El doble rasero de Pedro Sánchez
El PSOE no ha dudado en convertir el código penal en una moneda de cambio para satisfacer a los independentistas

Escucha la Línea Editorial de la madrugada del 23 de abril
Madrid - Publicado el - Actualizado
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El Partido Popular ha demostrado una evidente torpeza en la gestión del pacto que ha posibilitado la investidura de María Guardiola como presidenta de Extremadura. La inclusión de la "prioridad nacional" en su acuerdo con Vox, no sólo introduce una expresión ambigua y problemática, sino que, además, sitúa la legislatura que acaba de comenzar en un marco de incertidumbre. Sin embargo, si hay alguien que no puede dar lecciones sobre cómo establecer pactos y alianzas esa persona es Pedro Sánchez.
El presidente del Gobierno no ha dejado de descalificar en la sesión de control de este miércoles el pacto entre los de Feijóo y los de Abascal, obviando que su mayoría de gobierno se asienta sobre acuerdos que constituyen abiertas transacciones de interés personal.
El PSOE no ha dudado en convertir el código penal en una moneda de cambio para satisfacer a los independentistas. La amnistía se firmó con Junts a cambio de siete votos para investir a Sánchez, en contra de los principios elementales del derecho y en contra del sentir mayoritario de los españoles. Las concesiones a partidos que impugnan nuestro marco constitucional como Podemos, EH Bildu o ERC demuestran hasta qué punto los socialistas han renunciado a cualquier línea roja a la hora de establecer pactos.
Y esto ha sucedido a nivel del gobierno central y en autonomías como Navarra. Las condiciones del pacto entre el PP y Vox merecen escrutinio y, en su caso, corrección. Pero quien ha pactado la reescritura de la justicia a cambio de votos no está en posición de erigirse en árbitro de la decencia política ajena.



