J.L. RESTÁN | LÍNEA EDITORIAL
Una China más fuerte pero sin libertades
Línea Editorial de la Cadena COPE

Madrid - Publicado el - Actualizado
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La intensidad de la actualidad nacional está provocando que algunas cuestiones internacionales hayan pasado a segundo o tercer plano. Pero hay una que conviene no olvidar. Esto días se celebra un decisivo Congreso del Partido Comunista Chino, que supone la consagración de su actual líder, Xi Jinping, y de su modelo político, como un referente casi tan decisivo como el que en su momento fue Mao. De hecho, se ha aprobado que su pensamiento se incluya en la constitución como en su momento se hizo con el gran dictador. El culto a Xi Jinping se asemeja ya al que se le tributaba a Mao. Xi pretende consagrar un capitalismo sin libertades para lo que llama el socialismo de la nueva era. No hay sombra alguna de apertura, ni a la libertad religiosa, ni a la libertad de expresión, ni a la libertad de conciencia.
China está sometida a profundas contradicciones. Su política de natalidad le ha convertido en un país de viejos, lo que la diferencia de la India, uno de sus más cercanos competidores. El desarrollo económico que protagoniza supone intensos daños al medioambiente. Y a pesar de todo es una gran potencia que condiciona la vida empresarial de medio mundo. Su peso geoestratégico ha aumentado por la situación errática de Estados Unidos. China actúa con un plan preciso para extender su hegemonía y Europa no tiene capacidad para contrapesarla. Vamos hacia una globalización con más peso de Pekín, lo que exigiría de Occidente salir de su ensimismamiento. Y sobre todo, no dar por bueno un modelo que atenta contra derechos fundamentales.



