El truco para ahorrar hasta un 40% en la calefacción este invierno sin pasar frío

La calefacción es responsable de más del 60% del consumo energético de un hogar, pero existen gestos sencillos para reducir la factura sin renunciar al confort

Mujer poniendo sus manos sobre la calefacción

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Mujer poniendo sus manos sobre la calefacción

Ignacio Juanilla Bernardo

Madrid - Publicado el - Actualizado

3 min lectura

Con la llegada del invierno, la calefacción se convierte en la principal protagonista del consumo energético en los hogares españoles. Según estudios del sector, este sistema es responsable de casi el 63% del gasto total de energía en una vivienda, una cifra que supera la suma de electrodomésticos, agua caliente, cocina e iluminación. Afrontar la factura energética se convierte, por tanto, en una prioridad, y la clave está en optimizar el uso de la calefacción.

Aunque pueda parecer una tarea compleja, es posible conseguir un ahorro de hasta el 40% en la factura sin necesidad de realizar grandes inversiones y, lo más importante, sin pasar frío. La solución reside en aplicar una serie de medidas y hábitos sencillos que marcan una gran diferencia en el consumo diario y permiten mantener una temperatura de confort de manera mucho más eficiente y económica.

Ajustar la temperatura de cada estancia

No todas las habitaciones de una casa necesitan la misma temperatura. La clave para un ahorro inteligente es adaptar el calor a las necesidades de cada espacio. Por ejemplo, en las zonas de mayor actividad y donde se permanece sentado, como el salón, una temperatura de entre 19 y 20°C es suficiente para garantizar el confort. En cambio, en los dormitorios o pasillos, donde la actividad es menor o pasamos menos tiempo, se puede mantener un ambiente más fresco, en torno a los 15 y 17°C.

Hotta reutiliza el calor que generan los servidores informáticos para suministra calefacción y agua caliente

Hotta reutiliza el calor que generan los servidores informáticos para suministra calefacción y agua caliente

Incluso la cocina, donde los propios electrodomésticos ya generan calor, puede mantenerse a unos 18°C. Aplicar esta zonificación de temperaturas permite reducir la media de la vivienda en uno o dos grados, lo que se traduce directamente en un ahorro de entre el 10% y el 20% en el consumo de calefacción, ya que cada grado menos supone una reducción de aproximadamente el 10%.

Frente a la creencia popular de que es mejor mantener una temperatura constante durante todo el día, los expertos lo tienen claro: se gasta menos energía apagando la calefacción por la noche o al salir de casa. La razón es que, a medida que la casa se enfría, las pérdidas de calor hacia el exterior disminuyen. Por ello, la energía que se ahorra durante esas horas es siempre mayor que la necesaria para volver a caldear la vivienda. Como confirman los especialistas: "Se gasta menos energía apagando la calefacción al ausentarnos que manteniéndola encendida".

Se gasta menos energía apagando la calefacción al ausentarnos que manteniéndola encendida"

Ventilación y mantenimiento, claves olvidadas

Ventilar la casa es fundamental para renovar el aire y evitar la acumulación de humedad, pero hacerlo de forma incorrecta puede disparar el gasto. El método más eficiente consiste en una ventilación cruzada: abrir todas las ventanas de la casa a la vez durante unos cinco o diez minutos. De esta forma, se genera una corriente que renueva el aire rápidamente sin que las paredes y los muebles lleguen a enfriarse, evitando así el consumo extra que supondría volver a calentarlos.

De hecho, un informe de la Comisión Europea destacó que "el cambio en la manera en que se ventilan las viviendas es la medida con mayor potencial de ahorro". Junto a una buena ventilación, un gesto de mantenimiento básico es purgar los radiadores al menos una vez al año, justo antes de que empiece la temporada de frío. Este sencillo proceso, que apenas lleva unos minutos, elimina el aire acumulado en el circuito y asegura que el radiador caliente en toda su superficie, mejorando su eficiencia y logrando un ahorro de hasta el 5%.

Mujer con una manta apoyada en la calefacción

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Mujer con una manta apoyada en la calefacción

El cambio en la manera en que se ventilan las viviendas es la medida con mayor potencial de ahorro"

La tecnología como aliada del ahorro

La tecnología ofrece herramientas muy eficaces para gestionar la calefacción. Sustituir los termostatos analógicos, que son poco precisos, por cronotermostatos digitales programables es una inversión muy rentable. Estos dispositivos permiten programar el encendido y apagado de la calefacción por horas y días, ajustando la temperatura a las rutinas del hogar y evitando que el sistema funcione innecesariamente.

Otra solución económica y fácil de instalar son los cabezales termostáticos para los radiadores. Estos pequeños aparatos, que cuestan alrededor de 20 euros por unidad, se colocan en la válvula del radiador y permiten regular la temperatura de cada estancia de forma independiente. Aunque ya son obligatorios en viviendas nuevas, su instalación en sistemas antiguos es una de las formas más efectivas de personalizar el confort y optimizar el consumo de cada radiador.

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.

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