Madrid - Publicado el - Actualizado
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Pese a las dudas que algunos siembran, el Estado de Derecho funciona en España, y no se puede vulnerar sin caer bajo el peso de la ley. Es algo que aparentan no reconocer los impulsores de proceso secesionista en Cataluña, tan hábiles a la hora de diseñar escenarios virtuales, aunque contradigan la legalidad y den la espalda a la cruda realidad jurídica, política y social. Uno de los principales argumentos del independentismo, al que parecen abrazarse ciegamente sus seguidores, es que una vez alcanzada la independencia, Cataluña no dejaría de ser miembro de la Unión Europa, debido a su peso económico.Los portavoces europeos no han dejado de reiterar que ninguna región que se desgaje de un país miembro tiene cabida en la Unión, nacida precisamente con una vocación unitaria y contraria a los nacionalismos. Pero sería clarificadora una declaración del Consejo y el Parlamento europeo en la que se rechace de raíz todo intento separatista en un país miembro, sin posibilidad alguna de interpretación en sentido contrario.El debate que plantea el secesionismo está lleno de trampas semánticas y además hurta a los ciudadanos información esencial. Serían muy pocos los que apostarían por un camino que conduzca a Cataluña a aislarse de Europa, con barreras aduaneras y sin posibilidad de ayuda externa de ningún fondo internacional. Porque eso es lo que pasaría, entre otras cosas de las que no se quiere informar al conjunto de los catalanes.



