María José, novia de un guardia civil agredido en Alsasua, este martes en 'Herrera en COPE'

María José, novia de un guardia civil agredido en Alsasua, este martes en Herrera en COPE

Concentración en apoyo a la Guardia Civil en Alsasua

Agencias / Redacción

Tiempo de lectura: 3' Actualizado 05:28

Este martes, sobre las 8.45 horas, Carlos Herrera entrevistará a María José, novia de uno de los guardias civiles agredidos en Alsasua el 15 de octubre de 2016, tras una entrevista en El Mundo en la que afirma que tiene que dejar el pueblo. Su relato llega también después de que el juicio, desarrollado durante once sesiones el pasado mes de abril, haya quedado visto para sentencia con la duda. 

El testimonio de María José, novia del teniente agredido, fue el más impactante en la vista oral, entre otras cosas porque, al ser vecina de Alsasua desde que tenía tres años, contó cómo había afectado la paliza a su familia y a su vida en general en el municipio. "Desde aquel día perdí mi vida, mi hogar, todo. Me da miedo volver a Alsasua", afirmó después de relatar con pelos y señales cómo sucedió la paliza así como "el odio y la saña" de los agresores.

Al ser vecina de la localidad --de poco más de 7.000 habitantes--, María José  conocía al menos de vista a todas las personas que frecuentaron el bar Koxka aquella noche y reconoció "al cien por cien" a sus agresores. En realidad, las cuatro víctimas identificaron, ya fueran unos u otras, a todos los jóvenes acusados.

Fue en la segunda jornad cuando las cuatro víctimas de los hechos pudieron dar su versión de lo ocurrido la madrugada del 15 de octubre de 2016. En unos impactantes testimonios, el teniente y el sargento del Instituto Armado, además de sus respectivas parejas, relataron lo que vivieron esa noche, en la que aseguraron haber temido por su vida.

Además de los golpes recibidos, los dos guardias civiles destacaron que están convencidos de que todos los responsables de la agresión sabían de su condición de agentes aunque esa noche no estuvieran de servicio e hicieron hincapié en la brutalidad de la agresión. El sargento, concretamente, aseguró que "la sensación de odio y rencor" que sintió aquel día "por ser guardias civiles" no la había tenido "nunca".

Antes, el primer día del juicio fue el turno de los ocho acusados, que únicamente contestaron a las preguntas que les formularon sus abogados. En todos los casos, negaron tener algún tipo de odio o animadversión hacia la Guardia Civil y aseguraron que no participaron en la paliza. De los ocho, siete admitieron haber estado en el bar Koxka y sólo uno dijo haberse ido a casa antes de lo ocurrido y que estuvo durmiendo.

De igual modo, todos negaron pertenecer activamente a los movimientos Ande Hemendik u Ospa Eguna, que defienden la salida de las fuerzas de seguridad del Estado y de las Fuerzas Armadas del País Vasco y Navarra, aunque varios sí han reconocido haber participado en algún acto de los mismos que se han celebrado en la localidad.

El juicio contra sus agresores quedó el pasado 4 de mayo visto para sentencia. La Sección Primera de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional deberá tomar la decisión ahora de si la paliza que recibieron un teniente y un sargento de la Benemérita, junto a sus respectivas parejas, la noche del 15 de octubre de 2016 en el bar Koxka de la localidad navarra responde al tipo penal de lesiones y amenazas terroristas.

Y es que para el fiscal del caso, José Perals, durante el juicio ha quedado probado que lo ocurrido en Alsasua "no fue una pelea de bar", sino una agresión "planificada y organizada única y exclusivamente para agredir a dos guardias civiles y sus parejas con la finalidad terrorista de expulsar" a dicho cuerpo policial de la localidad, en línea con lo defendido por el movimiento Alde Hemendik (Fuera de aquí) y la campaña anual Ospa Eguna, los cuales son, a su juicio, herederos de la "estrategia" de la banda terrorista ETA.

Por los mencionados delitos que se imputan a los ocho acusados, Perals pide unas penas que oscilan entre los 12 años y medio y los 62 años y medio de cárcel para Ohian Arnanz, Jokin Unamuno, Adur Ramírez, Julen Goicoechea, Jon Ander Cob, Aratz Urrizola, Iñaki Abad y Ainara Urquijo. Los tres primeros llevan más de 500 días en prisión provisional.

Para sostener su acusación por delitos de terrorismo, el fiscal alega que los ocho investigados son "herederos" de las ideas y la estrategia que dictó ETA, ya que el hecho de que la banda anunciara en 2011 el cese definitivo de su actividad armada y que los acusados sean muy jóvenes "no impide que todo ese ideario" de conseguir fines políticos con violencia "haya calado" en poblaciones del País Vasco y Navarra.

La defensa pide la absolución de los 8 acusados por considerar que fue un "encontronazo fortuito" y "aislado" que no respondía a una estrategia premeditada y en el que "no se aprecia ningún sesgo o naturaleza terrorista", 

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