Un catedrático aclara quiénes eran los Reyes Magos: "El encuentro con el niño cambia sus vidas"
El experto Federico Fernández de Buján desvela en TRECE las claves históricas y simbólicas del viaje que emprendieron los Reyes Magos desde Oriente

Madrid - Publicado el
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A escasas horas de una de las noches más mágicas del año, la figura de los Reyes Magos sigue despertando una inmensa ilusión. Para profundizar en su verdadera historia, el programa 'Eccesia es Domingo' ha entrevistado al catedrático de Derecho Romano Federico Fernández de Buján, un gran conocedor del mundo clásico y autor de varios libros sobre el tema. El profesor desvela que su interés nació hace casi treinta años, cuando, buscando un libro para sus hijas, descubrió que no existía ninguno que contase su historia.
El origen histórico de los Magos
Desde una perspectiva histórica, la única fuente que narra la llegada de los Magos es el Evangelio de San Mateo. Según Fernández de Buján, el relato es sobrio y sitúa el acontecimiento en un espacio y tiempo concretos: 'llegaron a Jerusalén en tiempos del rey Herodes'. Estos dos datos son el punto de partida para reconstruir el viaje, aunque el reinado de Herodes duró 40 años y existen debates sobre la datación exacta del nacimiento de Jesús.
El término 'mago', de origen indoeuropeo, se refería a 'sabios o sacerdotes', personas cultas que se acercaron a Jerusalén a través de su conocimiento. El catedrático subraya que estos magos representan a los 'gentiles', es decir, a todos los pueblos que no pertenecían al pueblo judío. Su llegada simboliza la 'Epifanía' o manifestación de Dios a toda la humanidad, a diferencia de la primera anunciación a los pastores, que fue dirigida al 'pueblo elegido'.
El Evangelio no especifica cuántos magos eran"
Catedrático de Derecho Romano
La estrella y los tres dones
El Evangelio no especifica cuántos magos eran, y los testimonios protocristianos mencionan cifras que van desde dos hasta doce, como apuntaba San Juan Crisóstomo. 'La tradición mantiene el número tres por los presentes que entregaron: oro, incienso y mirra', explica el profesor. Estos dones tienen un profundo simbolismo: el oro representa la realeza de Jesús; el incienso, su naturaleza divina; y la mirra, utilizada para embalsamar, su condición humana y futura muerte.
Fernández de Buján, en sus libros, se permite imaginar que los tres magos viajaron por separado, representando diferentes anhelos humanos: Melchor (el saber), Gaspar (el poder) y Baltasar (el tener). La estrella, según esta visión, 'hizo que cambiasen el camino de búsqueda de la felicidad', uniendo sus destinos en un mismo viaje guiado por la fe y la ciencia de su tiempo, una mezcla de 'astronomía y astrología'.

Melchor, Gaspar y Baltasar
Un viaje de más de un año a Belén
Al llegar a Jerusalén, los magos perdieron de vista la estrella y preguntaron a Herodes: '¿Dónde está el rey de los judíos?'. El monarca, que era idumeo y no judío, se turbó y convocó a sus escribas, quienes le recordaron la profecía de Miqueas que señalaba a 'Belén' como el lugar de nacimiento. Herodes les pidió que, al encontrarlo, volvieran para informarle, aunque sus intenciones eran perversas.
El viaje, según el catedrático, 'tuvo que durar, con toda seguridad, más de un año'. La prueba se encuentra en la posterior 'matanza de los inocentes', cuando Herodes, enfurecido, 'mandó matar a todos los varones de Belén y sus alrededores de dos años para abajo', basándose en el tiempo que los magos le habían indicado sobre la aparición de la estrella. Por ello, el encuentro no fue en el pesebre, sino en una 'casa', donde hallaron al niño 'en brazos de su madre'.
Se fueron por otro camino, es decir, el encuentro con el niño cambia sus vidas"
Catedrático de Derecho Romano
Finalmente, el Evangelio narra que los magos 'regresaron por otro camino'. Para Fernández de Buján, esta frase tiene un potente significado metafórico: 'se fueron por otro camino, es decir, el encuentro con el niño cambia sus vidas'. Este es el núcleo del mensaje, la idea de que 'un niño que nada sabía, nada podía y nada temía' transforma a quienes se acercan a él. 'Pertenecemos a la única religión en la historia de la humanidad que ha sido capaz de afirmar que dios se hace hombre', concluye el experto, un hecho que, aunque natural para los cristianos, es de una audacia teológica sin precedentes.
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