El Papa pide responsabilidad a los líderes mundiales para acabar con "la espiral de violencia" desatada en Oriente Medio

Israel, Estados Unidos e Irán han desencadenado una auténtica guerra regional en Oriente Medio en la que el Líder Supremo iraní ha sido asesinado y los misiles golpean continuamente a población civil

El Papa pide por la paz

El Papa pide por la paz

Rodrigo Simón Rey

Madrid - Publicado el - Actualizado

4 min lectura

Tras el rezo del Ángelus, el Papa León XIV suele tener un mensaje para el mundo, normalmente se acuerda de las guerras, los conflictos y los desastres naturales que afectan a diario a tanta gente en tan diversos lugares. La idea es ofrecerles el abrazo de la Iglesia y la luz de la esperanza en los momentos tan difíciles que viven. Hace unas semanas, ese mensaje se dirigió a la población de Grazalema, en Cádiz, duramente golpeada por los temporales sucesivos que pasaron por nuestro país.

En este caso, no cabía duda de que el Pontífice se referiría a la guerra desatada en Oriente Medio tras el ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán, tras semanas de alta tensión, que ha acabado con la vida del ayatolá Jamenei, Líder Supremo del país persa. "Sigo con profunda preocupación todo lo que está ocurriendo en Oriente Medio y en Irán en estas horas dramáticas. La estabilidad y la paz no se construyen con amenazas recíprocas, ni con armas que siembran destrucción, dolor y muerte", aseguró el Santo Padre, comprometido con la paz, desde sus primeros instantes de pontificado.

Ante los cientos de peregrinos que se reunían bajo la ventana del Palacio Apostólico que se asoma a la Plaza de San Pedro, desde donde el Papa dirige el rezo del Ángelus, León XIV hizo un llamamiento a los principales líderes mundiales para que, de manera urgente, detengan "la espiral de violencia" antes de que sea demasiado tarde. El sucesor de Pedro llamó a la responsabilidad moral de las partes implicadas, una petición que, desgraciadamente, no parece que vaya a ser seguida ni por los iraníes, que ya proponen una respuesta de una contundencia nunca vista; ni por estadounidenses e israelíes, que amenazan con un ataque sin precedentes si Irán culmina la venganza prometida.

la sucesión de jamenei, la gran cuestión iraní

"El rey ha muerto, larga vida al rey", es una fórmula histórica en la que las monarquías anuncian la muerte de un monarca, para, inmediatamente después, rendir pleitesía al heredero. Aunque en el régimen iraní, no existe una línea sucesoria, ni tampoco se estila la herencia por derechos dinásticos y, de hecho, se considera mal visto que el hijo del Líder Supremo sustituya al padre; lo cierto es que el ayatolá Jamenei, que tenía 86 años cuando murió este sábado bajo las bombas israelíes, quiso que su sucesión tuviera ese carácter instantáneo de las monarquías. 

Cuando él fue elegido Líder Supremo, tras la muerte del ayatolá Jomeini, principal figura de la revolución de los ayatolás contra el régimen del Shah; el Consejo de Expertos, órgano encargado de la elección del líder, tardó varios meses en tomar la decisión. Con preocupación por lo que podría pasar si se producía en el país un vacío de poder en tiempos de guerra, una preocupación que se ha demostrado que era razonable, quiso agilizar el proceso, instaurando una serie de medidas que buscaban que siempre hubiera un líder al frente de Irán

En eso está inmerso ahora el país persa que, mientras decide quién será el tercer Líder Supremo, ha nombrado a Alireza Arafi como líder interino. Arafi es un ayatolá muy reconocido en el panorama religioso y político de Irán. Es miembro del Consejo de Expertos y director del rezo de los viernes en la ciudad de Qom, la más sagrada de Irán, simboliza, por tanto, el poder dentro de la estructura teocrática del régimen de los ayatolás. Los cargos que desempeña y ha desempeñado, revelan la confianza que depositaba en el Jamenei, una circunstancia que puede ser decisiva: el siguiente Líder Supremo tiene que tener la confianza, no solo del Consejo de Expertos, sino también de otros órganos y, especialmente, de la Guardia Revolucionaria de Irán, el principal sustento militar que ha tenido Jamenei durante sus 40 años de gobierno autocrático.

La incertidumbre sigue sobrevolando la cúpula del poder en Irán, aunque parece claro que los ayatolás no van a caer por haber sido descabezados. La estructura del régimen está fuertemente pertechada y prevé la muerte del Líder Supremo, de tal forma que la cadena de mando y la estrategia a nivel interno y externo, no se vea trastocada. Sin embargo, en este caso, no solo ha muerto el Líder, sino muchos otros altos cargos. El golpe ha sido duro en un país que ya vivía una inestabilidad nunca antes vista, con una gran parte de la población descontenta con el liderazgo dictatorial de los religiosos chiíes y echándose a la calle, incluso aunque eso supusiera un peligro mortal por la durísima represión del régimen.

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