Selu, carpintero: "Me fui de un negocio familiar con 600 euros y me duplicaron el sueldo cuando entré en una carpintería"

Su historia de superación es la de un profesional que ama su oficio y que ha logrado prosperar a pesar de las dificultades familiares y económicas

Selu, carpintero

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Selu, carpintero

José Manuel Nieto

Publicado el - Actualizado

3 min lectura

La historia de Selu Marín es la de un amor incondicional por un oficio, la carpintería, y una lucha constante contra la adversidad. En su reciente entrevista en el podcast 'Sector Oficios', Marín ha desgranado un relato de superación que comienza en un negocio familiar lleno de dificultades y culmina con su consolidación como autónomo de éxito. Su testimonio refleja la importancia de la pasión, la resiliencia y la honestidad en el mundo profesional.

Unos inicios marcados por la precariedad

Selu empezó a trabajar con 15 años en el negocio familiar, donde su labor se limitaba a 'barrer y lijar'. A pesar de su vocación temprana —"con 5 o 6 años ya quería ser carpintero"—, sus inicios estuvieron marcados por la falta de reconocimiento y un salario de 600 euros que apenas le permitía subsistir. Su historia, que ya ha sido recogida por otros medios, es un testimonio de resiliencia y le obligó a buscarse la vida con otros trabajos: "he repartido pizzas, he trabajado ayudando de albañiles, he repartido folletos", ha relatado.

Cansado de que le dijeran que "no valía", a los 24 años decidió marcharse. "Me fui de un negocio familiar con 600 euros y me duplicaron el sueldo cuando entré en una carpintería", ha explicado Selu. Este cambio no solo fue económico, sino también mental, al descubrir un entorno laboral donde se respetaban las jornadas de 8 horas y se pagaban las extras, algo que nunca había vivido.

Yo no era el inútil que él decía, porque a mí lo que me ha dado salir adelante ha sido la carpintería"

Carpintero reparando cerradura de puerta. Instalando manija de puerta.

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Carpintero reparando cerradura de puerta. Instalando manija de puerta.

La falta de validación en su propia casa fue una carga pesada. "Yo nunca he tenido un reconocimiento de que yo hacía algo bien", ha confesado. Sin embargo, con el tiempo, ha podido reafirmarse en su valía: "Yo no era el inútil que él decía, porque a mí lo que me ha dado salir adelante ha sido la carpintería". Su pasión contrasta con la falta de relevo generacional que afecta a muchos oficios manuales.

El punto de inflexión: emprender en pandemia

A pesar de la mejora, un año y medio después volvió al negocio familiar, buscando un "cariño que nunca tuvo". Allí permaneció hasta 2018, cuando con 38 años decidió marcharse definitivamente "con una mano delante y una mano detrás". Tras pasar por varias empresas, la llegada de la pandemia de COVID-19 y un despido le situaron en una nueva encrucijada.

Fue entonces, con el apoyo incondicional de su mujer y su suegra —"la madre que la vida no me ha dado"—, cuando decidió empezar por su cuenta. "Empecé autónomo con los ahorros que teníamos los dos, que eran poquísimos", recuerda. Con herramientas de segunda mano y una furgoneta prestada, 'Carpintero Selu Marín' comenzó su andadura con pequeños 'chapuces' que, gracias al boca a boca, se convirtieron en proyectos cada vez más grandes.

Un carpintero trabaja en un ático, asegurando vigas de madera con un taladro eléctrico mientras usa guantes.

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Un carpintero trabaja en un ático, asegurando vigas de madera con un taladro eléctrico mientras usa guantes.

Calidad y honestidad como señas de identidad

Hoy, Selu Marín ha construido un negocio basado en la calidad, la transparencia y la formalidad. "Yo al cliente lo trato como si fuera familia", afirma. Esta filosofía le ha llevado a crear un fuerte vínculo con su clientela, que valora su honradez y la dedicación que pone en cada trabajo, sin mirar el reloj para terminar una faena.

Soy un mal empresario, pero soy muy buen carpintero"

Un compañero de profesión le definió con una frase que él ha adoptado con orgullo: "Soy un mal empresario, pero soy muy buen carpintero". Para Selu, el beneficio económico no está por encima de hacer un trabajo bien hecho y poder "dormir por la noche perfectamente". En su crecimiento ha sido clave el boca a boca y las redes sociales, donde muestra sus trabajos con total transparencia, lo que le ha permitido "llegar a sitios que no hubiera imaginado nunca".

La trayectoria de Selu es un recordatorio de que "el dinero no es lo más importante". Su historia culmina con un mensaje de esperanza para cualquiera que persiga una meta: "Quien tenga un sueño que lo cumpla. Va a ser duro, lo va a tener que luchar, pero que no deje nunca de soñar".

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.

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