Pablo Ojeda, nutricionista: "Corren riesgo los que usan el ayuno por su cuenta para perder peso"

El popular nutricionista advierte sobre los peligros de las dietas de moda sin supervisión y defiende que la clave para adelgazar está en el sentido común

Herrera en COPE

Pablo Ojeda, en una entrevista en COPE

José Manuel Nieto

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El nutricionista Pablo Ojeda se ha convertido en una de las caras más conocidas de la divulgación sobre alimentación en España. Desde su altavoz mediático, combate los mitos y las modas peligrosas, poniendo el foco en el ayuno intermitente. Aunque reconoce sus beneficios clínicos, Ojeda lanza una seria advertencia: "Corren riesgo los que usan el ayuno por su cuenta para perder peso".

Los peligros del ayuno sin control

El experto insiste en que el problema no es el ayuno en sí, sino la falta de supervisión profesional. "Quienes recurren a él y dejan de comer por su cuenta para perder peso corren el riesgo de sufrir un déficit nutricional", explica. Según Ojeda, el objetivo de esta herramienta no es "dejar de comer y quitar nutrientes", sino "reducir calorías y mantener los nutrientes". Un enfoque mal entendido puede acarrear graves consecuencias para la salud.

El ayuno intermitente es una de las estrategias más eficaces para la depuración celular

Pese a los riesgos de su mala praxis, el ayuno tiene una base científica sólida. "Clínicamente es maravilloso", afirma Ojeda. Entre sus efectos positivos, destaca la mejora del perfil lipídico, la regulación de la glucosa en sangre, la autofagia celular y la reducción de la inflamación crónica. De hecho, la evidencia clínica sobre el ayuno intermitente, que según algunos nutricionistas puede mejorar incluso las placas de ateroma, respalda su uso bajo supervisión. Sin embargo, recalca que "no es para todo el mundo, y menos si no se tiene una buena relación con la comida".

Cuidarse no es castigarse ni meterse presión pues con culpa se toman las peores decisiones"

Cambio de hábitos, la única vía

Para Ojeda, uno de los mayores errores al intentar adelgazar es realizar "cambios agresivos" sin haber consolidado nuevos hábitos. "Intentar perder siete kilos en septiembre es como subir al pico más alto el día en el que estás aprendiendo a esquiar", ejemplifica. El objetivo no es una pérdida de peso drástica, aunque existan casos de éxito de personas que han logrado perder 15 kilos en 60 días, sino un cambio sostenido. La clave es la constancia y una transformación real del estilo de vida.

El nutricionista va un paso más allá y apunta al factor mental como el más decisivo. "Un 80% de los que quieren perder peso no necesitan un nutricionista, sino un psicólogo", sentencia. Considera que antes de mirar el plato, hay que ordenar la vida, los horarios y, sobre todo, el descanso. "La falta de sueño es lo más limitante para perder peso", más incluso que la comida o el estrés.

La báscula obsesiona a muchos a la hora de perder peso

Junto al descanso y la mente, el ejercicio es el otro pilar fundamental. Ojeda critica la vida sedentaria: "El sedentarismo mata más gente que el tabaco". Anima no solo a ir al gimnasio para construir masa muscular, sino a aumentar la actividad diaria que no consideramos ejercicio (NEAT). Él mismo predica con el ejemplo: va al gimnasio 25 minutos al día, demostrando que la constancia es más importante que la intensidad.

La nutrición se parece a la política: interesa lo más extremo, no el término medio"

Mitos, demonización y sentido común

Ojeda denuncia la polarización en el mundo de la nutrición: "La nutrición se parece cada vez más a la política: lo más llamativo es el extremo, no el punto medio". Critica que se busquen "mensajes radicales para evitar ser constantes, hacer renuncias y esforzarse". Mucha gente, añade, confía en soluciones mágicas que, como explican otros divulgadores como Boticaria García, a menudo funcionan por sustituir hábitos peores y no por sus propiedades intrínsecas.

Frente a los extremismos, propone una alimentación basada en el sentido común. Una opción es pensar en el "arco iris, con sus siete colores representados en forma de frutas y verduras". A ello se suma la ingesta de proteínas, esenciales para mantener el músculo, el motor del cuerpo, y combatir la sarcopenia (pérdida de masa muscular), la enfermedad crónica número uno en España a partir de los 45 años.

El propio nutricionista reconoce ser "un disfrutón" y se aleja de las prohibiciones. Confiesa que le encantan el chocolate y las chucherías, que consume con moderación. "Es liberador saber que puedo hacerlo porque el resto de mi vida es ordenada y saludable. El concepto de prohibido es lo que hace más daño", asegura. Para él, "cuidarse no es castigarse ni meterse presión pues con culpa se toman las peores decisiones". La clave, una vez más, es el equilibrio.

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.