
Escucha la línea editorial de este sábado 18 de abril
Madrid - Publicado el - Actualizado
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Una de las estrellas de la cumbre Global Progressive Mobilisation que se celebra este sábado en Barcelona es Claudia Sheinbaum, la presidente de México. La cumbre está organizada por la Internacional Socialista, tiene como anfitrión a Pedro Sánchez y quiere dar visibilidad a las soluciones autodenominadas progresistas frente a los ataques que sufre la democracia. Es una buena noticia que Sheinbaum visite España en su primera gira europea y que mejoren las relaciones bilaterales entre los dos países.
Otra cosa es que Sheinbaum pueda presentarse como un referente del progresismo en la defensa de la democracia. Sheinbaum, heredera de las políticas de López Obrador, ha dado muestras de tener muy poco respeto por el Estado de Derecho. Ha puesto en marcha una reforma del sistema judicial que en la práctica supone la destrucción de la independencia de uno de los tres poderes del Estado. La reforma incluye una elección, sin precedentes, de los jueces por medio del voto popular. El poder judicial, para ser verdaderamente democrático, tiene que ser un contrapeso efectivo del poder legislativo y del poder ejecutivo. Si los jueces se eligen por voto popular sus decisiones estarán determinadas fácilmente por motivos electorales. Tampoco ha sido muy progresista al abordar la violencia, el gran problema de México. Sheinbaum ha reducido las estadísticas de personas asesinadas mientras se disparaba el número de personas desaparecidas. Las personas desaparecidas también han sido asesinadas. Y la ONU le ha criticado por esto.



