Kike, mecánico: "Yo pago bien en el taller. Juan, mi mano derecha, antes ganaba 800 euros y ahora tiene una vida cómoda. Es difícil encontrar buenos empleados: un tornillo flojo puede matar"

Kike, dueño de una cadena de talleres desvela en el canal de Adrián G. Martin su disruptivo modelo de negocio basado en el 'low cost' y en cuidar a su equipo

Captura de pantalla. Kike, mecánico en un vídeo de Adrián G. Martin en su canal de Youtube @AdrianG.Martin

María Bandera

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El mecánico y empresario Kike ha compartido su particular visión del sector de la automoción en una entrevista concedida al canal de YouTube de Adrián G. Martin. En ella, defiende un modelo de negocio basado en el volumen, la transparencia y, sobre todo, en cuidar a su equipo. 

Su filosofía queda clara con el ejemplo de su mano derecha, Juan, de quien afirma que "ganaba 800 euros donde trabajaba, lo tenían explotado. Le llamé por teléfono y ahora tiene una vida cómoda".

La fórmula del 'low cost'

La estrategia de Kike se inspira en modelos de negocio ajenos a la mecánica, como las aerolíneas de bajo coste o incluso McDonald's. "Yo traje el low cost a la mecánica", explica. 

Su enfoque se centra en atraer un gran volumen de trabajo con precios muy competitivos, como su popular oferta de cambio de distribución por 325 euros, sin letra pequeña y para cualquier coche. 

"El reclamo ya está hecho, lo difícil es que se queden", comenta sobre la importancia de fidelizar al cliente con un buen servicio.

Para lograr esta eficiencia, ha implementado un sistema de producción en cadena. "Yo me fijé en el McDonald's", confiesa. Cada mecánico se especializa en una tarea concreta: uno hace distribuciones, otro embragues y un tercero se encarga de las revisiones rápidas, optimizando así los tiempos y la productividad de cada metro cuadrado del taller.

Un tornillo flojo de un coche puedes matar a una persona"

Kike

Mecánico

Este modelo le ha valido el apodo de "el rey de las distribuciones", pero también el recelo de parte de la competencia. 

Kike admite haber recibido "mucho hate" y reseñas falsas. "He roto el mercado, lo entiendo, pero me da igual, lo que me importa soy yo y mi familia", sentencia el empresario, que incluso ha llegado a hablar directamente con otros talleres que criticaban sus métodos.

La clave: un equipo bien pagado

Uno de los mayores desafíos que enfrenta el sector, según Kike, es la dificultad para encontrar buenos empleados. Considera que "la juventud es que no va, es que no va ni de estudiar ni de trabajar" y que muchos jóvenes, influenciados por las redes sociales, ya no sienten vocación por los oficios tradicionales. 

En este contexto, subraya la enorme responsabilidad de su trabajo: "dejarte un tornillo flojo de un coche puedes matar a una persona".

Noela Bao

Imagen de archivo de una reparación en un taller mecánico

Mis empleados son los que me hacen vivir bien"

Kike

Empresario y mecánico

Frente a las quejas sobre las malas condiciones del sector, Kike se posiciona con claridad: "En mis talleres sí, se puede llegar a ganar dinero. Yo pago bien, modestia aparte". 

Él lo ve como una inversión, ya que son sus trabajadores quienes garantizan el éxito de sus empresas. "Yo no vivo bien porque yo sea más listo que nadie, yo vivo bien porque tengo dos empresas y un equipo maravilloso", asegura.

El caso de Juan, su mano derecha, es el mejor ejemplo de su filosofía. Kike relata cómo le ofreció un puesto y un salario digno, sacándolo de una situación de precariedad. Para el empresario, el verdadero triunfo es precisamente ese: "ver cómo otros se enriquecen de mis éxitos".

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Mecánico en el taller

De un pasado complicado al éxito

El camino de Kike no ha sido fácil. Empezó con 12 años en el taller de su padre y reconoce haber sido "un chico malo" hasta los 37. Fue entonces cuando decidió cambiar de vida y perseguir su sueño de ser empresario. 

Con un préstamo de 3.000 euros de su madre, compró un elevador, una caja de herramientas y pagó el alquiler del local.

Hoy, tras haber sido nominado tres veces como mejor taller de España, Kike define el éxito de una manera muy personal: "Para mí el éxito es ser feliz, es no desear nada". Asegura tener todo lo que quiere gracias a haber cuidado sus negocios, su matrimonio y a sus hijos, y concluye que el verdadero motor para alcanzar las metas es el amor por lo que se hace.

Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.