Isabel II, entre la magnanimidad y la amenaza

La “cumbre de Sandringham” concluye con puente de plata para Harry y Meghan

Isabel II, entre la magnanimidad y la amenaza

 

Paloma García Ovejero

Corresponsal en Londres

Paloma García Ovejero

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 22:01

Una lectura veloz del comunicado emitido por la reina de Inglaterra nada más acabar la reunión cara a cara con su hijo y sus dos nietos -con invitada virtual desde Canadá- nos lleva a la primera conclusión: Isabel II acepta la decisión adoptada por los duques de Sussex y les concede seguir adelante con sus planes. En una maniobra clara de control de daños, asume casi como decisión propia que habrá un “periodo de transición” durante el cual vivirán entre Canadá y el Reino Unido, y califica de “muy constructivas” las conversaciones mantenidas.

Se intuyen sentimientos, incluso, cuando una mujer aséptica de 93 años se permite escribir estas palabras: “Mi familia y yo apoyamos totalmente el deseo de Harry y Meghan de crear una nueva vida como joven familia. Aunque hubiéramos preferido que siguieran trabajando a tiempo completo como miembros de la Familia Real, respetamos y comprendemos su deseo de vivir una vida más independiente como familia, sin dejar de ser una parte valiosa de la mía”.

Sin embargo, en la inusual declaración de la monarca hay varias elipsis y omisiones, que prometen nuevos capítulos:

  • Se refiere a ellos como “Harry y Meghan”, a secas. La prensa británica ya aventura que aquí está la respuesta a la cuestión de los títulos y el tratamiento formal. También recalca claramente el parentesco que les reconoce: “Mi nieto y su familia”. ¿Está estableciendo la nueva línea divisoria entre descendientes?
  • En los primeros párrafos, parece acatar lo sucedido como hechos consumados. Mas al final añade: “Estos son asuntos complejos para mi familia que hay que resolver, y aún falta trabajo por hacer, pero he pedido que haya decisiones definitivas en los próximos días”. Es decir, se tomarán medidas y la decisión de la pareja tendrá consecuencias.
  • Y además, sin adjetivos ni valoraciones, les recuerda sus propias palabras: “Harry y Meghan han dejado claro que ellos no quieren depender de fondos públicos en sus nuevas vidas”. Por tanto, añade, hemos acordado que habrá un tiempo de transición. ¿Significa eso que, pasada la primera fase, se cerrarán grifos y se cobrarán alquileres?

Son las palabras de una abuela a un miembro muy querido de su familia que decide marcharse. Ahora faltan las de la jefa de estado cuyo deber vital es proteger la institución.

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