McDonald's impulsa el origen local con su nueva hamburguesa McExtreme PX
Es una hamburguesa que rinde homenaje a la agricultura española y que incorpora ingredientes con nombre propio

Rafael Guardeño de Arteoliva junto a Irene Gómez, Paloma Cabral y Hector Rivero
Madrid - Publicado el - Actualizado
2 min lectura
La apuesta por el producto local se consolida como un estándar dentro de la estrategia de McDonald’s en nuestro país. Más del 70% del valor de su cesta de la compra procede de proveedores nacionales, una decisión que convierte a la compañía en un importante motor económico y que se refleja directamente en cada uno de sus lanzamientos.
El último ejemplo es la nueva McExtreme PX, una hamburguesa que rinde homenaje a la agricultura española y que incorpora ingredientes con nombre propio. Entre ellos, vino con Denominación de Origen Protegida D.O.P. Montilla-Moriles, seleccionado tras la cata de más de ocho marcas para encontrar el matiz exacto que definiera su sabor.
El desarrollo de este producto es el resultado de una estrecha colaboración con proveedores locales como Arteoliva (Córdoba), y cuenta además con el respaldo del Consejo Regulador de Pedro Ximénez, reforzando así el compromiso con el origen y la calidad certificada.
Para McDonald’s, el origen local es el verdadero “ingrediente secreto”: el elemento diferencial que permite escalar un producto premium a nivel nacional sin renunciar al sabor ni a la autenticidad.
La McExtreme PX se posiciona como el espacio de innovación dentro del menú, elevando la experiencia del cliente mediante la integración de sabores icónicos y reconocibles en un formato de alta calidad.
La arquitectura de sabor de la McExtreme PX parte de una base de carne 100% vacuno, sobre la que se construye una receta equilibrada y sofisticada. La salsa incorpora un 10% de vino Pedro Ximénez, fondo de ternera para aportar cuerpo y un toque de mostaza Dijon que redondea el conjunto.
El lanzamiento apuesta también por el juego de texturas y contrastes: la jugosidad de la cebolla caramelizada y la salsa se combina con el toque crujiente de la cebolla frita y los matices ahumados del bacon, creando una experiencia sensorial completa.
Cada nuevo producto pasa por exigentes filtros técnicos, donde se ajustan sabores y texturas bajo estrictos estándares de calidad y seguridad alimentaria, garantizando que la experiencia sea igual de potente en cualquier restaurante, cualquier día de la semana.
El proceso nace de una escucha activa al consumidor: entender qué valora y qué espera para transformar esas ideas en propuestas que realmente merezcan la pena descubrir en el restaurante.



