramente junto a Oklahoma City Thunder tenía una estructura de equipo al margen de lo mucho que podía aportar el jugador que se acababa de romper. El proyecto pudo haber nacido muerto, pero justo un mes después de ese infortunio, los Celtics son el mejor equipo de la NBA y con una racha de 15 victorias consecutivas.

Boston ya era un equipo competitivo antes de esta temporada, su reconstrucción de los últimos años ha sido un trabajo de hormiga pero con claros resultados. Primero se hizo un equipo, limitado y sin estrellas sí, pero ya funcionaba como un equipo bajo la batuta de Brad Stevens, el año pasado subió un peldaño con jugadores como Isaiah Thomas y Al Horford que hicieron a los verdes pelear la supremacía en el Este con los Cleveland Cavaliers de Lebron, tras haber sido primeros de conferencia.  Pero este verano se ha subido un peldaño más, imposible saber si definitivo, si bastará para jugar otra final de la NBA, para que el equipo más laureado de la NBA vuelva a pelear por el anillo, pero obviamente está en el camino correcto. 

Su jugada fue beneficiarse de las ganas de salir de Cleveland del mago Kyrie Irving para hacer su propio camino, de tal forma que a la vez que se reforzaban los verdes debilitaba al rival, aun teniendo que sacrificar una pieza que había sido clave en la buena temporada pasada, el sorprendente y efectivo Isaiah Thomas. 

El escalón se lo daban jugadores como Irving y Hayward, más la buena elección de Draft mediante la que se ha ido reconstruyendo la franquicia, el jugador de segundo año Jaylen Brown, y el novato Jayson Tatum, y que son seguramente dos de los jóvenes de los que más se habla en este primer mes de NBA.

Sí, Boston Celtics vuelven a ser candidatos al anillo, a pelear por su décimo octavo anillo de la historia,  queda un largo camino para ello, pero nadie discute su capacidad para conseguirlo aun sin Hayward. Brad Stevens ha construido un equipo sacrificado, sólido, físico, con gran cultura defensiva, en un pabellón en el que además el defender no es aburrido ni secundario, quizá el Garden sea uno de los pabellones en los que más ardientemente se grita el "defense, defense", versátil en ataque, con capacidad atlética para atacar el aro, con virtuosismo imparable en la persona de su base estrella Kyrie Irving, con capacidad también en el triple, capaz de correr, un equipo multitarea.

Años atrás tenían mucho de esto pero les faltaban puntos, faltaban estrellas, jugadores de los que dan títulos, ahora los tienen, o los tiene fundamentalmente en la figura de Irving, si el nuevo genio verde es capaz de dar ese último salto de calidad al equipo en los momentos calientes, como lo hizo junto a Lebron con los Cavaliers, es lo que se espera ver este año.  

El mejor uno contra uno de la NBA, Kyrie Irving, fabrica y decide si tirar, entrar y asistir, entrar y anotar, tienen muchas más opciones con ese pívot dinámico Al Horford, y la incorporación de Marcus Morris le da gran capacidad en el medio rango y el triple. Los hombres altos de Boston son lo que exige el guión actual, jugadores de gran movilidad. 

Jaylen Brown y Jayson Tatum son futuras estrellas, quizá Brown ya es la estrella inminente por todo lo que hace, son capaces de llegar a todo. Smart y Ojeleye son piezas que dan ese despligue físico mientras en la pintura Baynes y Theis tienen capacidad disuasoria para proteger el aro. Su reciente victoria ante el campeón Golden State Warriors en un último cuarto de gran energía y con un Jaylen Brown pletórico, son un mensaje más para sí mismos que para la liga. Brown jugaba un partido soberbio tras haber perdido a su mejor amigo, hay algo en él que hace tenerle fe. Debe ser el hambre que demuestra, debe ser su seriedad dentro y fuera de la cancha.

Un equipo aguerrido, dinámico y comunicativo, no es extraño ver conservaciones entre los jugadores en la pista, algo poco visto en otros equipos, y habla de la cultura de equipo para pulir la toma de decisiones y por lo tanto cultura táctica. Y a todo ello añadimos el orgullo del Garden, quizá la pista NBA que más recuerda a Europa cuando se trata de llevar en volandas a lo suyos.  Es difícil ver partidos de mentira en el Garden, aunque pueda haberlos pues la temporada es muy larga y una gran cantidad de encuentros. 
Boston Celtics viene de las cenizas tras su último anillo y la salida de su úlitmo big four, el que formaban Pierce, Garnett, Rondo y Allen. Desde entonces la reconstrucción año tras año mientras una afición acostumbrada a ver ganar esperaba y esperaba. No es fácil. Pero lo han conseguido, y su reconstrucción deja más en evidencia si cabe la reconstrucción de los Angeles Lakers, errática, si bien  parecen haber encontrado algo de luz para en un futuro tener un equipo competitivo. 

Los Celtics están de vuelta en una temporada en la que quién sabe si el verde volverá a ser el color afortunado en la NBA.

Lo más