Madrid - Publicado el - Actualizado
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Con su estela de naufragios y muerte, prosigue la llegada masiva a las fronteras europeas de sirios que huyen de la guerra, mientras Europol ha asombrado aún más al mundo con un informe que denuncia la desaparición de diez mil niños entre los refugiados que han conseguido llegar a Europa. No se trata ya de las dificultades que están encontrando los exiliados para establecerse en la fría Europa, cada día más hostil hacia estos emigrantes a la fuerza. Ahora son las mafias las que se dedican a secuestrar niños para convertirlos en esclavos, con la sospecha de que son vendidos como donantes vivos de órganos. En este contexto comienza la nueva Conferencia de Paz en Ginebra convocada por la ONU. El llamado Estado Islámico se ha anticipado con un brutal atentado en Damasco contra un centro religioso chiita. El Daesh es el gran enemigo de todos, y por eso es urgente que Estados Unidos, Rusia y la Unión Europea tengan un plan concertado para Siria. Eso implica que Arabia Saudita y las potencias suníes dejen de hacer la vista gorda, que Irán se implique de verdad en la consecución de la paz, que el régimen de Asad y la oposición pacten una transición para acabar con el sufrimiento indecible de este pueblo. Desde el asombro y el dolor de cuantos sufren las consecuencias de la guerra, hay que urgir la tarea de conseguir ya la paz en Siria.



