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Los errores que cometes al hacer salmón y que pueden estropearlo por completo

No te compliques con el salmón y ten en cuenta estas recomendaciones para no caer en unos errores capaces de arruinarlo

Los errores que cometes al hacer salmón y que pueden estropearlo por completo

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 01:58

El salmón es uno de los alimentos más populares en lo que al pescado se refiere. No sólo lo podemos degustar a la sartén o a la parrilla, sino también al horno, ahumado, marinado... De hecho, ya nos lo encontramos como complemento en otros platos, como ocurre en el caso de algunas ensaladas y sándwiches. Por no hablar de su pujanza en la cocina japonesa, que permite que también podamos comer crudo el salmón.

Eso sí, tan fácil es elaborar bien este pescado como echarlo a perder. Hay una serie de errores imperdonables que hay que evitar a toda costa cuando queramos cocinar salmón. Si queremos triunfar con su elaboración, tenemos que prestar mucha atención a estos detalles.

Los errores que cometes al hacer salmón y que pueden estropearlo por completo

No acertar con el salmón

Los salmones de criadero (es decir, los nórdicos) son los más fáciles de encontrar hoy en día y los que garantizan una calidad óptima. A la hora de elegir entre un salmón u otro, el color tampoco es un elemento en el que haya que confiar demasiado. Si compramos salmón de pescadería, hay que fijarse en el tamaño y en los ojos del pez. Con respecto a lo primero, hay que buscar los 4-5 kilos de peso. Con respecto a lo segundo, una mirada avispada.

No respetar la cadena del frío del salmón congelado

No podemos pretender elaborar el salmón al momento si lo compramos congelado: siempre hay que hacerlo pasar por la nevera antes. Tampoco podemos congelarlo otra vez si sobra y es preferible no prepararlo en el microondas. Al menos, si no queremos que quede hervido.

Eso sí, si podemos elegir debemos primar el salmón fresco al congelado, porque este último tiene más agua y pierde textura al no tener en casa un congelador tan potente como los profesionales. En el caso de que vayamos a consumir salmón fresco, es mucho más recomendable comprarlo y comerlo en lugar de congelarlo para posponer su degustación.

Menospreciar las espinas y la piel

Se pueden quitar las espinas o no hacerlo: a gusto del consumidor. Es posible que el salmón quede más sabroso si se las dejamos, pero cada vez es más común encontrárselo totalmente limpio. De hecho, normalmente la versión congelada que podemos encontrar en los supermercados viene ya sin espinas.

Puede ser un error quitarle la piel a este pescado antes de cocinarlo. En este caso, porque lo hace más jugoso. Así que es mejor esperar a tenerlo ya cocinado para, si así lo deseamos, retirar la piel del salmón.

Los errores que cometes al hacer salmón y que pueden estropearlo por completo

Tener el salmón mucho rato en el fuego

Si vamos a cocinar el salmón a la brasa, con vuelta y vuelta ya lo tendremos: puede quedar seco si nos pasamos con la cocción. Si optamos por hacerlo a la plancha, pasa lo mismo: con unos tres minutos en el fuego, suficiente. En el caso de que hagamos el salmón al horno, no hay que superar los 10 minutos de cocinado.

No echar la sal cuando se debe

Es justo antes de cocinar el salmón cuando debemos salarlo. Hacerlo mucho antes de la preparación puede reducir humedad al plato. Otra cosa es que el salmón sea marinado. En este caso, sí debemos echar sal al pescado varias veces.

Comprar el salmón guiándonos por el color

Es la calidad y la fecha de caducidad la que nos debe guiar a la hora de elegir un salmón u otro, no el color del alimento: este puede depender de lo que comió el animal antes de ser capturado. Que no esté seco, el origen, que no haya impurezas y que le acompañe un aroma suave a humo (si es ahumado) también es importante.

Desaprovechar las posibilidades del salmón como complemento

En lugar de volver a comernos las sobras del salmón de igual manera que cuando acabamos de preparar el plato, merece más la pena pensar en usarlo como complemento en otras comidas: ensaladas, risottos, sándwiches, croquetas... Hay un mundo de posibilidades con este alimento.

Si tenemos claras todas estas recomendaciones, triunfaremos con el salmón. No es nada difícil poder preparar este plato sin demasiados artificios. Eso sí, con una atención especial a esos pequeños detalles que, como tantas y tantas veces se suele decir, marcan la diferencia. Para bien, pero también, no lo olvidemos, para mal.



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