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La reconciliación

Emotivo abrazo entre Magic Johnson y Isiah Thomas

Redacción digital

Madrid - Publicado el - Actualizado

6 min lectura

Sí, lo han pensado, claro que lo han pensado. Por un instante viendo a esos dos mocetones,  ya talluditos que se desmoronan pidiéndose perdón y que se abrazan, y lloran, y siguen abrazándose, se ha preguntado si usted también lo haría. Si por un momento sería capaz de reunir la valentía suficiente para pedir perdón a una persona a la que hirió, o si perdonaría a esa persona que le atacó, o le humilló, o le hizo daño, o dijo una inconveniencia, o...

Ésta es una vieja historia de rivalidad,Magic Johnson e Isiah Thomas; es cierto que la rivalidad es la esencia de la competición, del deporte. La alta tensión deportiva, los comentarios desafortunados, los egos de los deportistas, las situaciones críticas , que son las que ponen a prueba a las personas, como una enfermedad grave, o la convivencia de un equipo o  los grandes retos de unos Juegos Olímpicos, hicieron saltar por los aires la relación entre Earving Magic Johnson, uno de los mejores jugadores de la historia, e Isiah Thomas, otro base que marcó una época. Fueron iconos de finales de los 80 y se enfrentaron en finales. Su relación saltó por los aires en un cocktail de emociones.

Magic Johnson e Isiah Thomas, dos personas ya en edad madura, con sobrepeso en el caso de Magic, con los pliegues del paso del tiempo en sus rostros, han protagonizado la escena más potente emocionamente hablando que se recuerda en lo que llevamos de década en el deporte mundial.  La NBA se lo tenía muy calladito, ha organizado para su televisión el encuentro que ya ha visto medio mundo, a las dos ex estrellas (y en la actualidad uno de ellos presidente de los Lakers en el caso de Magic) y nos ha deparado una escena única en plena espera navideña. Nos ha pillado por sorpresa caramba, sin preparación alguna, no sabíamos que íbamos a ver lo que hemos visto, porque todos somos ya muy maduros emocionalmente y no estamos para emocionarnos, pensamos que lo tenemos todo en orden, y ese encuentro nos ha desmontado.  Con ese "te pido disculpas si te herí" de Magic ya se nos comienza a remover algo, pero encima Isiah lo acaba de arreglar y sus lágrimas brotan de inmediato.  Casi un minuto de abrazo entre los ex amigos ahora reconciliados, y todos miramos la imagen sin saber muy bien qué hacer. Nos han "jodido", a ver cómo aguantamos el tipo. Todos tenemos a alguien a quien nos gustaría perdonar, pero no sabemos si seremos capaces de hacerlo. La duda brota de inmediato.

¿Haría usted algo así con esa persona que le hizo daño?  la mayor lección del deporte es la capacidad para competir, para enfadarse y para reconciliarse. De hecho ocurre a veces de manera tan rápida en un partido que casi ni da tiempo. Pero es una metáfora de la vida. En el deporte es virtud felicitar o reconocer al rival, aceptar la derrota pero también saber ganar, más allá de la mala praxis que también hay de deportistas con mal perder, de comportamiento deleznables etc. pero el deporte en su esencia es competir, tratar de ganar, y respetar al rival, y si ha ocurrido algo durante la competición que ha sido ofensivo o hiriente, saber ponerle fin cuando acaba el partido, aceptarlo o perdonarlo. 

Por ejemplo, las complicadas relaciones jugador-periodista, siempre lo han sido y siempre lo serán; el periodista juzga continuamente lo que está haciendo el deportista, o el dirigente, o el entrenador, es su misión. Aceptar esa crítica como parte de la profesión no es fácil. Esas relaciones se pueden tensar hasta situaciones inimaginables sobre todo cuando exceden determinadas líneas, algo que ocurre con el periodista y a veces con el deportista. Se crean tensiones que a veces no se es capaz de reconducir. Pero otras veces si. El que pide disculpas primero tiene que vencer todos sus miedos, complejos, y eso ocurre cuando el viejo rencor ha ido mutando en empatía, respeto. O cuando surge como necesidad íntima. 

Magic Johnson e Isiah Thomas, dos viejos ídolos, dos jugadores que rivalizaron por las finales de la NBA. Algo tan duro para Thomas como quedarse fuera de los JJOO de Barcelona, de aquel Dream Team, por el supuesto veto de Magic y Jordan es una de esas cicatrices de por vida.  Ambos nos han brindado un mensaje hermoso de vida, se va mejor por la vida sin odiar, pero eso es algo que cada uno debe descubrir íntimamente. 

Para muchos Magic es uno de los más grandes, puede que algún base de su época te diga que incluso lo prefiere antes que a Michael Jordan, porque todo lo que hacía Jonhson era pura creatividad, un jugador grande, enorme, jugando de base, como no se había conocido, capaz de ver lo que nadie veía, y que hizo del pase un arte con mayúsculas. Un jugador que conocía el juego y podía jugar en cualquier posición. Hoy en día no nos extraña ya ver a jugadores como Lebron James haciendo de base, o al joven Ben Simmons, o incluso al genio griego Antetokounmpo, pero pongámonos en la época de Magic Johnson, un transgresor, pura fantasía. 

KOBE ETERNO

Aún no nos habíamos respuesto del conmovedor homenaje a Kobe Bryant con la retirada por primera vez en la historia de dos dorsales de un mismo jugador, cuando ha llegado esta potente reconciliación. Y lo de Kobe merecería un capítulo aparte. Es curioso cómo las estrellas de los últimos 30 años han sido protagonistas en el trepidante baloncesto actual. La NBA como continuidad, no tan solo como presente, como con frecuencia nos pasa en el deporte europeo. 

Kobe debe ser admirado por lo que ha sido, no por comparación, aun cuando él mismo siguió como un espectro en los primeros años de su carrera la imagen de Michael Jordan. Kobe tiene muchas de las virtudes que tuvo Jordan, su posición, su mentalidad , su obsesión por ganar, su ética de trabajo, su inmensa ambición, y finalmente la plasmación de su juego, su lenguaje corporal, la forma de tirar, su reverso, tantos gestos, tantas jugadas.

Kobe Bryant ha sido lo más parecido a Jordan que ha dado el baloncesto, pero como él mismo dice, en algún momento de su carrera entendió que era suficiente con ser Kobe Bryant y no perseguir un fantasma,  y que todo lo que estaba haciendo era merecedor de respeto, primero de él mismo. No hay que valorarle por comparación, sino por lo que ha sido, y también Bryant es un jugador único. 

La NBA sabe rendir tributo a sus ídolos, el jugador es el gran artífice del espectáculo y el negocio, nadie como la NBA sabe hacer eternos a sus jugadores. 

Los Angeles Lakers brindaron un nítido homenaje, lleno de luz y color, y de emoción.  Magic le definió como el mejor jugador que haya vestido de púrpura y oro, que son palabras mayores, la propietaria Jennie Buss dijo que la etapa del 8 hubiera sido en sí misma de Hall of fame, y que la etapa como 24 también era de un jugador de salón de la fama. Cinco anillos, y una carrera de único color, Laker.  Kobe engrandeció su mensaje al mostrar su admiración a los jugadores que le precedieron como ese estímulo que le ayudó a ser cada vez mejor. 

Kobe Bryant fue el último jugador de una época, es el puente a la actual generación de jugadores versátiles y de gran físico. Con frecuencia se le intenta desprestigiar por su protagonismo en el tiro. Su egoísmo cuando era el líder de la franquicia y asumía tantos tiros, las sombras de todo jugador , forman parte de la imperfección humana que nos recuerda que tienen los mismos defectos que usted y que yo, y que no son de dibujos animados, aunque a veces lo parezca. 

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