Una activista iraní denuncia la táctica del régimen: "Están importando islamistas de otras partes del mundo"
Nilufar Saberi, exiliada en España, denuncia en 'El Cascabel' de TRECE la "inquisición islamista" que sufre el pueblo iraní desde hace casi medio siglo

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La activista iraní en España, Nilufar Saberi, ha expresado en el programa El Cascabel de TRECE la "angustia" que vive la comunidad iraní ante la tensa espera de los acontecimientos en su país de origen. En conversación con el periodista José Luis Pérez, Saberi ha afirmado que "la angustia se queda corta ante lo que estamos viviendo", subrayando que no es una situación nueva, sino un sufrimiento que el pueblo iraní viene soportando "bajo el yugo de la inquisición islamista desde hace casi medio siglo".
Una esperanza frustrada
Saberi, quien tuvo que marchar de Irán por la persecución del régimen teocrático, ha querido matizar que la esperanza de libertad para su país no está depositada en un conflicto bélico. "La guerra, obviamente, ninguna persona cabal la desea", ha señalado. La verdadera esperanza, según explica, residía en la posibilidad de que se debilitara la "teocracia islamista" para que el pueblo tuviera "alguna oportunidad".

Guerra Irán
Sin embargo, la activista ha denunciado un giro en la estrategia del régimen. Lejos de debilitarse, ha asegurado que ahora lo que han hecho es "importar islamistas de otras partes del mundo". Saberi ha mencionado explícitamente a grupos que, según ella, se están trasladando a Irán para reforzar al régimen.
Un apagón informativo y la pena de muerte
La activista también ha alertado sobre el completo aislamiento informativo que sufre la población. Ha denunciado que el pueblo iraní "no tiene Internet desde el 28 de febrero", lo que provoca que la única versión que trascienda sea la "versión oficial" difundida por el régimen a través de imágenes de manifestantes con la "bandera islamista".
Esta situación ha convertido la comunicación con el interior del país en una tarea "muy, muy complicada". Además, Saberi ha advertido de que cualquier intento de contacto puede ser castigado bajo "pena de espionaje, cuya condena es la horca". Para la activista, el escenario actual "se ha retorcido muchísimo", complicando aún más cualquier vía hacia la libertad.
Este texto ha sido elaborado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



