El Papa León XIV clausura el Año Jubilar de 2025 y pide que la Iglesia "no sea solo un monumento"
El Pontífice ha cerrado la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro con una firme crítica a la "economía distorsionada" que mercantiliza la fe y urge a la Iglesia a ser una "casa abierta"

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El Papa León XIV ha presidido esta mañana el rito de clausura de la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro, con el que se pone fin al Año Jubilar de la Esperanza inaugurado por el Papa Francisco.
León XIV ha asegurado que “nos disponemos a cerrar esta Puerta Santa, atravesada por una multitud de fieles, con la certeza de que el Buen Pastor mantiene siempre abierta la puerta de su corazón para acogernos cada vez que nos sentimos cansados y agobiados”.
El balance del Año Jubilar
Tras el cierre de la última Puerta Santa, que ha visto pasar a “innumerables hombres y mujeres, peregrinos de esperanza”, el Papa ha planteado una serie de interrogantes: “Millones de ellos han atravesado el umbral de la Iglesia. ¿Qué es lo que han encontrado? ¿Qué corazones, qué atención, qué reciprocidad?”.
Para el Santo Padre, los Magos siguen existiendo hoy en día en todas aquellas personas que arriesgan su propio viaje en un mundo “complicado, excluyente y peligroso”. En este sentido, ha instado a la Iglesia a valorar este dinamismo humano y a no temer a un Dios que “nos puede desconcertar, porque no podemos asirlo en nuestras manos como a los ídolos de plata y oro”.
Crítica a la mercantilización de la fe
Uno de los puntos más incisivos de la homilía ha sido la denuncia de una “economía distorsionada” que intenta sacar provecho de todo, incluso de la sed humana de trascendencia. “El mercado trasforma en negocios incluso la sed humana de buscar, de viajar, de volver a empezar”, ha lamentado.

Vatican City (Vatican City State (Holy See)), 06/01/2026.- Pope Leo XIV leads a Holy Mass at St. Peter's Basilica to mark the conclusion of the 2025 Jubilee, in Vatican City, 06 January 2026. (Papa) EFE/EPA/RICCARDO ANTIMIANI
Frente a esta lógica de eficiencia que reduce al ser humano a un mero consumidor, León XIV ha recordado que el Niño adorado por los Magos es “un Bien sin precio y sin medida” y representa la “Epifanía de la gratuidad”.
Una Iglesia que sea “un hogar" y no "un monumento"
El Pontífice ha pedido que las comunidades cristianas no se conviertan en estructuras rígidas. “Si no reduciremos a monumentos nuestras iglesias, si serán casas nuestras comunidades, si resistiremos unidos a los halagos de los potentes, entonces seremos la generación de la aurora”.

El Papa ha concluido su intervención instando a proteger la paz y lo que es “pequeño, delicado y frágil como un niño”, asegurando que los poderes del mundo no pueden bloquear las vías de Dios, quien “siempre nos sorprende”.





